15/11/2022, 01:58
Le agradaba el tono y el tema de la conversación, como fanática de las armas que era, coincidir con alguien que tuviese buen gusto por el metal era siempre motivo de festejo. Sayori tenía intenciones de adquirir más armas, pero los fondos parentales estaban fuera de su alcance, tendría que costearlos de su propio bolsillo.
Moguko asentiría con un leve gesto de su cabeza, a ella también le habrían dado un ultimátum similar.
Sayori recomendaría seguir el camino tenuemente iluminado, ambas parecían sentirse mas cómodas con la idea de caminar por una zona que tuviese otras fuentes de luz más allá de una triste linterna.
—Son pisadas.
Constataría con una segunda opinión la médica, con básicos conocimientos anatómicos para concluir aquel diagnostico. Dichas pisadas avanzaban por las alcantarillas iluminadas, por un camino que cada vez parecía tomar más relevancia en el presupuesto público pues los focos se encontraban en mejores condiciones al final.
Parece que esta zona es más utilizada.
Si la dupla avanzaba, volvería a encontrarse, por tercera vez ya, con una nueva bifurcación. Realmente los pasillos subterráneos de la Lluvia eran un laberinto.
—A mi también me dijeron que si quería más armas, tendría que pagarlas yo misma...
Comentaría la kunoichi encogiéndose levemente de hombros.
—¿Te interesa conseguir una fuuma shuriken?
Moguko asentiría con un leve gesto de su cabeza, a ella también le habrían dado un ultimátum similar.
Sayori recomendaría seguir el camino tenuemente iluminado, ambas parecían sentirse mas cómodas con la idea de caminar por una zona que tuviese otras fuentes de luz más allá de una triste linterna.
—Son pisadas.
Constataría con una segunda opinión la médica, con básicos conocimientos anatómicos para concluir aquel diagnostico. Dichas pisadas avanzaban por las alcantarillas iluminadas, por un camino que cada vez parecía tomar más relevancia en el presupuesto público pues los focos se encontraban en mejores condiciones al final.
Parece que esta zona es más utilizada.
Si la dupla avanzaba, volvería a encontrarse, por tercera vez ya, con una nueva bifurcación. Realmente los pasillos subterráneos de la Lluvia eran un laberinto.
—A mi también me dijeron que si quería más armas, tendría que pagarlas yo misma...
Comentaría la kunoichi encogiéndose levemente de hombros.
—¿Te interesa conseguir una fuuma shuriken?