5/10/2019, 16:54
Tras acabar ambos su reporte, Yui se dirigió a Ayame para premiarla con un discurso inspirador. Una vez más, la presencia de la Arashikage era tan embriagadora que sus palabras llegaban a lo más hondo del corazón, hasta a Daruu, que no era el protagonista de aquella parte del discurso. Y aún así, sufrió con el suspense, porque toda aquella perorrata tenía toda la pinta de que...
Yui extendió una placa de chuunin hacia Ayame. «Por fin, lo que estabas esperando, ¿verdad?», pensó Daruu mirándola sonriente. Sabía que Ayame se arrepentía profundamente de no haber conseguido la placa durante el fatídico examen de chuunin. Aquello no sólo era un premio. Era una redención.
El muchacho ya intuyó lo que venía cuando la mujer recomenzó un nuevo discurso, esta vez dirigido a él, y por eso no pudo apartar los ojos de los de la Arashikage, emocionados, atento. Se levantó cuando le legó aquella gratificante pero pesada responsabilidad y clavó una reverencia profundísima cuando le tendieron su nueva placa de jounin. «Jounin», pensó. «Yo también quería esto. No es un simple ascenso de rango. Es poder. Poder para cambiar las cosas.»
«Poder para ser alguien.»
«Poder para dejar huella. Poder para cambiar el mundo.» Durante su combate con Datsue, Daruu lo entendió al fin. El significado de hacerse fuerte. El papel que debían desempeñar los ninjas era tan simple como complicado: tejer conexiones, y romper otras. Hablar, luchar y conspirar para mover los Hilos del Mundo. Moverlo en la dirección que deseen, imponiendo su voluntad.
Y como a buen seguro había gente que deseaba moverlo en direcciones peligrosas... él podía ser uno de los actores, junto a sus compañeros de su propia y de otras aldeas, que corrigiese y cambiase ese desviado rumbo.
Ser conformista no era suficiente.
—¡Yui-sama! ¡Muchas gracias! ¡Tomaré la máxima responsabilidad! Y no sólo eso... —Daruu se reincorporó. Hizo algo que no muchos harían. Dar un paso adelante hacia Yui, mirándola fijamente a los ojos—. Me convertiré en el shinobi más poderoso de Amegakure.
»Un año.
»Deme un año para entrenar. Y luego, deme la oportunidad de enfrentarme contra usted. Y probarme.
Yui extendió una placa de chuunin hacia Ayame. «Por fin, lo que estabas esperando, ¿verdad?», pensó Daruu mirándola sonriente. Sabía que Ayame se arrepentía profundamente de no haber conseguido la placa durante el fatídico examen de chuunin. Aquello no sólo era un premio. Era una redención.
El muchacho ya intuyó lo que venía cuando la mujer recomenzó un nuevo discurso, esta vez dirigido a él, y por eso no pudo apartar los ojos de los de la Arashikage, emocionados, atento. Se levantó cuando le legó aquella gratificante pero pesada responsabilidad y clavó una reverencia profundísima cuando le tendieron su nueva placa de jounin. «Jounin», pensó. «Yo también quería esto. No es un simple ascenso de rango. Es poder. Poder para cambiar las cosas.»
«Poder para ser alguien.»
«Poder para dejar huella. Poder para cambiar el mundo.» Durante su combate con Datsue, Daruu lo entendió al fin. El significado de hacerse fuerte. El papel que debían desempeñar los ninjas era tan simple como complicado: tejer conexiones, y romper otras. Hablar, luchar y conspirar para mover los Hilos del Mundo. Moverlo en la dirección que deseen, imponiendo su voluntad.
Y como a buen seguro había gente que deseaba moverlo en direcciones peligrosas... él podía ser uno de los actores, junto a sus compañeros de su propia y de otras aldeas, que corrigiese y cambiase ese desviado rumbo.
Ser conformista no era suficiente.
—¡Yui-sama! ¡Muchas gracias! ¡Tomaré la máxima responsabilidad! Y no sólo eso... —Daruu se reincorporó. Hizo algo que no muchos harían. Dar un paso adelante hacia Yui, mirándola fijamente a los ojos—. Me convertiré en el shinobi más poderoso de Amegakure.
»Un año.
»Deme un año para entrenar. Y luego, deme la oportunidad de enfrentarme contra usted. Y probarme.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)