10/09/2020, 18:53
—¿Takumi el marionetista? —preguntó Reiji, interesado.
—Así es —asintió Hanabi.
—¿Quiere decir eso qué si que tiene solución?
—No creo que pueda llamarse solución, pero creo que te va a gustar. A ti en particular. —Hanabi le dedicó una enigmática sonrisa—. Datsue, ¿puedes levantar...? ¡Eh, cuidado!
El Uchiha se había levantado de golpe, puesto pálido como la cera, y amenazado con caerse de nuevo al suelo. Finalmente, consiguió estabilizarse.
—Si, será mejor que vayamos a su despacho, una de las cosas que veníamos a contarle es la localización de Kurama, y cuando sepa dónde es, va a necesitar su silla.
Hanabi estaba moviéndose hacia la puerta ya cuando Reiji soltó la bomba. Aunque más que un susto, la expresión de Hanabi era de curiosidad. Se dio la vuelta y levantó una ceja.
—¿Las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta? ¿En la Cordillera Tsukima, probablemente? ¿Con un enlace en Yukio? —Al parecer, el Uzukage estaba bien informado ya, aunque, ¿era la misma localización que iban a confesarle sus subordinados?—. ¿Esa? No sé cómo os habréis enterado. ¿Aotsuki Ayame? A mí me lo dijo la Arashikage hace tiempo. Tenemos planes al respecto.
»Vamos, me contais de camino —dijo, y les urgió a acompañarles a través del pasillo y hacia las escaleras. Una vez en el despacho, Hanabi rodeó su escritorio. Allí tenía una caja grande de madera, con un aspecto bastante pesado. Les miró con una sonrisa y los ojos cerrados, y abrió los dos pequeños broches que mantenían la caja cerrada. Agarró la tapa y la levantó, poco a poco...
Un brazo.
Allí había un brazo de madera, parecido al que tenían las marionetas, que acababa en una especie de conectores de metal. La chapa de acero inoxidable revelaba el símbolo de Amegakure, quizás un beneficio directo de forjar alianzas con otras naciones. Pero había más: Hanabi le dio la vuelta al brazo, y allí encontraron...
...varias cuchillas de metal, en forma de disco. Con el emblema de Uzushiogakure.
»Qué mejor sitio para el mejor de los aceros de Uzushio, ¿verdad, Sasaki?
—Así es —asintió Hanabi.
—¿Quiere decir eso qué si que tiene solución?
—No creo que pueda llamarse solución, pero creo que te va a gustar. A ti en particular. —Hanabi le dedicó una enigmática sonrisa—. Datsue, ¿puedes levantar...? ¡Eh, cuidado!
El Uchiha se había levantado de golpe, puesto pálido como la cera, y amenazado con caerse de nuevo al suelo. Finalmente, consiguió estabilizarse.
—Si, será mejor que vayamos a su despacho, una de las cosas que veníamos a contarle es la localización de Kurama, y cuando sepa dónde es, va a necesitar su silla.
Hanabi estaba moviéndose hacia la puerta ya cuando Reiji soltó la bomba. Aunque más que un susto, la expresión de Hanabi era de curiosidad. Se dio la vuelta y levantó una ceja.
—¿Las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta? ¿En la Cordillera Tsukima, probablemente? ¿Con un enlace en Yukio? —Al parecer, el Uzukage estaba bien informado ya, aunque, ¿era la misma localización que iban a confesarle sus subordinados?—. ¿Esa? No sé cómo os habréis enterado. ¿Aotsuki Ayame? A mí me lo dijo la Arashikage hace tiempo. Tenemos planes al respecto.
»Vamos, me contais de camino —dijo, y les urgió a acompañarles a través del pasillo y hacia las escaleras. Una vez en el despacho, Hanabi rodeó su escritorio. Allí tenía una caja grande de madera, con un aspecto bastante pesado. Les miró con una sonrisa y los ojos cerrados, y abrió los dos pequeños broches que mantenían la caja cerrada. Agarró la tapa y la levantó, poco a poco...
Un brazo.
Allí había un brazo de madera, parecido al que tenían las marionetas, que acababa en una especie de conectores de metal. La chapa de acero inoxidable revelaba el símbolo de Amegakure, quizás un beneficio directo de forjar alianzas con otras naciones. Pero había más: Hanabi le dio la vuelta al brazo, y allí encontraron...
...varias cuchillas de metal, en forma de disco. Con el emblema de Uzushiogakure.
»Qué mejor sitio para el mejor de los aceros de Uzushio, ¿verdad, Sasaki?
