21/05/2022, 14:12
La kunoichi ingresaría en último lugar a la habitación que habían escogido para iniciar la limpieza, esta estaba hecha un chiquero, no había que ser ningún académico para darse cuenta de que una batalla por la vida se había librado en aquel espacio. Con suerte, había resultado en una victoria para quienes estuvieron luchando. De igual manera, la tarea de sanitizarlo estaba en sus manos.
Momo era el nombre de aquel monigote de madera que torpemente se movía con intenciones de asistir a los ninjas. Aunque quizás la torpeza era más un testimonio del nivel de soltura que el usuario de aquel interesante arte ninja tenía en aquel punto de su carrera.
—Seguro que merece la pena.
Diría mientras dejaba el trapeador, el cubo con agua y los paños a un lado de la entrada y se aseguraba los guantes. Su mirada no pudo evitar posarse en la cantidad de instrumental repartido por todo el lugar, ese iba a ser su objetivo.
—Voy a recolectar todo el instrumental mientras ustedes hacen eso.
Exclamaría reconociendo la marioneta como parte del equipo de aquel día. Sin más, tomaría el receptáculo metálico más a la mano y comenzaría a recorrer la habitación recolectando todo pedazo metálico que fuese preciso limpiar y esterilizar para volver a hacer uso de él, teniendo cuidado de no pisar las partes sucias de la habitación siempre y cuando fuese sensato hacerlo, un poco de mugre quedaría siendo arrastrada de todas formas.
Momo era el nombre de aquel monigote de madera que torpemente se movía con intenciones de asistir a los ninjas. Aunque quizás la torpeza era más un testimonio del nivel de soltura que el usuario de aquel interesante arte ninja tenía en aquel punto de su carrera.
—Seguro que merece la pena.
Diría mientras dejaba el trapeador, el cubo con agua y los paños a un lado de la entrada y se aseguraba los guantes. Su mirada no pudo evitar posarse en la cantidad de instrumental repartido por todo el lugar, ese iba a ser su objetivo.
—Voy a recolectar todo el instrumental mientras ustedes hacen eso.
Exclamaría reconociendo la marioneta como parte del equipo de aquel día. Sin más, tomaría el receptáculo metálico más a la mano y comenzaría a recorrer la habitación recolectando todo pedazo metálico que fuese preciso limpiar y esterilizar para volver a hacer uso de él, teniendo cuidado de no pisar las partes sucias de la habitación siempre y cuando fuese sensato hacerlo, un poco de mugre quedaría siendo arrastrada de todas formas.