15/10/2022, 18:06
Por X o por Y, el padre de la Yuki aún no había regresado a casa. Los padres de la médica estaban demasiado lejos como para ser notificados a tiempo, por lo que descartando a los adultos como si de alguna clase de caricatura se tratase, todo quedaría en manos de las muchachas.
—No estamos muy lejos, sígueme.
Y sin mayor demora, Moguko se echaría a la carrera nuevamente bajo la fuerte lluvia, recorriendo nuevamente las calles pero esta vez volviendo sobre sus pasos.
Poco a poco estarían haciendo la transición de lo que eran las zonas mas residenciales a lo que sería un término medio entre estas y la zona más comercial de Amegakure.
—¡Ringo...!
Llamaba el niño al comienzo del túnel a su amigo mientras esperaba el regreso de la médica. Claramente habiendo depositado su confianza en que esta iba a regresar.
Al llegar, Sayori podría apreciar con claridad como una parte del callejón había colapsado, posiblemente por lo que sería una fuga de las tuberías que terminaría por filtrarse debajo del camino y hacer ceder la fundación de este. Hasta donde se podía apreciar, unos mezquinos metros adelante del lugar donde arrancaba y solamente por las luces de neón de algún que otro letrero que alumbraba la calle, el interior del túnel parecía estar hecho por una mezcla de cemento de menor calidad, barro y roca, con restos de alguna que otra estructura metálica que posiblemente servía de soporte a los edificios cercanos.
—¿Ese es el nombre de tu amigo?
Preguntaría la kunoichi al joven que ni bien escuchar la voz de la genin se giraría sobre si mismo para clavarle la mirada. Se notaban rastros de llanto en sus ojos pero ya no lo estaba haciendo, estaba más serio.
—Si. ¿Vas a rescatarlo, Yamanouchi-san?
Respondió, arrojando la interrogante sobre la mesa comprometiendo totalmente a la fémina.
—No estamos muy lejos, sígueme.
Y sin mayor demora, Moguko se echaría a la carrera nuevamente bajo la fuerte lluvia, recorriendo nuevamente las calles pero esta vez volviendo sobre sus pasos.
Poco a poco estarían haciendo la transición de lo que eran las zonas mas residenciales a lo que sería un término medio entre estas y la zona más comercial de Amegakure.
—¡Ringo...!
Llamaba el niño al comienzo del túnel a su amigo mientras esperaba el regreso de la médica. Claramente habiendo depositado su confianza en que esta iba a regresar.
Al llegar, Sayori podría apreciar con claridad como una parte del callejón había colapsado, posiblemente por lo que sería una fuga de las tuberías que terminaría por filtrarse debajo del camino y hacer ceder la fundación de este. Hasta donde se podía apreciar, unos mezquinos metros adelante del lugar donde arrancaba y solamente por las luces de neón de algún que otro letrero que alumbraba la calle, el interior del túnel parecía estar hecho por una mezcla de cemento de menor calidad, barro y roca, con restos de alguna que otra estructura metálica que posiblemente servía de soporte a los edificios cercanos.
—¿Ese es el nombre de tu amigo?
Preguntaría la kunoichi al joven que ni bien escuchar la voz de la genin se giraría sobre si mismo para clavarle la mirada. Se notaban rastros de llanto en sus ojos pero ya no lo estaba haciendo, estaba más serio.
—Si. ¿Vas a rescatarlo, Yamanouchi-san?
Respondió, arrojando la interrogante sobre la mesa comprometiendo totalmente a la fémina.