28/05/2022, 01:28
Una o dos salas atrás sin duda alguna era un punto de vista un tanto optimista para la kunoichi médica, pero bueno, no iba a poner en tela de juicio las palabras de su compañero.
Finalizada la sala, pasarían a la siguiente, llevando consigo todo el equipamiento para realizar la limpieza del próximo cuarto. Al examinar el interior de esta, la postal que quería contar era un poco desalentadora, no parecía haber mucho rastro de que el resultado de aquella batalla por la salud hubiese resultado en una victoria. Lamentable, de verdad, pero era posible, después de todo el dado había sido lanzado al menos veinte veces en aquel edificio.
—Sea lo que haya sido, estoy segura de que hicieron su mejor esfuerzo...
Trataría de alentar a su compañero dándole una ligera palmada en la espalda mientras luchaba por ingresar al cuarto conteniendo el desayuno en su estomago.
La kunoichi, una vez dentro del cuarto y viendo todo lo que había que hacer, no podría evitar dedicarle una mirada de un par de segundos de duración a su compañero mientras este enviaba a la marioneta a hacer el trabajo sucio.
Gracias.
Pensaría mientras asentía con un gesto de su cabeza y luego se dedicaba a juntar todo el armamento médico y luego lo depositaba en el lavabo destinado para su esterilización. Tranquilamente el muchacho podría haberse dedicado a cualquier otra tarea, pero tuvo la suficiente empatía como para ahorrarle el mal trago que hubiese sido tocar los restos de aquella carnicería.
Finalizada la sala, pasarían a la siguiente, llevando consigo todo el equipamiento para realizar la limpieza del próximo cuarto. Al examinar el interior de esta, la postal que quería contar era un poco desalentadora, no parecía haber mucho rastro de que el resultado de aquella batalla por la salud hubiese resultado en una victoria. Lamentable, de verdad, pero era posible, después de todo el dado había sido lanzado al menos veinte veces en aquel edificio.
—Sea lo que haya sido, estoy segura de que hicieron su mejor esfuerzo...
Trataría de alentar a su compañero dándole una ligera palmada en la espalda mientras luchaba por ingresar al cuarto conteniendo el desayuno en su estomago.
La kunoichi, una vez dentro del cuarto y viendo todo lo que había que hacer, no podría evitar dedicarle una mirada de un par de segundos de duración a su compañero mientras este enviaba a la marioneta a hacer el trabajo sucio.
Gracias.
Pensaría mientras asentía con un gesto de su cabeza y luego se dedicaba a juntar todo el armamento médico y luego lo depositaba en el lavabo destinado para su esterilización. Tranquilamente el muchacho podría haberse dedicado a cualquier otra tarea, pero tuvo la suficiente empatía como para ahorrarle el mal trago que hubiese sido tocar los restos de aquella carnicería.