5/10/2019, 19:16
Él se frotó contra su mano, y Ayame se regocijó en la suavidad de su piel.
—No, ahora ya no. Quedan muchas cosas de las que preocuparnos, pero esa no será una de ellas —dijo, y Ayame asintió, sombría—. Me alegro más por nuestros padres que por nosotros.
—Y por todas las personas que no tendrán que vivir bajo el temor por haber nacido con unos ojos especiales... —añadió.
Daruu se rio ante su broma y apartó su mano.
—¡Idiota! Deberías estar contenta por haber ascendido tú. Felicidades a ti también. Mira. Sigo siendo tu superior. Así que te ordeno que te alegres. Sonríe, así, iiiiiiiiiih —añadió, agarrándole de las comisuras de la boca y curvándolas hacia arriba en una grotesca mueca que intentaba hacer parecer una sonrisa.
Pero lo que hizo Ayame fue inflar los carrillos y le dedicarle una sonora pedorreta con la lengua. Después se rio, y se sintió a gusto, en paz. Echaba de menos no vivir con la guillotina sobre el cuello de forma constante. Al menos ya podrían relajarse un poco.
—Aún no me puedo creer que me haya ascendido de verdad... —dijo, haciendo girar la placa entre sus dedos—. ¿Puedes alcanzarme mi portaobjetos, Daruu? —le pidió, señalando una silla cercana donde habían dejado sus pertenencias.
—No, ahora ya no. Quedan muchas cosas de las que preocuparnos, pero esa no será una de ellas —dijo, y Ayame asintió, sombría—. Me alegro más por nuestros padres que por nosotros.
—Y por todas las personas que no tendrán que vivir bajo el temor por haber nacido con unos ojos especiales... —añadió.
Daruu se rio ante su broma y apartó su mano.
—¡Idiota! Deberías estar contenta por haber ascendido tú. Felicidades a ti también. Mira. Sigo siendo tu superior. Así que te ordeno que te alegres. Sonríe, así, iiiiiiiiiih —añadió, agarrándole de las comisuras de la boca y curvándolas hacia arriba en una grotesca mueca que intentaba hacer parecer una sonrisa.
Pero lo que hizo Ayame fue inflar los carrillos y le dedicarle una sonora pedorreta con la lengua. Después se rio, y se sintió a gusto, en paz. Echaba de menos no vivir con la guillotina sobre el cuello de forma constante. Al menos ya podrían relajarse un poco.
—Aún no me puedo creer que me haya ascendido de verdad... —dijo, haciendo girar la placa entre sus dedos—. ¿Puedes alcanzarme mi portaobjetos, Daruu? —le pidió, señalando una silla cercana donde habían dejado sus pertenencias.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)