Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#53
Gyūki asintió a Reiji, miró de reojo y de mala gana a Shukaku, y luego se fijó en la pequeña muchachita que se había dirigido a él. Hay que decir algo: para un bijū cualquiera era pequeño, incluso el Uzukage, aunque por dentro fuera grande.

Podría vivir aquí, sí —dijo—. Llevo viviendo bajo el mar durante mucho tiempo. No me importaría. Además, de vez en cuando podría asomar la cabecita para charlar con alguien.

«No sé por qué creo que vamos a tener muchas falsas alarmas los siguientes meses», pensó Hanabi acariciándose el entrecejo.

A ver. Entonces, ¿quieres vivir con nosotros?

Eso es.

Y una bandana.

Me quedaría bien.

¿Quieres ser un shinobi?

Técnicamente no, pero en espíritu sí. —Gyuki rio—. ¿Hay algún problema, Uzukage? ¡Ya os digo que quiero colaborar con los humanos!

Hanabi le mostró las palmas de la mano, negando con la cabeza.

No, no, no. Perdóname, pero comprende que esto sea un poco chocante para mí. Uzushiogakure y Amegakure nos comprometimos hace tiempo a colaborar con Shukaku y Kokuō, así que no será un problema —miró a Reiji, a Datsue y a Eri. En su cara podía casi leerse el sufrimiento.

Pobrecillo. Hay que admitir que todo le pasaba a él.

«De puta madre. Ahora coge, vete a la reunión y explícale esto a los otros dos. Sobretodo a Kintsugi.»
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Mensajes en este tema
RE: La flor del cerezo se viste de negro - por Sarutobi Hanabi - 30/09/2020, 01:49


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