19/09/2020, 16:00
Datsue ni siquiera esperó a que Hanabi preguntase. No. Le solto mi petición así, de golpe, sin charla inicial ni nada. Como el que dice "Buenos días, ¿Que tal?" . Y eso que era mí idea. Vale que no sabia nada de Fuinjutsu, pero había sido yo el que lo había pensado, vaya.
—Perdona, pero, ¿a qué ha venido esto tan de golpe? —Bueno, la culpa de que lo soltasen de golpe era de Datsue.—. Quiero decir, Reiji-kun, no te ofendas. Es que me ha pillado fatal. ¿Estábais almorzando tan tranquilamente y se te ocurrió que podías meterlo en el barco?
A mi no me parecía gracioso. Se trataba de salvar una vida. Vale, una de un ser muy muy grande, pero una vida. La de alguien a quién Yuuna, Katsudon y Yo le debíamos la vida.
—No. El nos salvo la vida y yo hice que Kurama averiguase que seguía con vida. Se lo debo. Tenía que buscar una forma de protegerlo y se me ocurrió eso.
»En cualquier caso... —¿Llegaba la hora de decir que para eso habia que convencer al consejo?—. Me temo que sería del todo imposible. Para sellar a un bijuu se necesita un recipiente muy especial, si no, no podría soportar el chakra. Las técnicas para crear jinchūriki ya son extremadamente complejas, y aún así son imperfectas.
—¿Imposible? Somos Uzushiogakure, la capital del Fuinjutsu. —Aunque yo no era un negado. —¡Tenemos a los mejores expertos en el tema, nada es imposible!
»No, me temo que eso es imposi...
Pensaba volver a insistir, lo que hiciera falta. A cabezón, no me ganaba ni siquiera un Kusajin, y desde luego, nadie en Uzu era más cabezón que yo. Sin embargo, las puertas se abrieron de golpe y aparecieron dos ANBU que parecían haber corrido la carrera de sus vidas.
—¡¡Ha-Hanabi-sama!! ¡Un bi... un bi... un bi...!
—¡Qué, qué! ¡Qué pasa!
—¡¡Un bijuu está atacando el puerto!!
¡¿QUÉ QUE?! ¿Un bijuu? Mierda. ¿Que mierdas hacia un bijuu en el puerto? ¿Habría convencido Kurama a uno de sus hermanos para que se uniese a su causa y ahora lo había mandado a buscarme para sacar información sobre Gyūki? Joder...
Y aunque eso quizas era lo que debería importarme más...
—Mierda. Yuuna. El barco.
Dije mientras salia corriendo sin esperar a Hababi o Datsue, casi apartando a los ANBU de un empujón. No sabía si realmente Yuuna estaba en el barco o trabajando con mi padre en ese momento, pero la probabilidad estaba ahí. Así que no podía esperar. Ademas, me habia costado bastante reformar y arreglar el barco. Muchas horas en la forja para poder pagarmelo. No iba a dejar que ni siquiera un Bijuu gigante arruinarse mi esfuerzo.
—Perdona, pero, ¿a qué ha venido esto tan de golpe? —Bueno, la culpa de que lo soltasen de golpe era de Datsue.—. Quiero decir, Reiji-kun, no te ofendas. Es que me ha pillado fatal. ¿Estábais almorzando tan tranquilamente y se te ocurrió que podías meterlo en el barco?
A mi no me parecía gracioso. Se trataba de salvar una vida. Vale, una de un ser muy muy grande, pero una vida. La de alguien a quién Yuuna, Katsudon y Yo le debíamos la vida.
—No. El nos salvo la vida y yo hice que Kurama averiguase que seguía con vida. Se lo debo. Tenía que buscar una forma de protegerlo y se me ocurrió eso.
»En cualquier caso... —¿Llegaba la hora de decir que para eso habia que convencer al consejo?—. Me temo que sería del todo imposible. Para sellar a un bijuu se necesita un recipiente muy especial, si no, no podría soportar el chakra. Las técnicas para crear jinchūriki ya son extremadamente complejas, y aún así son imperfectas.
—¿Imposible? Somos Uzushiogakure, la capital del Fuinjutsu. —Aunque yo no era un negado. —¡Tenemos a los mejores expertos en el tema, nada es imposible!
»No, me temo que eso es imposi...
¡BLAM!
Pensaba volver a insistir, lo que hiciera falta. A cabezón, no me ganaba ni siquiera un Kusajin, y desde luego, nadie en Uzu era más cabezón que yo. Sin embargo, las puertas se abrieron de golpe y aparecieron dos ANBU que parecían haber corrido la carrera de sus vidas.
—¡¡Ha-Hanabi-sama!! ¡Un bi... un bi... un bi...!
—¡Qué, qué! ¡Qué pasa!
—¡¡Un bijuu está atacando el puerto!!
¡¿QUÉ QUE?! ¿Un bijuu? Mierda. ¿Que mierdas hacia un bijuu en el puerto? ¿Habría convencido Kurama a uno de sus hermanos para que se uniese a su causa y ahora lo había mandado a buscarme para sacar información sobre Gyūki? Joder...
Y aunque eso quizas era lo que debería importarme más...
—Mierda. Yuuna. El barco.
Dije mientras salia corriendo sin esperar a Hababi o Datsue, casi apartando a los ANBU de un empujón. No sabía si realmente Yuuna estaba en el barco o trabajando con mi padre en ese momento, pero la probabilidad estaba ahí. Así que no podía esperar. Ademas, me habia costado bastante reformar y arreglar el barco. Muchas horas en la forja para poder pagarmelo. No iba a dejar que ni siquiera un Bijuu gigante arruinarse mi esfuerzo.
