Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#38
Datsue dio una orden clara y concisa. No es que yo la ignorase, aunque me hubiese gustado poder hacerlo, no quería soltar a esos ANBU hasta asegurarme de que no atacarían de nuevo a Gyūki. Iba a obedecer, claro que iba a obedecer a Datsue. No tenia mas remedio. Sin embargo, hubo otra orden que llegó mas clara. Más poderosa. No por las palabras, si no por la fuerte energía que se libero.

¡¡CALMA!! ¡¡CALMA TODO EL MUNDO!!

Los tentáculos desaparecieron y los ANBUS a los que sujetaban cayeron al suelo. Hubiera preferido dejarlos con delicadeza, pero que les jodiesen, habían atacado a mi amigo. Y si me acababan odiando, pues cargaría con su odio. Estaba seguro que ellos hubiesen hecho lo mismo si se encontrasen a tres uzujines atacando a uno de sus amigos. Nadie se quedaba quieto para ver como otros atacaban a un amigo. Y si lo hacían, es que muy amigos no eran.

Y hablando de quedarse quieto, en ese momento yo me había quedado clavado en el sitio como un árbol. La sensación era muy parecida a aquella cuando Kokuō se cabreo al saber lo que tramaba Kurama. Quizás un poco menos terrorífica, ya que no esperaba que Hanabi me partiera por la mitad como Kokuō había hecho con aquel árbol. A los ANBU incluso les costó reincorporarse y Yuuna temblaba como un niño al que acababan de contarle una historia de terror y de dejarlo solo en su habitación para que durmiese. Hanabi se había acercado sin miedo alguno hasta Gyūki, pero confiaba en ambos para dialogar pacificamente.

¿Quién eres tú, para tener un poder comparable al de un hermano?

Sarutobi Hanabi, el Uzukage. Protector de esta villa. Suelen decírmelo.

Y no era la primera vez que había hecho algo así. Durante el ataque de Dragon Rojo en el estadio de los Dojos, Hanabi había hecho algo similar cuando saltó de golpe a la Arena, intentando asustar a los enemigos con la tremenda aura de poder ardiente que lo rodeaba. ¿Seria capaz Hanabi de enfrentarse uno a uno a un Bijuu? Tal vez. Pero las cosas no tenían que terminar en ese punto. Seria terrible para mí que la persona a la que le debía lealtad y el ser que me había salvado la vida se enfrentasen. ¿Dudaría o atacaría al Uzukage para proteger a Gyūki? esperaba no tener que averiguar la respuesta.

Me llamo Gyūki, aunque usted ya debería conocerme. Estaba teniendo un pequeño malentendido con sus shinobi. En realidad, de momento, sólo quería hablar contigo. Y asegurarme de que mi buen amigo Reiji estaba bien. —¿De momento quería hablar con el Uzukage? ¿Asegurarse que yo estaba bien? Pero si él corria mas peligro que yo. SOBRE TODO SI HACIA COSAS COMO ENTRAR EN UNA VILLA SHINOBI DE GOLPE—. Tranquilo, muchacho, no tienes por qué defenderme. Se te va agotar el chakra que te di.

No pasa nada, si es por defender a alguien que me importa, lo agotaría por completo.

Le dije al bijuu mientras recuperaba la compostura, para luego mirar a Yuuna. No era la primera vez que hacia algo así. Utilizar el poder de Gyūki para salvar a alguien, claro. Atacar a unos superiores de mi villa si, eso si era una primera vez, y esperaba que la ultima, aunque seguro que después me echarían la bronca por algo así. Pero no me arrepentía de absolutamente nada, estaba casi seguro que Hanabi hubiese actuado de forma similar si hubiese visto a esos tres ANBU atacando a Katsudon.

Marchaos, y anulad la evacuación. Es una falsa alarma.

¿¡P-pero cómo que falsa!?

¡Hazme caso, quieres!

Los ANBU se marcharon siguiendo las ordenes de Hanabi, aunque al principio habían dudado. Yo en cuanto recupere la capacidad de movimiento corrí a abrazar a Yuuna. "Ya estoy aquí", "Todo esta bien ahora". Esas eran las palabras que quería trasmitirle, aunque en realidad, mas bien, eran para tranquilizarme a mí. Sabia que ella era capaz de defenderse solita, era mucho mas fuerte yo, pero no podía evitar sentirme de esa manera. Durante mi carrera hacia el puerto había sufrido pensando que podía ser algún aliado de Kurama y que ella podía estar herida o muerta, se me había helado el corazón por un segundo al llegar al puerto y ver allí a Gyūki, a los ANBU y Yuuna intentando detenerlos con palabras. Por suerte, para ellos, se habían centrado en atacar al Bijuu, por que si les hubiese visto atacar a Yuuna, probablemente hubiera usado los tentáculos para intentar aplastarlos. Menos mal que las cosas parecian ir por el buen camino, de momento.

¿No podrías... podría... haber avisado usted?

¿Y como se supone que avisa un bijuu de que va a venir? ¿haciendo señales de humo con bijuudamas?

Trátame de tú, por favor. Espera un momento... ¿Shukaku?

Yo también tenia muchas cosas que decirle a Gyūki, pero de momento era mejor dejar que tratase los temas que tuviese que tratar con Hanabi y con su hermano. Luego ya tendría tiempo para hablar con él. O eso esperaba.
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RE: La flor del cerezo se viste de negro - por Sasaki Reiji - 26/09/2020, 11:06


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