5/04/2021, 16:54
Sí, había muchas razones por las que cualquiera podría haber tratado de atacar a Juro. No por nada había pasado tanto tiempo aislado del resto, escondido y camuflado para evitar cualquier tipo de interacción humana real. Como un fantasma, había desparecido de la faz del mundo el máximo tiempo que había podido. Pero también era cierto que como persona y como jinchūriki sentía que tenía unas obligaciones con la humanidad, a pesar de todo. Eso es lo que le había hecho salir de su escondite y arriesgarse.
Hasta el momento había sido cauteloso. Solo se había dejado ver cuando había querido que le vieran. Sin embargo, este era el segundo error que cometía en muy poco margen de tiempo.
Otra vez, solo pudo rezar mentalmente para que este último error no acabase con él.
« Yo... yo me encargo, no te preocupes. No podemos desaprovechar esta oportunidad. Tenemos que hablar con ellas » — apaciguó a Chōmei, intentando hacerle ver que tenía la situación bajo control. Por primera vez, la criatura estaba más que agitada y emocionada. Al fin y al cabo, la que tenía delante era una de sus hermanos, aunque no pudiera comunicarse directamente con ella debido a la situación en la que estaban los dos en ese momento.
El comentario podía parecer hasta cruel, pero Juro, que ya lo conocía, supo que no era así. Estaba intentando disimular la emoción que le embargaba con otra de sus bromas y sus típicas muletillas. Realmente, estaba feliz. Y se alegro por él.
Ante la sorpresa de Juro, la reacción de Aotsuki Ayame fue establecer una tregua. Le mostró una señal de paz. Sin embargo, la pregunta que vendría a continuación, además de lógica, denotaba claramente sus intenciones. Quería ver si era un aliado en la guerra entre los bijuu, o, por el contrario, tendría que terminar la paz que tan gentilmente había comenzado.
No supo si sus palabras por sí solas podrían convencerla, pero la miró a los ojos y trató de mostrarle que estaba siendo sincero.
— No. Chōmei y yo estamos en contra de su imperio — afirmó, con convencimiento. No era momento de dudar o sentir nerviosismo. Su vida, quizá la de todos, dependía de que le creyera —. Puede que vayamos por libre, pero tenemos las mismas ganas de acabar con él que vosotros.
Por primera vez, Juro hablaba en plural, y es que estaba seguro de que el bijuu que residía en su interior pensaba lo mismo que él. En ese momento, hablaba por los dos. También quería demostrarle a Ayame que ambos estaban en buenos términos, lo que quizá podría interesarla.
Como muestra de buena voluntad, imitó a Ayame y, muy lentamente, alzó ambas manos mostrandole las palmas.
— Quizá mi palabra no te valga de mucho, pero no tengo ninguna intención de hacerte daño tampoco. En ninguna circunstancia. No quiero provocar más conflictos — El "más" era claramente intencional. Ayame, como cualquier otro shinobi de las tres Aldeas, sabría perfectamente lo que había hecho —. A Chōmei y a mí nos encantaría hablar contigo... y con Kokuō, si está dispuesta, claro.
Su cuerpo aún recordaba perfectamente el último encuentro que tuvo con el bijuu. Se vio así mismo a punto de ser asesinado, ante las amenazas que vociferaba junto a su odio por los seres humanos. Sin embargo, también recordaba que, en el fondo, no le había parecido un monstruo. Probablemente, no pretendía hacerles daño a no ser que la provocaran. Ella no buscaba asesinar o pelear. Y quería a sus hermanos, de eso estaba seguro.
Puede que confiar en Uchiha Zaide fuera la peor idea del mundo, pero si él decía la verdad, Ayame y ella se encontraban en buenos términos ahora. Entonces, ella podría entenderle.
Hasta el momento había sido cauteloso. Solo se había dejado ver cuando había querido que le vieran. Sin embargo, este era el segundo error que cometía en muy poco margen de tiempo.
Otra vez, solo pudo rezar mentalmente para que este último error no acabase con él.
« Yo... yo me encargo, no te preocupes. No podemos desaprovechar esta oportunidad. Tenemos que hablar con ellas » — apaciguó a Chōmei, intentando hacerle ver que tenía la situación bajo control. Por primera vez, la criatura estaba más que agitada y emocionada. Al fin y al cabo, la que tenía delante era una de sus hermanos, aunque no pudiera comunicarse directamente con ella debido a la situación en la que estaban los dos en ese momento.
« La fortuna es la que ha hecho que nos encontremos con ellas, chico.
Procura que tu mala suerte no lo fastidie, ¿eh?
Espero que hayas aprendido algo después de tanto tiempo teniendome como referente, jejeje »
Procura que tu mala suerte no lo fastidie, ¿eh?
Espero que hayas aprendido algo después de tanto tiempo teniendome como referente, jejeje »
El comentario podía parecer hasta cruel, pero Juro, que ya lo conocía, supo que no era así. Estaba intentando disimular la emoción que le embargaba con otra de sus bromas y sus típicas muletillas. Realmente, estaba feliz. Y se alegro por él.
Ante la sorpresa de Juro, la reacción de Aotsuki Ayame fue establecer una tregua. Le mostró una señal de paz. Sin embargo, la pregunta que vendría a continuación, además de lógica, denotaba claramente sus intenciones. Quería ver si era un aliado en la guerra entre los bijuu, o, por el contrario, tendría que terminar la paz que tan gentilmente había comenzado.
No supo si sus palabras por sí solas podrían convencerla, pero la miró a los ojos y trató de mostrarle que estaba siendo sincero.
— No. Chōmei y yo estamos en contra de su imperio — afirmó, con convencimiento. No era momento de dudar o sentir nerviosismo. Su vida, quizá la de todos, dependía de que le creyera —. Puede que vayamos por libre, pero tenemos las mismas ganas de acabar con él que vosotros.
Por primera vez, Juro hablaba en plural, y es que estaba seguro de que el bijuu que residía en su interior pensaba lo mismo que él. En ese momento, hablaba por los dos. También quería demostrarle a Ayame que ambos estaban en buenos términos, lo que quizá podría interesarla.
Como muestra de buena voluntad, imitó a Ayame y, muy lentamente, alzó ambas manos mostrandole las palmas.
— Quizá mi palabra no te valga de mucho, pero no tengo ninguna intención de hacerte daño tampoco. En ninguna circunstancia. No quiero provocar más conflictos — El "más" era claramente intencional. Ayame, como cualquier otro shinobi de las tres Aldeas, sabría perfectamente lo que había hecho —. A Chōmei y a mí nos encantaría hablar contigo... y con Kokuō, si está dispuesta, claro.
Su cuerpo aún recordaba perfectamente el último encuentro que tuvo con el bijuu. Se vio así mismo a punto de ser asesinado, ante las amenazas que vociferaba junto a su odio por los seres humanos. Sin embargo, también recordaba que, en el fondo, no le había parecido un monstruo. Probablemente, no pretendía hacerles daño a no ser que la provocaran. Ella no buscaba asesinar o pelear. Y quería a sus hermanos, de eso estaba seguro.
Puede que confiar en Uchiha Zaide fuera la peor idea del mundo, pero si él decía la verdad, Ayame y ella se encontraban en buenos términos ahora. Entonces, ella podría entenderle.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
...
Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60