30/09/2020, 14:03
—Podría vivir aquí, sí —dijo—. Llevo viviendo bajo el mar durante mucho tiempo. No me importaría. Además, de vez en cuando podría asomar la cabecita para charlar con alguien.
Eri asintió, claramente satisfecha con la respuesta del bijū. Agachó la cabeza a modo de agradecimiento mientras volvía a retomar la conversación con Hanabi, quien parecía empalidecer por momentos. Tenía un jinchūriki a su cargo, un problema con la Morikage pues, ésta, no estaba muy contenta con la presencia de las bestias con cola, y ahora...
Ahora venía un bijū y le preguntaba si podía vivir en el puerto.
Reiji insistía en que él se haría cargo, pero...
Hababi.
Eri se mordió el labio inferior, esperando las reacciones. Esto cada vez era más surrealista.
Eri asintió, claramente satisfecha con la respuesta del bijū. Agachó la cabeza a modo de agradecimiento mientras volvía a retomar la conversación con Hanabi, quien parecía empalidecer por momentos. Tenía un jinchūriki a su cargo, un problema con la Morikage pues, ésta, no estaba muy contenta con la presencia de las bestias con cola, y ahora...
Ahora venía un bijū y le preguntaba si podía vivir en el puerto.
Reiji insistía en que él se haría cargo, pero...
Hababi.
Eri se mordió el labio inferior, esperando las reacciones. Esto cada vez era más surrealista.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)