11/03/2016, 14:26
Por suerte la escena que había llegado a escuchar no llevaba demasiado tiempo en marcha y quizás habría evitado que pase a mayores, la gente puede ponerse muy molesta cuando se la ofende y mejor no tentar a Len mas allá de los limites conocidos.
Aah... que alivio...
Suspiró levemente mientras recibía el apodo de Rojin por parte de la muchacha de Takigakure, quien ademas se presentaría como Kajiya Anzu. Mogura deslizó su mano hasta el sombrero de paja para quitárselo, dejando ver con mayor facilidad la bandana en su frente, la cual ayudaba a sostenerle el cabello hacía atrás, dejó caer el accesorio sobre la mesa y guardó el abanico en su cintura como si de una suerte de kodachi se tratase.
Estrechó la mano de la chica, con una sonrisa en el rostro inclinándose un poco hacía delante, después de eso se enderezaría y colocaría sus manos sobre sus piernas con las palmas casi llegandole a las rodillas y en un solo movimiento con cierta firmeza marcial realizaría la tradicional reverencia de presentación.
Encantado de conocerte, Manase Mogura. Genin de Amegakure.
En las palabras del muchacho había un tono muy pero muy formal y con una voz un tanto rasposa, salvo por el tono de voz quizá en otro momento o en otro lugar hubiese sido algo que le habría salido de forma natural, pero en esta ocasión era algo que había hecho apropósito bromeando. Los ojos del shinobi apuntaban directo a los de Anzu, su rostro no parecía ser muy distante de la típica cara de viejo que tenia su abuelo. Antes de recuperar su postura inicial le guiñó un ojo a la muchacha y sonrió delatando su intento de broma.
¿Como se supone que no vayamos a destacar si nos hemos ganado las miradas de todos con la entrada que hemos hecho?
Pensaba para si mismo ante la pregunta de evidente respuesta de su compatriota, un shinobi en una yukata y otro en un haori con un aparatoso sombrero no podían pasar mucho tiempo de incógnito si se ponían a intentar buscar problemas.
Uno de los Tonkatsu es para ti, Len. Yo invito esta vez.
Le mencionó a su compañero para luego mirar al cocinero y dedicarle la ultima parte de su comentario. La muchacha de Takigakure preguntó sobre el torneo, al cual ellos no habían asistido, al igual que ella, como participantes y el cual al menos Mogura se había perdido casi en su totalidad.
Yo me he perdido la oportunidad de participar supongo... aunque quizás haya sido para mejor, no creo que mi lugar sean las arenas...
Comentó el shinobi llevándose una mano al mentón y meditando un momento sobre como hubiese sido su combate en la arena del torneo si este hubiese existido, un iryo-nin con poco entrenamiento no tenía mucho que hacer realmente, mejor quedarse del lado correcto de la tribuna. Sacudió su cabeza ligeramente un tanto resignado ante la situación actual de su poder.
Por otro lado pareces una persona bastante fuerte ¿qué pasó que no entraste en el torneo?
Interrogó Mogura a la kunoichi de Takigakure, con una mirada curiosa y los ojos ligeramente cerrados.
Aah... que alivio...
Suspiró levemente mientras recibía el apodo de Rojin por parte de la muchacha de Takigakure, quien ademas se presentaría como Kajiya Anzu. Mogura deslizó su mano hasta el sombrero de paja para quitárselo, dejando ver con mayor facilidad la bandana en su frente, la cual ayudaba a sostenerle el cabello hacía atrás, dejó caer el accesorio sobre la mesa y guardó el abanico en su cintura como si de una suerte de kodachi se tratase.
Estrechó la mano de la chica, con una sonrisa en el rostro inclinándose un poco hacía delante, después de eso se enderezaría y colocaría sus manos sobre sus piernas con las palmas casi llegandole a las rodillas y en un solo movimiento con cierta firmeza marcial realizaría la tradicional reverencia de presentación.
Encantado de conocerte, Manase Mogura. Genin de Amegakure.
En las palabras del muchacho había un tono muy pero muy formal y con una voz un tanto rasposa, salvo por el tono de voz quizá en otro momento o en otro lugar hubiese sido algo que le habría salido de forma natural, pero en esta ocasión era algo que había hecho apropósito bromeando. Los ojos del shinobi apuntaban directo a los de Anzu, su rostro no parecía ser muy distante de la típica cara de viejo que tenia su abuelo. Antes de recuperar su postura inicial le guiñó un ojo a la muchacha y sonrió delatando su intento de broma.
¿Como se supone que no vayamos a destacar si nos hemos ganado las miradas de todos con la entrada que hemos hecho?
Pensaba para si mismo ante la pregunta de evidente respuesta de su compatriota, un shinobi en una yukata y otro en un haori con un aparatoso sombrero no podían pasar mucho tiempo de incógnito si se ponían a intentar buscar problemas.
Uno de los Tonkatsu es para ti, Len. Yo invito esta vez.
Le mencionó a su compañero para luego mirar al cocinero y dedicarle la ultima parte de su comentario. La muchacha de Takigakure preguntó sobre el torneo, al cual ellos no habían asistido, al igual que ella, como participantes y el cual al menos Mogura se había perdido casi en su totalidad.
Yo me he perdido la oportunidad de participar supongo... aunque quizás haya sido para mejor, no creo que mi lugar sean las arenas...
Comentó el shinobi llevándose una mano al mentón y meditando un momento sobre como hubiese sido su combate en la arena del torneo si este hubiese existido, un iryo-nin con poco entrenamiento no tenía mucho que hacer realmente, mejor quedarse del lado correcto de la tribuna. Sacudió su cabeza ligeramente un tanto resignado ante la situación actual de su poder.
Por otro lado pareces una persona bastante fuerte ¿qué pasó que no entraste en el torneo?
Interrogó Mogura a la kunoichi de Takigakure, con una mirada curiosa y los ojos ligeramente cerrados.