5/03/2016, 22:04
Como era habitual en una de sus pequeñas costumbres, Len era muy aficionado a la lectura, supongo que eso explicaria su desbordante imaginación, y tal vez tambien su mania de exagerar sus acciones, movimientos y respuestas. Durante un tiempo, estuvo esperando alguna fiesta tematica, de esas que tanto le gustan, hasta que finalmente llego una fecha, era la fiesta de la poesía de los Dojos; no muy esperada por él, pero que demonios, por fin era hora de adentrarse y bañarse aun mas en la cultura de los paises. Por lo que Len se presentó allí vestido con un primaveral Yukata de colores claros, se podian discernir diseños de copos de nieve de un color azul claro entre un manto blanco, los bordes eran de un color azul mas intenso, un obi de color azul mas oscuro que los anteriores y unas sandalias clasicas de madera
Espero que esta ropa sea la apropiada para la ocasión... La verdad no se cual es la tradición por aqui... Aunque supongo que esto es lo mas... ¿acertado?... -Susurraba para si mismo el ninja mientras entraba a la abarrotada aldea; habia puestos de comida en casi todos lados asi como algunos que eran de juegos; como pesca con redecillas de peces o globos de agua. De un lado a otro en todas las calles y en especial en la principal, largas cuerdas se tendian de una casa a otra con recuadros de tela y algunas lamparas de papel que permanecian por ahora apagadas.
Ieeee... Seguro que acabo perdiendome para variar... -Desanimado por el jaleo y el gran tumulto de gente, Len apenas podia caminar por las saturadas calles; seguramente habia alguna especie de procesión de algun idolo o escultura hacia algun monasterio cercano, ya que al rato, las calles se volvieron algo mas calmadas y mas accesibles a la hora de caminar.
Absorto en la cultura, y caminando sin rumbo por las calles, visitaba cada puesto con curiosidad e inocencia, al fin y al cabo, tener doce años es lo que hay; hasta que tras un rato, su estómago comenzo a rugir de hambre, algo extraño ya que habia desayunado para el largo viaje y con la esperanza de ahorrar todo su dinero posible para aquella animada fiesta
Que remedio... Va siendo hora de comer, de todas formas, ya tiene que ser medio dia -Con una mueca de desagrado por tener que empezar ya a gastar el dinero, observo al cielo poniendo su mano izquierda por encima de sus ojos, suponiendo que por la posición del sol, ya era una hora algo adelantada, por lo que comenzo a caminar nuevamente, en busca de un puesto en el que pudieran servir algo bastante suculento. Finalmente, dio con un negocio el cual no parecia estar muy abarrotado. ¿Realmente era la hora de comer? ¿O la gula entró en juego? Quien sabe
Hermanos Hidekata... ¿Serviran algo de mi agrado? -Narró en voz alta el joven genin, mientras se llevaba el indice izquierdo a sus labios; hasta que le llego un buen aroma del puesto, que hizo rugir otra vez su barriga soltando un largo suspiro a continuación del quejido de su estomago- Sea lo que sea lo que sirvan estoy demasiado hambriento como para pensarmelo dos veces...
Por lo que sin mas dilación, entró dentro del establecimiento, andó lentamente hacia la barra mientras miraba a los lados; observando el edificio, parecia que bastante gente visitaba aquel lugar y que tenia sus años, pues tenia un estilo algo tradicional. Una vez llegado a la barra, retiró un poco una de las sillas y se sentó en ella, a un par de asientos de una chica de piel morena y pelo blanco que parecia estar conversando con uno de los camareros, tal vez serian los dueños, pues aparte de con quien estaba hablando ella, solo habia otro de aspecto similar, rapado y con su uniforme blanco, pero con un frondoso y acicalado mostacho que se dirigio a Len mientras limpiaba un plato que sostenia en sus manos.
¿Que va a ser jovencita? Aqui servimos la mejor comida de todo el pueblo, sin lugar a dudas -Afirmó el gran camarero que se le acerco tras la barra, sonrió mientras dijo aquellas palabras con una sensación muy agradable y un tono de voz amable, pero para variar, no utilizo unas palabras correctas para referirse al albino shinobi.
No-Soy-Una-Chica -Su rostro hizo una mueca de frustración que tras un momento, se convirtio en una de furia hacia el camarero, capaces de amedentrar por unos breves segundos ante lo que parecia un aura de ira asesina y frustración, comenzó a levantar la voz ya que habia perdido los estribos, y su paciencia desaparecia frente a aquellas palabras- ¡¿Es que no es evidente que soy un chico o qué?! -Contestó nuevamente señalandose a su propio rostro con su dedo indice derecho.
Espero que esta ropa sea la apropiada para la ocasión... La verdad no se cual es la tradición por aqui... Aunque supongo que esto es lo mas... ¿acertado?... -Susurraba para si mismo el ninja mientras entraba a la abarrotada aldea; habia puestos de comida en casi todos lados asi como algunos que eran de juegos; como pesca con redecillas de peces o globos de agua. De un lado a otro en todas las calles y en especial en la principal, largas cuerdas se tendian de una casa a otra con recuadros de tela y algunas lamparas de papel que permanecian por ahora apagadas.
Ieeee... Seguro que acabo perdiendome para variar... -Desanimado por el jaleo y el gran tumulto de gente, Len apenas podia caminar por las saturadas calles; seguramente habia alguna especie de procesión de algun idolo o escultura hacia algun monasterio cercano, ya que al rato, las calles se volvieron algo mas calmadas y mas accesibles a la hora de caminar.
Absorto en la cultura, y caminando sin rumbo por las calles, visitaba cada puesto con curiosidad e inocencia, al fin y al cabo, tener doce años es lo que hay; hasta que tras un rato, su estómago comenzo a rugir de hambre, algo extraño ya que habia desayunado para el largo viaje y con la esperanza de ahorrar todo su dinero posible para aquella animada fiesta
Que remedio... Va siendo hora de comer, de todas formas, ya tiene que ser medio dia -Con una mueca de desagrado por tener que empezar ya a gastar el dinero, observo al cielo poniendo su mano izquierda por encima de sus ojos, suponiendo que por la posición del sol, ya era una hora algo adelantada, por lo que comenzo a caminar nuevamente, en busca de un puesto en el que pudieran servir algo bastante suculento. Finalmente, dio con un negocio el cual no parecia estar muy abarrotado. ¿Realmente era la hora de comer? ¿O la gula entró en juego? Quien sabe
Hermanos Hidekata... ¿Serviran algo de mi agrado? -Narró en voz alta el joven genin, mientras se llevaba el indice izquierdo a sus labios; hasta que le llego un buen aroma del puesto, que hizo rugir otra vez su barriga soltando un largo suspiro a continuación del quejido de su estomago- Sea lo que sea lo que sirvan estoy demasiado hambriento como para pensarmelo dos veces...
Por lo que sin mas dilación, entró dentro del establecimiento, andó lentamente hacia la barra mientras miraba a los lados; observando el edificio, parecia que bastante gente visitaba aquel lugar y que tenia sus años, pues tenia un estilo algo tradicional. Una vez llegado a la barra, retiró un poco una de las sillas y se sentó en ella, a un par de asientos de una chica de piel morena y pelo blanco que parecia estar conversando con uno de los camareros, tal vez serian los dueños, pues aparte de con quien estaba hablando ella, solo habia otro de aspecto similar, rapado y con su uniforme blanco, pero con un frondoso y acicalado mostacho que se dirigio a Len mientras limpiaba un plato que sostenia en sus manos.
¿Que va a ser jovencita? Aqui servimos la mejor comida de todo el pueblo, sin lugar a dudas -Afirmó el gran camarero que se le acerco tras la barra, sonrió mientras dijo aquellas palabras con una sensación muy agradable y un tono de voz amable, pero para variar, no utilizo unas palabras correctas para referirse al albino shinobi.
No-Soy-Una-Chica -Su rostro hizo una mueca de frustración que tras un momento, se convirtio en una de furia hacia el camarero, capaces de amedentrar por unos breves segundos ante lo que parecia un aura de ira asesina y frustración, comenzó a levantar la voz ya que habia perdido los estribos, y su paciencia desaparecia frente a aquellas palabras- ¡¿Es que no es evidente que soy un chico o qué?! -Contestó nuevamente señalandose a su propio rostro con su dedo indice derecho.