13/11/2022, 17:10
Un puñado de particulares sonidos comenzaría a escucharse en el interior de las alcantarillas de Amegakure, un ordenado y encausado curso de agua con una vereda de mantenimiento a un lado, tuberías llevando agua a las plantas generadoras de electricidad tras recolectarlas de las calles y algún que otro sonidito de pisadas, pues parecía que había vida de todo tipo en ese lugar. Pero lo que más llamaría la atención de la dupla, sería un ruido muy particular.
Un traqueteo metálico al final de uno de los corredores. En dirección hacía donde avanzaba el agua de la alcantarilla.
Moguko accedió al cambio de equipamiento, haciéndose con la linterna y extendiéndole la mochila a Sayori.
—¿Qué es ese ruido?
Consultaría a su compañera.
Un traqueteo metálico al final de uno de los corredores. En dirección hacía donde avanzaba el agua de la alcantarilla.
Moguko accedió al cambio de equipamiento, haciéndose con la linterna y extendiéndole la mochila a Sayori.
—¿Qué es ese ruido?
Consultaría a su compañera.