7/10/2019, 17:18
Puntual, el Uchiha se encontraba ya en el punto de reunión. Era mediodía, y se encontraba en un sobrio templo sin Dios. Curiosamente, había marcas en el suelo y en la mesa central de cemento nuevo, como si algo —o alguien—, las hubiese partido tiempo atrás. ¿En una pelea, quizá? Se suponía que allí estaba prohibido, pero los ninjas no existirían en primer lugar si todo el mundo siguiese la ley.
Había sido muy específico en celebrar la reunión aquel día, pues a diferencia de Daruu, él no era capaz de teletransportarse de vuelta a la Villa. Eso quería decir que, aquella misma noche, a más tardar, debía emprender su viaje de vuelta. Y es que, en la mañana del Tsuchiyoubi, debía hallarse en las puertas de Uzushiogakure no Sato, listo y preparado para emprender una misión que Hanabi en persona le había encargado.
Pero aquello no era todo. Oh, no. Hanabi le había insinuado que, tras cumplir con la misión, tendrían su ansiado combate. Un duelo que haría temblar los mismísimos cimientos de Oonindo, y que tan solo dejaría ceniza a su paso. O así le gustaba imaginárselo a él, al menos.
—Vamos, otra más. ¡Otra más! —exclamaba Datsue, volviendo a erguir el cuerpo.
Si iba a luchar contra Hanabi, no podía malgastar ni un segundo. Tenía que entrenar todavía más fuerte, más duro y de forma más intrépida. ¿Qué tenía que esperar por Ayame y Daruu? Pues lo aprovechaba para hacerse unas sentadillas. De camino, se había encontrado una roca muy bonita. Roca que había sellado. Roca que ahora llevaba atada a la espalda, amarrada por unas cadenas a una especia de mochila de hierro improvisada —ventajas de saber manejar el acero—, y que era más grande que él mismo.
—Venga, dame una más. ¡Dame una más, cabrón! —Datsue bajaba de nuevo, poniendo las piernas en forma de “L” inversa. Iba desnudo de cintura para arriba (su característica chaqueta y camiseta las había dejado encima de la mesa), y tan solo portaba un mechero con el símbolo Uchiha atado al cuello sobre sus nuevos y portentosos músculos—. ¡¿No querías superar al Rey?! ¡Entonces demuéstralo, cabrón! ¡DEMUÉSTRALO!
Sudando a chorros —había formado incluso un charco bajo sus pies—, el cuerpo de Datsue, temblando de puro cansancio, se levantó muy, muy lentamente.
—Eso es…Eso es… ¡¡¡ESO ES, JODER, ESO ES!!!
Ah, y sí. A Datsue le gustaba gritarse y motivarse a sí mismo.
Había sido muy específico en celebrar la reunión aquel día, pues a diferencia de Daruu, él no era capaz de teletransportarse de vuelta a la Villa. Eso quería decir que, aquella misma noche, a más tardar, debía emprender su viaje de vuelta. Y es que, en la mañana del Tsuchiyoubi, debía hallarse en las puertas de Uzushiogakure no Sato, listo y preparado para emprender una misión que Hanabi en persona le había encargado.
Pero aquello no era todo. Oh, no. Hanabi le había insinuado que, tras cumplir con la misión, tendrían su ansiado combate. Un duelo que haría temblar los mismísimos cimientos de Oonindo, y que tan solo dejaría ceniza a su paso. O así le gustaba imaginárselo a él, al menos.
—Vamos, otra más. ¡Otra más! —exclamaba Datsue, volviendo a erguir el cuerpo.
Si iba a luchar contra Hanabi, no podía malgastar ni un segundo. Tenía que entrenar todavía más fuerte, más duro y de forma más intrépida. ¿Qué tenía que esperar por Ayame y Daruu? Pues lo aprovechaba para hacerse unas sentadillas. De camino, se había encontrado una roca muy bonita. Roca que había sellado. Roca que ahora llevaba atada a la espalda, amarrada por unas cadenas a una especia de mochila de hierro improvisada —ventajas de saber manejar el acero—, y que era más grande que él mismo.
—Venga, dame una más. ¡Dame una más, cabrón! —Datsue bajaba de nuevo, poniendo las piernas en forma de “L” inversa. Iba desnudo de cintura para arriba (su característica chaqueta y camiseta las había dejado encima de la mesa), y tan solo portaba un mechero con el símbolo Uchiha atado al cuello sobre sus nuevos y portentosos músculos—. ¡¿No querías superar al Rey?! ¡Entonces demuéstralo, cabrón! ¡DEMUÉSTRALO!
Sudando a chorros —había formado incluso un charco bajo sus pies—, el cuerpo de Datsue, temblando de puro cansancio, se levantó muy, muy lentamente.
—Eso es…Eso es… ¡¡¡ESO ES, JODER, ESO ES!!!
Ah, y sí. A Datsue le gustaba gritarse y motivarse a sí mismo.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado