Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#44
Caminaron un rato a lo largo de la cuadra, comprobando de puerta en puerta el número de las casas. No fue mucho lo que tardaron en dar con el pórtico veintidós, aunque aun faltando su número de identificación resultaba demasiado obvio que era el lugar que buscaban. Entre aquel mar de casas con los colores típico de la aldea, se encontraron con una construcción que resaltaba como una bengala. Solo la luna en el cielo nocturno resultaba más resaltante.

«Da la impresión de que fue pintada con un millar de resaltadores rosas.» —El color fosforescente de aquel hogar resultaba molesto y doloroso para la vista.

Pese a todo, había una parte de la casa que no quemaba la retina de quien la observaba. Un dibujo en aerosol negro que adornaba una de las paredes exteriores. Se trataba del retrato de una Maid, similar a las que aparecían en los mangas que solía leer, con un buen par de razones por las cuales resultaba difícil ver el resto de su composición.

«Me pregunto ¿Cómo se vería Naomi en un uniforme de esos?» —Divagaba mientras su mente exploraba las posibilidades.

El grafiti tenía varios elementos más; Un charco de algo oscuro a los pies de la mujer y una cubeta y un trapeador similares a los que los chicos llevaban consigo. Si bien sus compañeros pudieron estar a punto de quedar con la boca abierta, Kazuma no alcanzó aquel punto de silencio y tampoco logró esconder su asombro.

Cielos… Está genial —dijo sin contener su opinión—. Los artistas callejeros de hoy en día si que son habilidosos.
[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]
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RE: [Automisión Rango D] Un crimen más que legible - por Hanamura Kazuma - 2/03/2016, 02:52


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