21/11/2022, 17:53
Sayori recibiría el bastonazo de lleno, volviéndose sobre sus pasos como resultado. La sensación de haber alcanzado su objetivo con su ataque le merecería esbozar una sonrisa en el rostro del desconocido. Disfrutaba del combate que estaba teniendo, pero la cosa realmente se estaba estirando demasiado.
—Será mejor si lo dej-
Sus palabras se verían interrumpidas entonces por la sensación de dolor que pasaría a experimentar, las agujas de hielo incrustándose en su piel de un momento a otro y el cruel cambio de temperatura le terminarían haciendo ceder ante el peso de su propio cuerpo.
Al caer de rodillas, no podría evitar soltar el arma que cargaba, este giraría sobre si mismo hacía Moguko quien se apresuraría a apartarlo del camino, lanzándolo derecho al agua.
—Basta.
Exclamaría desde el suelo.
—Me has derrotado en buena ley, kunoichi.
Admitiría de mala manera tratando de reincorporarse. Al terminar de pronunciar esas palabras una figura se manifestaría por donde llegó el desconocido, otro enmascarado de una silueta mucho mas delgada.
—Jefe, el niño no tenía las baterías, al final estaban...
No pudo evitar hacer un ahogado silencio al ver la escena, las dos ninja y el tipo tirado en el piso.
—...¡Oh no!
—Maldición...
Dejarían escapar al mismo tiempo.
—No nos interesa lo que sea que este pasando aquí, solo venimos a llevarnos al niño.
Se apresuraría a aclarar Moguko, velando por el dialogo antes de reavivar la contienda contra un nuevo oponente.
—Será mejor si lo dej-
Sus palabras se verían interrumpidas entonces por la sensación de dolor que pasaría a experimentar, las agujas de hielo incrustándose en su piel de un momento a otro y el cruel cambio de temperatura le terminarían haciendo ceder ante el peso de su propio cuerpo.
Al caer de rodillas, no podría evitar soltar el arma que cargaba, este giraría sobre si mismo hacía Moguko quien se apresuraría a apartarlo del camino, lanzándolo derecho al agua.
—Basta.
Exclamaría desde el suelo.
—Me has derrotado en buena ley, kunoichi.
Admitiría de mala manera tratando de reincorporarse. Al terminar de pronunciar esas palabras una figura se manifestaría por donde llegó el desconocido, otro enmascarado de una silueta mucho mas delgada.
—Jefe, el niño no tenía las baterías, al final estaban...
No pudo evitar hacer un ahogado silencio al ver la escena, las dos ninja y el tipo tirado en el piso.
—...¡Oh no!
—Maldición...
Dejarían escapar al mismo tiempo.
—No nos interesa lo que sea que este pasando aquí, solo venimos a llevarnos al niño.
Se apresuraría a aclarar Moguko, velando por el dialogo antes de reavivar la contienda contra un nuevo oponente.