Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#2
La familia Kaminari podía encontrarse en algún punto alrededor de las orillas del lago, entre toda la muchedumbre que se había reunido allí aquel día. Era un día triste para todos, y ellos no eran la excepción.

La menor de las dos hermanas, Kimi, estaba de pie a la izquierda de Raijin, el padre adoptivo ambas. Con los ojos llenos de lágrimas, los labios temblándole y teniendo que sorber los mocos por la nariz para que no acabasen colgando, la pequeña hacía su mejor esfuerzo por no romper en llanto, con éxito moderado.

A pesar de que no lo sentía, Kimi sabía que su padre llevaba ya un rato tomándole la mano, agarrándola con algo de fuerza de la misma manera que tomaba la mano de Chika, la mayor de las dos. Era un día triste para él, también, pero se mantenía en sombría calma a sabiendas de que entristecería sus hijas si lloraba.

A pesar de la buena fama que tenía, al contrario que su padre Kimi no había tenido muchas oportunidades de ver a Yui en persona y conocerla, pero la respetaba. La respetaba mucho y la admiraba otro tanto más, aunque ella no haya sido precisamente quien se imaginaba como su ejemplo de persona ideal. Era beligerante, contestona, confiada en exceso y excesivamente lanzada. Todo lo que se suponía que no debía ser un estudiante del dojo Kaminari y aún así era quien más había hecho por la villas.

Luego del discurso de Shanise se escuchaban vitores. Los amejin gritaron, rieron y lloraron llenos de dolor y esperanza. Kimi solo bajó la cabeza y se secó las lágrimas.

«Descanse, Yui-sama. Nosotros terminaremos el trabajo».


Mensajes en este tema
RE: Hasta siempre, Amekoro Yui - por Kaminari Kimi - 1/01/2022, 20:23
RE: Hasta siempre, Amekoro Yui - por Nara Jun - 4/01/2022, 19:50
RE: Hasta siempre, Amekoro Yui - por Sama-sama - 1/02/2022, 20:56


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