20/11/2022, 15:12
Chispazos volarían en todas direcciones cuando los metales de las armas arrojadizas colisionarían. Como resultado del impacto, la garra quedaría clavada en el techo del espacio, que hablaría mucho de la fuerza del impacto o la dudosa calidad de la terminación de la obra de infraestructura. Por otro lado la shuriken de Sayori chocarían contra el piso, desprendiendo más chispas y girando un poco más hasta quedar fuera del alcance de los presentes, en un rincón perdido de la habitación.
Con un brazo prisionero ahora de su propia cadena, y con la vista recuperándose, no había mucho que el maleante pudiese hacer para evitar el impacto del siguiente ataque de la Yuki.
—¡Hija de puta!
Exclamaría mientras llevaba su brazo hasta su hombro para taparse la herida nueva. No se podía ver bien pero sus ojos estaban irritados por el polvo de la técnica, pero podía ver algo, un algo acercándose a él con intenciones de agredirlo una vez más.
—¡Maldita rata!
Gritaría lanzando una estocada con su bastón hacía la arremetiente kunoichi, si esta no lo evitaba, se llevaría un golpe directo al pecho.
Moguko por su parte tenía ciertamente las manos atadas, no podía intervenir con Sayori cerrando las distancias, hasta se lamentaba verse relegada al papel de una mera espectadora mientras su compañera realizaba todo el trabajo duro.
Con un brazo prisionero ahora de su propia cadena, y con la vista recuperándose, no había mucho que el maleante pudiese hacer para evitar el impacto del siguiente ataque de la Yuki.
—¡Hija de puta!
Exclamaría mientras llevaba su brazo hasta su hombro para taparse la herida nueva. No se podía ver bien pero sus ojos estaban irritados por el polvo de la técnica, pero podía ver algo, un algo acercándose a él con intenciones de agredirlo una vez más.
—¡Maldita rata!
Gritaría lanzando una estocada con su bastón hacía la arremetiente kunoichi, si esta no lo evitaba, se llevaría un golpe directo al pecho.
Moguko por su parte tenía ciertamente las manos atadas, no podía intervenir con Sayori cerrando las distancias, hasta se lamentaba verse relegada al papel de una mera espectadora mientras su compañera realizaba todo el trabajo duro.