Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#22
Recuperé mis ojos, pero no fue tarea fácil —Daruu cambió el rumbo de la conversación de forma tan brusca como quien toma el timón de un barco y lo hace rodar a toda velocidad—. Ayame le metió una bala de agua entre ceja y ceja a esa cabrona.

La aludida inspiró de forma profunda y apartó ligeramente la mirada cuando sintió la mirada de Datsue clavarse sobre ella. Sentía un extraño cosquilleo en su dedo índice. Sí, lo había hecho. Y lo volvería a hacer, una y otra vez si fuera necesario. Aquella víbora no merecía menos. Pero recordarlo no lo hacía precisamente placentero. La venganza nunca lo era. Era un plato amargo. Frío y amargo, como un café que se ha dejado toda la noche.

Le devolví todo lo que había hecho —respondió, cortante y simple.

Yo me llevé a otra por delante. Y la última también está muerta —continuó Daruu—. Todo ha acabado. ¿Llegué a hablarte alguna vez sobre mi padre?

Me dijiste que era un traidor. Que… que había intentado asesinar a Yui —respondió Datsue—. Poco más.

Aquella era una historia que Daruu debía relatar él mismo. Por eso, mientras tanto, ella se dedicó a pasear por el templo y se detuvo pensativa sobre la mesa de piedra. Sus manos, temblorosas, acariciaron su superficie y sintió que Kokuō se estremecía en su interior. El bijuu había estado muy tenso desde que habían puesto el primer pie allí, y no era para menos. Después de todo, aquel lugar, aquel templo, aquella misma mesa, había sido el atardecer de su libertad. Y el amanecer de la suya propia.

Pero también había sido el comienzo de su amistad.

En aquel lugar, en aquel templo, sobre aquella mesa, Ayame hizo y cumplió su juramento.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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Mensajes en este tema
RE: La Reunión de los Tres VERDADEROS Grandes - por Aotsuki Ayame - 16/10/2019, 19:13


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