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Despedida, Invierno de 219
Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
De nuestras cenizas
Umikiba Kaido Sin conexión
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#1
Mizuyōbi, Viento Gris de 219


Hacía frío. Mucho frío. El enorme lago que inundaba a la esotérica y olvidada ciudad de la Niebla, ahora sumergida en galones y galones de agua; crispaba con el paso de dos hombres que caminaban apaciguados sobre el mar, rompiendo las finas capas de hielo que se formaba gracias a las bajas temperaturas. Umikiba Kaido se detuvo y contempló, quizás por primera vez, la magnanimidad de aquel templo olvidado. Su corazón palpitaba como un caballo encabritado, aupado por una sensación de familiaridad que inundaba su cuerpo como queriéndole decir que, finalmente, estaba en casa. Y vaya hogar, que recibía a sus dos visitantes con vestigios de destrucción y muerte. Con un trasfondo de edificios derruidos, apenas erguidos, y que entre sus piedras y escombros aguardaban los huesos de aquellos que habrían perecido cuando aquella ciudad era aún una de las grandes, en los tiempos del viejo Oonindo; la ciudad Sumergida de la Niebla iba a ser testigo de un acontecimiento de época donde ni la espesa niebla que les cubría iba a ser capaz de ocultar a lo que, desde ese día, llamarían en Sekiryu como el Resurgimiento del Dragón.

El gyojin postró su mirada en una montaña. Una montaña de piedra oscura, cuyas rocas ásperas lucían magulladas, aún, por el beso de Raijin.
[Imagen: baOPN59.png]


— Kincho:
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Ryu Sin conexión
Miembro de Sekiryū
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#2
Y la montaña le devolvió la mirada. Con esos ojos verdes, tan intensos, tan brillantes. Un lector despistado podría imaginárselos del color de un prado, del vidrio de una botella de sidra, o del del musgo que crecía en las rocas de un río. No, no era ese tipo de verde, sino el que alumbraba por un ínfimo instante el cielo cuando moría el sol. Ese último rayo del ocaso. Ese tono de muerte. Ese mismo brillo que desprendía el filo de una guillotina antes de caer.

Seis meses habían pasado ya desde el fatídico Kaji Saiban. Seis meses desde que Uchiha Zaide le había atravesado la espalda, el pulmón y el pecho con una lanza dorada. Seis meses desde que había hincado las rodillas. Seis meses desde que, por primera vez en su vida, había conocido la derrota.

Kyūtsuki había cuidado de él hasta que fue lo bastante fuerte como para echarla a empujones. Le había instalado una máquina de oxígeno en la habitación para ayudarle a respirar las primeras semanas. Le había hecho curas. Le había ayudado a cicatrizar. A sanar. Ahora, tan solo quedaba una larga cicatriz de unos quince centímetros que cruzaba uno de sus pectorales, y una gemela a su espalda.

Pero volvía a ser el que era. O al menos, lo aparentaba.

Ryū había estado callado durante todo el trayecto. Había vuelto a ejercitarse, a entrenarse, pero sabía que necesitaba algo más que eso si de verdad quería saber en qué condiciones se encontraba. Necesitaba luchar. Necesitaba probar sus garras.

A Shaneji le gustaba mucho venir a entrenar aquí —recordó, mientras se quitaba el abrigo de piel de oso y lo tiraba sobre la fría capa de hielo. Apoyó la cabeza de la Dai Tsuchi en el suelo, apoyando ambas manos sobre la base del mango. Fue entonces cuando Kaido pudo reparar en un detalle en el que no se había fijado hasta ahora: en la cabeza del martillo de guerra había una inscripción:


Cometruenos


Todas las grandes armas tienen un nombre, e incluso el Gran Dragón, tan frío y tan poco presuntuoso como era él, no había podido evitar bautizar a la suya.
[Imagen: S0pafJH.png]
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Umikiba Kaido Sin conexión
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#3
El escualo soltó una sonrisa nostálgica que le desacomodó la quijada. Hubiera estado bien, creía él, que Shaneji estuviera allí para acompañarles. Un dos versus Ryu desde luego que iba a ser una contienda mucho más pareja aún y cuando cuando éste último sobrevivía con un sólo pulmón. Porquelo cierto es que, si existe alguien en Oonindo que puede mantener su superioridad en un campo de batalla aún con su sistema respiratorio lastrado, ese era él. El guerrero de Ébano. El Pararrayos, como le había bautizado el propio Kaido tras haber presenciado el cómo una poderosa centella amarillenta fulgurante de chakra no logró matarlo. Por esa razón el Tiburón y el Dragón se encontraban en tan icónico lugar. Para medirse el uno al otro —y aún así era consciente de que probablemente no tenía oportunidad, tal y como no la tuvo con Zaide, el que no muere—. y para recuperar sensaciones. Para comprobar qué tan grande era la brecha entre, por un lado, Kaido y su nuevo maestro, y por el otro; entre Ryu y su yo antes del mítico Kaji Saiban.

—Sí, puedo ver porqué. Es el lugar predilecto para que los nuestros puedan desenvolverse bien. Agua por todos lados, y con los cadáveres de nuestros ancestros mirándonos desde las tierras del Yomi. ¿Qué más se puede pedir?

»Con que cometruenos, eh —el gyojin desencajó su enorme espada, también, del cinto que llevaba en su espalda. El arma era una especie de sierra de proporciones colosales, cuyos infinitos dientes curvados parecían estar ligeramente tintado de la sangre seca de sus antiguos enemigos—. ¿cómo le llamarías a ésta?
[Imagen: baOPN59.png]


— Kincho:
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Ryu Sin conexión
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#4
Ryū abrió y cerró las manos, haciéndolas entrar en calor. El hielo devolvió su reflejo. Su mirada esmeralda. Su cuerpo, una escultura tallada en piedra, con una grieta en el pecho. Sus músculos habían bajado algo en volumen. Ya no eran inmensos, no desbordaban su cuerpo como una cascada sobre un vaso pequeño. Ahora, eran simplemente gigantes. Ahora, eran simplemente imponentes. Era lo que tenía estar tanto tiempo sin poder ejercitarse.

Kaido le arrebató sus pensamientos. Quería saber cómo llamar a su curiosa espada, si es que podía llamarse como tal la pedazo sierra que sujetaba entre las manos.

Hmm. —Ryū no era bueno con las palabras—. Bautizar una espada corresponde a su dueño, y solo a este. —Solo un padre, o una madre, tenía la potestad de nombrar a su hijo. No solo tenían tal derecho, era su deber.

Como brotes surgiendo de la madre tierra, escamas grises y blancas empezaron a sobresalir de su piel. Coincidían perfectamente con sus tatuajes, y tan solo rompían las líneas de la perfección allí donde había sentido el beso del relámpago.

Su respiración empezó a acelerarse, pero podía con ello.

Podía con ello.
[Imagen: S0pafJH.png]
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Umikiba Kaido Sin conexión
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#5
—Uhmm... —miró a su espada, y en ella, en su acero; recordó. Recordó momentos cumbres de un pasado que se antojaba muy lejano. Recordó esa aventura en la que tuvo que cazar alquenquejes en orden de salvar a una buena amiga. Fue allí, en aquella travesía, donde había obtenido su arma. Y su nombre era...—. su nombre es Nokomizuchi, y luchará a mi lado, hoy, contra ti —la alzó de frente con su parte plana señalando al Dragón de ébano, y reflejando el inmenso armatoste que componía la figura de Ryū—. ella y yo sabemos que no estás al cien por cien, pero no por ello tendremos piedad. Esta es una batalla para celebrar tu regreso al campo de combate, y saben los Dioses que no hay mejor forma de hacerlo que dándolo todo.

»Mis ancestros serán por primera vez testigos de lo que puede hacer un Hijo del Océano, y no pienso defraudarlos
—y acto seguido, su cuerpo adoptó una flexible postura donde la sierra danzaba en una de sus manos como si se tratase de una fina aguja que bailó encantadora, como una serpiente; convirtiéndose de pronto en una extensión de su propio ser. Una gélida ventisca azotó a los presentes, y el frondoso cabello de Kaido bailoteó como olas de mar enfurecidas. Sus labios, curvados, ahora sonreían, ante la excitante emoción que crecía dentro de él cada que estaba por enfrascarse en un combate que fácilmente podría ser recordado durante eones como un enfrentamiento de época.

Alumno vs maestro. Kaido vs Ryū. Cometruenos vs rebanacuellos.

· PV:

240/240


· CK:

320/320



· Fuerza: 80
Resistencia: 40
Aguante: 60
Agilidad: 40
Destreza: 60
Poder: 80
Inteligencia: 40
Carisma: 40
Voluntad: 60
Percepción: 60

—Nokomizuchi [En mano]
[Imagen: baOPN59.png]


— Kincho:
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Ryu Sin conexión
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#6
Que no estaba al cien por cien, decía Kaido. Qué frase más extraña. ¿Acaso el sol, cuando las nubes lo ocultan parcialmente en el firmamento, deja de ser menos sol por ello? ¿Acaso pierde su fuego? ¿Acaso si alguien osa llegar hasta él, va a quemar menos por ello?

Que no estaba al cien por cien. Qué frase más inexplicable. ¿Un volcán que no estaba completamente lleno, era menos peligroso por ello? ¿Su lava, por el mero hecho de no tener tanta, quemaba menos? ¿Era entonces seguro adentrarse en sus profundidades?

Que no estaba al cien por cien, le recordaba el Hozuki. Como si eso tuviese importancia. Como si eso fuese a cambiar algo. Los suyos no le llamaban el Gran Dragón por nada. Los que le habían visto no susurraban su nombre con pavor por nada. Los que meramente habían oído hablar de él, no se molestaban en asegurarse de que nadie les escuchaba al articular el nombre de Ryū por nada.

Él era inamovible como las montañas. Él era eterno como el tiempo. Él era invencible, como… ¿Invencible?

Invencible…

… invencible…

…invencible. No, no lo era. Le habían derrotado. Le habían…

Su mente no fue capaz de procesar aquellos pensamientos, como si estuviesen formulados en un idioma desconocido. Uno que nunca había escuchado, uno que nunca había estudiado. La derrota… La derrota no estaba en su diccionario.

Sacudió la cabeza. Formó un sello, y un clon surgió a su lado. Un clon que ejecutó el Sunshin no Jutsu y desapareció del campo de batalla. Contra Zaide, había preparado el clon de antemano. Pero no en todas las batallas uno gozaba del tiempo necesario para reunir chakra natural. Había que estar preparado para todas las circunstancias, y todos los contratiempos.

Tomó a Cometruenos y la alzó en el aire.

La batalla podía dar comienzo.

Como ya mencioné en Kaji Saiban, me mola ir reespecializando o leveando npcs con el paso del tiempo. En estos 6 meses, Ryu no subió de nivel por estar jodido, pero sí sufrió alguna reespecialización (máximo 30 puntos, 5 por mes) en los Atributos y Facultades. Lo irás descubriendo a lo largo del combate.

Ryū:

240/240


208/235

-28


Clon:

30/30


207/235

-27


Inventario:
—Dai Tsuchi

¤ Kage Bunshin no Jutsu
¤ Técnica del Clon de Sombras
- Tipo: Apoyo
- Rango: A
- Requisitos: Ninjutsu 70
- Gastos: 30 CK por clon, el chakra restante se divide entre el número total de clones al final de cada turno (la regeneración de chakra se divide entre el número de clones)
- Daños: -
- Efectos adicionales: -
- Sellos: Sello de clonación especial
- Velocidad: Instantánea
- Alcance y dimensiones: -
Similar a la técnica de clonación estándar, esta técnica crea clones del usuario. Sin embargo, estos clones son copias idénticas, no ilusiones ni imágenes. El chakra del usuario se distribuye equitativamente entre todos los clones creados por este método, dándole a cada copia una fracción equivalente del poder total del usuario. Los clones son capaces de realizar técnicas por sí mismo, de cualquier tipo, y pueden incluso sangrar, aunque se dispersarán ante tres golpes físicos cualesquiera o un ataque lo suficientemente fuerte (30 PV o más). Los clones también pueden dispersarse a la orden del usuario.

Cuando estos clones son creados, replican todas las armas no consumibles, pero sólo quitarán la mitad de daño. Es posible "pasarle armas" al clon al crearlo, en este caso el usuario pierde dichas armas de su repertorio y las posee su clon. Si el usuario tiene alguna técnica activa mantenida en el tiempo, deberá pagar de nuevo el coste de activación si desea que su clon también tenga dicha técnica activa. Además la regeneración del chakra se divide como corresponde.

Los clones de sombra no pueden ser diferenciados del original, ni siquiera con el Byakugan, ya que todas las réplicas y el original tienen exactamente la misma cantidad de chakra y no están hechas de ninguna otra sustancia. Los clones devuelven al original las experiencias recibidas al dispersarse, siendo útiles para entrenamientos que requieran mucho tiempo, y para enviarlos a misiones de espionaje o recogida de información. Sin embargo, también devuelven al original el shock emocional del recuerdo de un ataque recibido, aunque en menor medida. Los efectos negativos, como el del cansancio, o cualquier otra penalización a los atributos, pasan al original si el clon desaparece.

Debido a la forma en la que los clones son creados, el usuario debe dividir su chakra por igual entre él y sus copias, posible usando todo el chakra del que disponen rápidamente si hace demasiados clones. Además, se requiere bastante cantidad de chakra para poder hacer muchos clones. Si el usuario original queda con menos de 25 CK, todos los clones se deshacen. Para que los clones se coordinen entre sí y puedan realizar acciones combinadas, el usuario tiene que tener al menos 20 puntos de Inteligencia por cada clon creado. Todos los clones pueden usar hasta -25 CK, pero si alguno de ellos lo hace, la cantidad negativa de ese chakra también pasa al usuario, con lo que podría quedar inconsciente.

Los jinchuuriki son capaces de usar esta técnica hasta el extremo, ya que cuando se crea un clon se divide tanto el chakra del usuario como el chakra del bijuu disponible (y si en total el original tiene más de 25 CK, la técnica permanecerá activa). Sin embargo, no pueden utilizarse si se activan las capas de chakra de bijuu y no se controla a la criatura, pues la presencia del bijuu podría desestabilizar a los clones o tomar posesión del usuario. Incluso si el bijuu está controlado y dominado, si el usuario no tiene su favor podría aprovechar una fragmentación de más de un clon utilizando su chakra para tomar posesión de su cuerpo y liberarse.

Al contrario de lo que ocurre en el resto de las técnicas de clonación, los Kage Bunshin pueden pensar por sí mismos y, a pesar de estar separados, pueden sentir en cierto grado el dolor que sufra el original, ya que en el fondo siempre están conectados por un enlace microscópico de chakra. Si el usuario sufre un daño único de más de 50 PV, todos los clones desaparecen.

¤ Sunshin no Jutsu
¤ Técnica del Parpadeo Corporal
- Tipo: Apoyo
- Rango: D
- Requisitos: Ninjutsu 40
- Gastos:
  • 14 CK/20 metros
  • 52 CK para huir de un combate
- Daños: -
- Efectos adicionales: Cada uso restará 10 puntos de aguante durante los próximos 5 turnos
- Sellos: Carnero/una mano
- Velocidad: Instantánea
El Sunshin no Jutsu es una técnica basada en un movimiento ultrarrápido, permitiendo a un ninja moverse de cortas a largas distancias a unas velocidades casi imperceptibles. Para un observador cualquiera, resulta como si el usuario se hubiera teletransportado. En ocasiones, se utiliza una pequeña señal para camuflar los movimientos iniciales del usuario. Esta técnica se basa en el uso del chakra para vitalizar temporalmente el cuerpo y moverlo a velocidades extremas. La cantidad de chakra requerida depende en la distancia total y la elevación entre el usuario y el destino. La técnica puede usarse, además, para escapar del campo de batalla. Las diferentes villas tienen variaciones de esta técnica, e incluyen un elemento extra para distraer al oponente. En Konoha, se utiliza un rastro de hojas.
[Imagen: S0pafJH.png]
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Umikiba Kaido Sin conexión
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#7
El escualo mantuvo su postura sin mover ni un músculo, muy a pesar de que Ryū ya empezaba a planificar su estrategia: lo primero que hizo fue convocar a un kage bunshin, táctica que bien sabía Kaido que le gustaba utilizar. Fue una técnica concurrente en su combate contra Zaide, y ahora que volvía a verlo de nuevo en acción pues empezaba a sospechar que no sólo lo usaba para cuidarse del sharingan sino también para otras cosas que eran desconocidas por el argot popular. Pero ahora no era tiempo ponerse a meditar. El clon ya se había ido con un shunshin —impidiendo que Kaido evitase que se largara del campo de batalla—. y cometruenos se alzaba peligrosa en la mano del guerrero de ébano.

La sonrisa del Tiburón Rojo se ensanchó, y acto seguido, impasible e indetenible, se largó a correr. A correr con todas sus fuerzas. Acortando los metros que le separaban de su oponente, mientras sus pies salpicaban el agua y rompían la fina capa de hielo bajo sus pies. Sus ancestros también sonrieron, porque iban a presenciar a su hijo pródigo en todo su esplendor.

En los últimos pasos, el gyojin ejecutó un par de zancadas en zig zag, bien abiertas, como para distraer a Ryū. En el último tramo, se echó al suelo y se deslizó por el hielo de costado, como si estuviese patinando, y alargó el brazo que sostenía a Nokomizuchi lo suficiente para que los dientes de la sierra intentase rasgar las piernas del Líder Dragón, pero que su cuerpo se mantuviera a una distancia donde la Dai Tsuchi no le llegase a impactar.

· PV:

240/240


· CK:

320/320



Daños propuestos: 35 PV/corte + Hemorragia leve, en caso de impactar.

· Fuerza: 80
Resistencia: 40
Aguante: 60
Agilidad: 40
Destreza: 60
Poder: 80
Inteligencia: 40
Carisma: 40
Voluntad: 60
Percepción: 60

—Nokomizuchi [En mano]
[Imagen: baOPN59.png]


— Kincho:
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Ryu Sin conexión
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#8
Fue un ataque virtuoso y elegante, el de Kaido, pero al que le faltaba una cosa: la contundencia de su maestro. Y es que, el examejin no había tenido en cuenta una cosa: para estar fuera del alcance de la Dai Tsuchi —cuyo solo mango medía más de dos metros—, obligatoriamente quedaba fuera del rango también en el que podía dañarle con su espada. Era una cosa, u otra.

Ryū recibió el ataque sin inmutarse. La espada serrada del Umikiba trató de rasgar sus piernas, pero se topó en su lugar contra unas escamas tan resistentes o más que el propio acero. Vendido como estaba Kaido, el Gran Dragón aprovechó para levantar a Cometruenos y…

Algo falló. En otros tiempos, Ryū hubiese levantado aquel poderoso martillo como quien levanta una hoja, para acto seguido descargarlo con tanta fuerza que hubiese reventado a Kaido y a la capa de hielo que tenía debajo. Pero no fue eso lo que sucedió.

No, lo que pasó fue otra cosa muy distinta. Fue que Ryū se tambaleó al levantar el martillo. Fue que no pudo imprimirle la fuerza necesaria al arma. Fue que Kaido logró evadir el golpe simplemente dejándose resbalar por el hielo, sin tener que hacer nada.

La enorme cabeza de hierro colisionó contra el hielo y ni tan siquiera lo partió. Ryū observó su martillo y sus manos, extrañado. Confuso. Como si no entendiese qué cojones acababa de suceder.

Tras tanto tiempo en inactividad, Ryu ha perdido varios puntos en fuerza.

Fuerza: 100 – 10 = 90

La Dai Tsuchi pide 100 puntos, así que no podrá usarla con efectividad en esta batalla
[Imagen: S0pafJH.png]
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