15/04/2020, 15:20
(Última modificación: 15/04/2020, 18:43 por Aotsuki Ayame. Editado 1 vez en total.)
Los últimos minutos del combate habían resultado realmente confusos para los espectadores. Etsu giraba sobre sus talones, aparentemente confundido. Llegó a lanzar varios golpes al aire, e incluso utilizó una de las técnicas insignia de su clan, mientras Yota lo rodeaba como un depredador al acecho, a una buena distancia de seguridad.
Fue entonces cuando ocurrió. Yota se transformó en un zombie, un cadáver andante demacrado y putrefacto del que había sido su anterior Morikage. El público estalló en alaridos de terror, se escucharon los llantos de varios niños entre las gradas; pero, sobre todo los bramidos de indignación que se elevaron desde las gradas de Kusagakure. La memoria de Moyashi Kenzou, el Padre de Kusagakure, había sido vilmente mancillado frente a todo Ōnindo.
—¡PUTOS BIJUUS DE LOS COJONES, EIKYUU JURO VOY A POR TI, HIJO DE PUTA.
Moyashi Kenzou lanzó una oleada de senbon recubiertos de electricidad contra su oponente, pero algo se cruzó entre ambos. El ataque levantó una densa nube de polvo y luz que tapó la vista de todos durante unos breves segundos. Y tras la polvareda, entre Yota y Etsu, dejó a la vista lo que parecía ser una gigantesca cápsula del tamaño de una persona adulta. La crisálida se resquebrajó con un crujiente sonido. Una mano pálida con las uñas pintadas de verde surgió de ella, apoyándose para salir, y Aburame Kintsugi se plantó frente a Yota.
La nueva Morikage seguía vistiendo aquel curioso antifaz de mariposa, pero aún a través de él Yota pudo sentir la ira que contraía cada uno de sus músculos, la rabia en sus labios pálidos y apretados. El público guardó un respetuoso silencio, pero el murmullo incesante que se seguía escuchando era como el enardecido zumbido de una colmena de abejas tratando de defender a su Reina.
—¡Se detiene el combate ahora mismo! —proclamó Kintsugi, alzando la mano por encima de su cabeza—. ¡Esto es un ultraje a la memoria de Moyashi Kenzou-sama, Sandaime Morikage, que en paz descanse! ¡Esto es una afrenta imperdonable! ¡Esto, Sasagani Yota... —continuó, acercándose lentamente al muchacho—. ...es un acto intolerable para un shinobi de Kusagakure.
Alargó la mano, y arrancó de cuajo la brillante bandana de la frente del antes llamado genin.
—Me has fallado por última vez, Sasagani Yota —sentenció la Morikage.
