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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
El lirio y la orquídea
Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 7
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Dinero: 500 ryōs
#1

Después de su aventura en Yugakure, un lugar demasiado bullicioso para Ranko, la kunoichi de la trenza decidió ir en dirección opuesta, hacia el oeste. Y a un lugar en esencia contrario a la aldea de las termas.

A pesar de que había escuchado que Yachi era un lugar sumamente popular por los impresionantes paisajes del cañón, poco se decía del pueblito mismo. Al verlo a la distancia, Ranko se lo imaginó bastante acogedor, con muchas personas alegres y mucho silencio típico de un lugar alejado de todo. Un lugar lleno de aire fresco y verde. Era su primera vez en el País de la Tormenta, y hasta el momento todo había ido bien. Vestía una blusa que su hermana le había regalado: parecía la parte superior de un kimono, era una de esas mezclas de estilos que tanto agradaban a Kuumi. A Ranko se le hacía raro llevar algo con mangas, pero el color cerúleo con motivos florales blancos le gustó bastante. También llevaba un cómodo pantalón de artes marciales de color oscuro y sus zapatos de siempre.

Eran aproximadamente las cuatro de la tarde, y la chica estaba algo cansada de andar. A pesar de que no le hacía falta mucho para llegar a Yachi, donde buscaría pasar la noche, Ranko decidió aprovechar el cálido aire de la tarde, así como un árbol solitario a varios metros del camino, para descansar. Normalmente se exigiría andar, no, correr hasta cumplir su objetivo, pero ese día algo le ganó a su instinto del esfuerzo. No fue pereza ni comodidad. Fue calma.

Se apartó de la senda y caminó hasta el árbol, rodeándolo y quedando del lado opuesto a la vía. Colocó su mochila a un lado, se sentó con un suave suspiro de tranquilidad, con la espalda contra el tronco, y respiró profundamente. Abrió su mochila y buscó en ella una flauta de madera. Ante sí se extendía un paisaje que quería ser rocoso, pero la hierba no le dejaba del todo. El cañón estaba al otro lado del camino, pero no le importó. El ambiente era lo que le hacía sentir tan tranquila.

“Hasta un guerrero disfruta las épocas de paz” pensó. Acercó la flauta a su rostro, pero se detuvo. Recordó el valle de Unraikyo, y cómo el tocar la flauta le había llevado a un interesante combate con un chico fuerte, pero algo egocéntrico. ¿A qué le llevaría la música esta vez?

Colocó la flauta en sus labios y sopló.
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Ayame Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
Nivel: 25
Exp: 2 puntos
Dinero: 820 ryōs
#2
Era una tarde rara aquella. El verano había entrado con fuerza, pero para cualquier habitante del País de la Tormenta aquello no eran más que noticias lejanas. No aquel día. Amenokami se había hecho a un lado, y aunque seguía tan nublado como de costumbre, había dejado de llover. En contraposición, un aire tan cálido como asfixiante soplaba entre los acantilados.

Ayame, con una mochila a cuestas, se abanicó con una mano, pero no tuvo demasiado éxito. Hacía calor, puede que no tanto como cabría esperarse en cualquier otra parte de Oonindo, pero para alguien como ella, habituada a las temperaturas frescas y a la lluvia cayendo sobre su piel, era algo casi insoportable. Con un suspiro resignado, retomó el camino hacia Yachi. ¡En qué momento se habría ofrecido a ir a comprar una de aquellas dichosas calabazas!

«Tendría que haberle pedido permiso a Daruu para quedarme en su cabaña... al menos tendría donde pasar la noche.» Se lamentó por no haberse acordado a tiempo.

Pocos minutos después la escuchó en la distancia. Una melodía suave, hermosa y aflautada que repetía una cancioncilla en el aire. Provenía de un árbol cercano que se encontraba a un lado del camino. Ayame se detuvo en seco, con la cabeza ligeramente ladeada y el corazón latiéndole con fuerza.

«¿Podría ser...?» Se preguntó.

Y la emoción la embargó. Abandonó el sendero entre largas zancadas y se acercó al árbol a todo correr con una radiante sonrisa en los labios.

¡E...! —Pero la sonrisa no tardó en evaporarse de su rostro—. Oh...

Y es que al otro lado del tronco no estaba la persona que había esperado. De hecho, y aparte de la flauta de madera que estaba tocando, aquella muchacha no se parecía en nada a Eri. Era alta, muy alta, de caderas y piernas tan prominentes como potentes, rasgos afilados y tez bronceada. Su largo cabello de color castaño caía hacia atrás, recogido en una esponjosa trenza.

L.... Lo siento, te he confundido con otra persona —se excusó, con una sonrisa nerviosa.
[Imagen: aDoDAhc.png]«No importa lo frío que sea el invierno.[Imagen: hd6P8qU.gif]
Cuando la nieve se derrite, siempre llega la primavera...»


· En la habitación de la Bruma Negra, en Shinogi-to (Ascua, 219)
· En la habitación de Daruu, en el cabezal de la cama, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)
· En las cuatro celdas del calabozo en la Torre de la Arashikage, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)

No respondo dudas por MP.
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Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 7
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#3
A pesar de que Ranko no era una experta flautista, ya dominaba el instrumento al punto de no tener que enfocarse demasiado en las notas, siempre que estuviese tranquila. Su mente divagó por los lugares por los que había pasado en su viaje hasta Yachi, y se relajó casi por completo.

Hasta que una persona se le acercó de repente, rodeando el árbol. Ranko se sobresaltó al ver asomarse a aquella chica de piel pálida, cabellos negros y una luna en la frente. Apretó sin querer la embocadura con los labios y sopló fuertemente como por reflejo, lo cual soltó al aire una nota continua con muy alto volumen.

La flauta se le escurrió de entre los dedos, así que la chica tuvo que hacer maniobras veloces, haciendo rebotar el instrumento entre sus manos para evitar que cayera al suelo.

A-ahm… Eeeh… —soltó titubeante, apretando la flauta contra su pecho —. L-l-lo si-siento.

"¡No, Ranko!" se regañó mentalmente "¡No deberías de disculparte si la otra persona se acaba de disculpar! Sabías que esto pasaría… bueno, no lo sabías, ¡Pero era probable! ¡Concéntrate!"

Di-digo… Perdón. ¡No! Ehm… Bu… ¿Buscaba a o-otra flautista?

No cayó en cuenta de que lo que había dicho no contaba como saludo propio sino hasta varios segundos después de que las palabras dejaran sus labios. Sin poder alzar la mirada a los orbes avellana de la recién llegada, Ranko enfocó sus ojos en los pies de la chica, por alguna razón.
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Ayame Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
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Dinero: 820 ryōs
#4
FIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

La agradable melodía se transformó súbitamente en un agudo pitido que laceró los oídos de Ayame y le hizo tapárselos con un profundo gesto de dolor.

A-ahm… Eeeh… —balbuceó la muchacha, después de varios malabarismos y aspavientos con su flauta para evitar que terminara cayendo al suelo—. L-l-lo si-siento.

No... no te preocupes... —farfulló Ayame, que aún se masajeaba el trago de la oreja en un intento por disipar aquel pitido que se le había quedado grabado a fuego en el tímpano.

Di-digo… Perdón. ¡No! Ehm… Bu… ¿Buscaba a o-otra flautista?

Ayame ladeó la cabeza varias veces, pensativa y algo extrañada ante la actitud de la desconocida. Hablaba con ella pero no la miraba a la cara, sino a los pies. Durante un instante, Ayame no pudo evitar preguntarse si tendría algo en ellos o si los tendría sucios, pero enseguida desechó aquella idea cuando bajó la cabeza para comprobarlo.

Bueno, más que buscarla... Digamos que tengo una amiga a la que hace mucho tiempo que no veo y que también toca la flauta. Al escucharte creía que... Bueno, creía que tú serías esa persona. Siento mucho haberte asustado —le sonrió, afable—. ¡Por cierto, se te da muy bien! ¡Oh! ¿Eres una kunoichi de Kusagakure? —añadió, señalando la bandana que llevaba anudada al cuello y en la que acababa de reparar.
[Imagen: aDoDAhc.png]«No importa lo frío que sea el invierno.[Imagen: hd6P8qU.gif]
Cuando la nieve se derrite, siempre llega la primavera...»


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Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
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#5
La chica no buscaba activamente a otra flautista, pues solamente había confundido a Ranko con una amiga suya. La de la trenza se levantó entonces, pues cayó en cuenta de que era de mala educación hablar con alguien sin estar a la altura de sus ojos. No obstante, su mirada tardó en posarse sobre los orbes de la chica, y recorrieron torpemente su cuerpo. Intentaba evitar el contacto visual, pues solía ponerla más incómoda.

N-no se… no se p- —Comenzó Ranko ante la disculpa por el susto, mas se trabó consigo misma al querer dar las gracias por el cumplido —. G-gracias. Muchas. ¡S-sí!

La chica había reconocido el emblema de su bandana, por lo cual, dada su emoción, la de la trenza la miró a los ojos alegre, pero sonrojada. Era una Amejin, a juzgar por la correspondiente hitai-ate que portaba en una manga ("¿Sería una ude-ate, entonces?"). Por un segundo, pudo enfocarse más en su rostro. Sus facciones se notaban algo delicadas e infantiles, aunque no demasiado. Sus cabellos y sus ojos desprendían chispas azules y verdes, respectivamente, cada que el viento movía el árbol y dejaba pasar uno que otro haz de luz. Su presencia se le hizo relajante. La de la trenza tardó un par de segundos en presentarse adecuadamente.

S-sí. Sagisō Ranko, d-de Kusagakure no S-sato —Le dedicó una reverencia profunda y una tímida sonrisa.

"Es linda… Y no tiene pinta de ser como Kingu-san. Aunque no lleva ni un minuto aquí, así que no sabría exactamente…"

U-un gusto. ¿V-viene de Ahm… Amegakure? ¡E-es un p-placer! —Aunque era obvio, la morena no sabía qué decir en un inicio. Ranko jugueteaba con la flauta, haciéndola girar entre sus dedos —. E-es curioso… Una vez co-conocí a alguien de allá. Me… me dijo que era famoso.

Recordó entonces al chico de cabello bicolor y cómo se proponía que todo el mundo conociera "el aullido del rey colmillo de lobo".
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Ayame Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
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#6
La desconocida levantó la mirada con timidez. Se posaron durante un breve instante en los ojos de Ayame pero, como una tímida mariposa, no tardaron en volver a levantar el vuelo para terminar en algún punto indeterminado de su cuerpo.

N-no se… no se p- G-gracias. Muchas. ¡S-sí! —balbuceaba torpemente. Pero cuando Ayame la reconoció como una kunoichi de Kusagakure, su actitud cambió radicalmente. La muchacha se iluminó como alcanzada por un rayo de sol y, en aquella ocasión sí, la miró a los ojos con el rubor encendiendo sus mejillas—. S-sí. Sagisō Ranko, d-de Kusagakure no S-sato.

Ayame sonrió abiertamente. Ranko era la segunda kunoichi de Kusagakure desde Taeko, aquella adorable chica muda de la que hacía tanto que no sabía nada. La última vez que la había visto fue en aquella reunión en su aldea, justo antes de partir a aquella misión tan importante de los hilos de chakra. Y, de nuevo, no pudo evitar preguntarse si se encontraría bien y qué habría sido de ella después de aquella misión.

U-un gusto. ¿V-viene de Ahm… Amegakure? ¡E-es un p-placer!

¡Sí! —respondió Ayame, de vuelta al mundo terrenal—. Yo soy Aotsuki Ayame, ¡el gusto es mío!

E-es curioso… —añadió Ranko, jugueteando con la flauta entre sus dedos—. Una vez co-conocí a alguien de allá. Me… me dijo que era famoso.

¿Alguien famoso de Amegakure? —repitió Ayame, algo confundida. Por supuesto, y como en cualquier otra ciudad, había muchas personas famosas en Amegakure, pero ella no los conocía más de verlos por la televisión o oír sobre ellos, pero con tan pocos detalles no podía hacerse una idea sobre quién estaba hablando la de Kusagakure—. ¿Quién era? ¿Te dio su nombre?
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Ranko Sin conexión
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#7
La chica se presentó como Aotsuki Ayame, ante lo cual Ranko soltó un "mucho gusto" sin querer, a pesar de ya haber expresado su contento.

"Ayame... Es un bonito nombre. ¡Es curioso que las dos tengamos nombre de flor! pensó la de la trenza con una sonrisa, pues identificó el significado del nombre de su interlocutora, "lirio", y lo comparó con la primera parte del propio, "orquídea".

No solo eso, sino que Ayame se mostraba muy amable, al menos en lo que iba de su corta interacción. Además, parecía interesada en saber quién era la persona de Amegakure que Ranko conocía. La chica asintió a las interrogantes.

S-sí. Era un cantante… bueno… u-un ninja que… ahm… cantaba. Su nombre era Rōga. Kingu Rōga-san. ¿Le conoce, Aotsuki-san?

La Kusajin quería probar las palabras de su otrora contrincante. Aunque en su tiempo no fuese verdad, tal vez en ese momento ya fuese una realidad.

"El Valle de Unraikyo está algo distante de aquí y ahora. Yo he mejorado desde entonces, lo más probable es que él también."

Intentó descubrir en la apariencia de la kunoichi que tenía enfrente algún indicio, alguna pista que le dijera cómo era Ayame, pero no encontró mucho. Todas las advertencias de "no confiarse de las personas a primera vista" eran un tanto extrañas para Ranko, pues la enorme mayoría de personas con quienes se había encontrado habían sido buenas personas. De cierta manera. Si se guiaba por su experiencia, no tendría por qué sospechar de alguna mala intención por parte de Ayame.

"Además, aunque quisiera, no creo poder descubrir nada" se dijo, dudando de sí misma. Después de todo, sus habilidades inquisitivas eran poco más que mediocres.
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Ayame Sin conexión
Genin de Ame
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#8
S-sí —asintió Ranko—. Era un cantante… bueno… u-un ninja que… ahm… cantaba. Su nombre era Rōga. Kingu Rōga-san. ¿Le conoce, Aotsuki-san.

Ayame había abierto los ojos como platos. Con sólo escuchar que era un ninja que cantaba había comenzado a sospechar al respecto y, de hecho, todas sus suposiciones se vieron confirmadas cuando la de Kusagakure pronunció su nombre. Rōga. El famoso King Rōga. A la muchacha se le escapó un resoplido antes de romper a reír. Se tapó los ojos y negó varias veces con la cabeza.

«Ay, ¿hasta dónde han escalado tus delirios de grandeza, Roga?»

Perdón, perdón —se excusó, con una risilla—. Sí, claro que conozco al Rey Colmillo de Lobo. Pero aunque es cierto que canta, y de hecho lo hace con gran pasión, me temo que la única fama que tiene es entre los parroquianos que frecuentan los karaokes donde suele actuar —explicó, encogiéndose de hombros, ajena a los pensamientos y a la precaución que Ranko tenía sobre ella—. Yo también conozco a varias personas de tu aldea —añadió entonces, mirándola directamente—. Entre ellas una chica bastante bonita pero muda la pobre... ¿La has visto? —preguntó, con el corazón en un puño.
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