13/06/2020, 16:22
— ¿Crees...? ¿Crees que estos samurais podrían odiar a los ninjas? Yo no he visto nada raro, claro que tampoco me he fijado demasiado.
La razón por la que los samuráis del hierro odiaban a los ninjas era por que, precisamente unos ninjas habían matado a su líder. Pero claro... ¿Venían todos los samuráis desde el pais del hierro?
Quizás la respuesta era si. Quizás nacían, crecían y se entrenaba allí, y una vez adultos y siendo guerreros preparados, eran enviados a servir a diferentes señores feudales. Pero yo no había escuchado nada de eso de Yuuna, por lo que solo eran posibilidades que se me pasaban por la cabeza.
—No lo se, no creo que todos los samuráis compartan el mismo resentimiento, aunque prefiero no jugarmela, quizás los de aquí no nos odian, pero tampoco les gustamos.
Además, en mi caso, era mejor no acercarme mucho a ellos. Si de verdad alguno procedía del país del hierro, podría ser que metiera la pata. Aunque de ser así, también era probable que hubiesen reconocido a Yuuna cuando venia a verme desde las gradas.
No le di mas vueltas al tema.
—En fin, creo que ya te he robado demasiado tiempo, y solo quería asegurarme de que estabas bien, ademas tengo que ver a mi familia antes de que vuelvan a uzushio. —Seguro que mi madre estaba deseosa de echarme la bronca por lo del combate... —Pero si necesitas que te traiga alguna cosa, dímelo y me paso después por tu habitación, aunque no tiene pinta de que vayas a pasar mucho tiempo aquí.
Si no necesitaba nada más, me despediría y me marcharía a buscar a mí madre y a Yuuna, que seguro que me estaban esperando en el mismo sitio que tras el primer combate, mientras se tomaban un té juntas.
La razón por la que los samuráis del hierro odiaban a los ninjas era por que, precisamente unos ninjas habían matado a su líder. Pero claro... ¿Venían todos los samuráis desde el pais del hierro?
Quizás la respuesta era si. Quizás nacían, crecían y se entrenaba allí, y una vez adultos y siendo guerreros preparados, eran enviados a servir a diferentes señores feudales. Pero yo no había escuchado nada de eso de Yuuna, por lo que solo eran posibilidades que se me pasaban por la cabeza.
—No lo se, no creo que todos los samuráis compartan el mismo resentimiento, aunque prefiero no jugarmela, quizás los de aquí no nos odian, pero tampoco les gustamos.
Además, en mi caso, era mejor no acercarme mucho a ellos. Si de verdad alguno procedía del país del hierro, podría ser que metiera la pata. Aunque de ser así, también era probable que hubiesen reconocido a Yuuna cuando venia a verme desde las gradas.
No le di mas vueltas al tema.
—En fin, creo que ya te he robado demasiado tiempo, y solo quería asegurarme de que estabas bien, ademas tengo que ver a mi familia antes de que vuelvan a uzushio. —Seguro que mi madre estaba deseosa de echarme la bronca por lo del combate... —Pero si necesitas que te traiga alguna cosa, dímelo y me paso después por tu habitación, aunque no tiene pinta de que vayas a pasar mucho tiempo aquí.
Si no necesitaba nada más, me despediría y me marcharía a buscar a mí madre y a Yuuna, que seguro que me estaban esperando en el mismo sitio que tras el primer combate, mientras se tomaban un té juntas.
