9/06/2020, 18:35
Pudo sentir como a su espalda, Ren se removía inquieta. Así le gustaba Ren a Hana, callada y asumiendo quien estaba a cargo aquí. No pudo evitar girarse, abriendo los ojos en la oscuridad y viendo el pelo desordenado de su hermanastra.
Acabó durmiendose mientras pensaba en que estaba mucho más cómoda la noche anterior.
El día siguiente, como todos los dias laborales, Hana se levantó a la salida del sol, arrastrando a su hermana con ella. No le quedaba otra porque abría la persiana, hacia un ruido constante entre que se vestía, apagaba la alarma e iba dando portazos.
— Espabila que llegamos tarde. — fue lo primero y último que dijo, yendo a desayunar ya vestida.
Desayunó con calma, directamente en la cocina, no había tiempo para sentarse en la mesa del salón. Después iría a la puerta, cogiendo su maletín con todas sus cosas y una bolsa con dos bentos, el suyo y el de Ren que ella misma había preparado la noche anterior. Pero Ren no estaba.
— ¡Onee-chan! Que llegamos tarde. — llamó con una voz angelical.
Acabó durmiendose mientras pensaba en que estaba mucho más cómoda la noche anterior.
El día siguiente, como todos los dias laborales, Hana se levantó a la salida del sol, arrastrando a su hermana con ella. No le quedaba otra porque abría la persiana, hacia un ruido constante entre que se vestía, apagaba la alarma e iba dando portazos.
— Espabila que llegamos tarde. — fue lo primero y último que dijo, yendo a desayunar ya vestida.
Desayunó con calma, directamente en la cocina, no había tiempo para sentarse en la mesa del salón. Después iría a la puerta, cogiendo su maletín con todas sus cosas y una bolsa con dos bentos, el suyo y el de Ren que ella misma había preparado la noche anterior. Pero Ren no estaba.
— ¡Onee-chan! Que llegamos tarde. — llamó con una voz angelical.