1/09/2017, 23:34
No cabía duda, el cubo de agua fría que había echado sobre el chico le dejó anonadado. Apenas atinó a entablar palabras, seguro que su cabeza ahora mismo solo aclaraba cómo vengarse de la intrusa, o cómo actuar dada la situación. A saber lo que pasaba por la cabeza del pobre chico, que había perdido una oportunidad de oro como ésta. No todos los días una chica con tan buen ver te ofrecía su cuerpo... era como si le hubiese tocado la lotería, pero mejor.
Pero la chica no pudo aguantar demasiado tiempo la tortura, tuvo que confesar que era una broma antes de que todo se fuese realmente al traste, o de que el chico saliese y derrumbase todas las puertas contiguas en busca de Ayame. Cualquier cosa era posible, y sin duda tendría repercusiones...
A su petición, el chico al fin atinó a responder bien, afirmando que actuaría conforme a lo solicitado, y dando un brinco a la cama. Sin demora, se puso boca arriba, esperando a su enfermera. Pero, la chica era de decisiones rápidas y quizás demasiado extrañas, ahora no le apetecía jugar a médicos y enfermeras, ni a ningún rollo raro, le apetecía jugar con él, simple y sencillamente.
Con parsimonia, la pelirroja caminó hacia el chico, pero se desvió y se colocó a su flanco izquierdo. Se mordía el labio inferior, de manera lasciva, mientras que clavaba sus ojos en los de Datsue. Sin aviso previo, dio un gran paso con su pierna diestra, y se expuso sobre el chico, aún ataviada con el albornoz. Tras ello, hincó las rodillas, situandose sentada sobre el bajo abdomen del chico, y clavó así también sus manos a ambos lados de su rostro.
—O también podemos dejarnos de tonterías de enfermeras, doctores, y ancianos chamanes, e ir mas... directos.
Sin dejarle demasiado tiempo a responder, con su posición dominante, la chica recortó las distancia de su rostro para con el de Datsue, y cuando sus alientos casi se ligaban en uno, le propinó un beso lento y vigoroso, disfrutando de cada segundo, y extendiéndolo tanto como gustaba. Ella tenía el control, y eso hacía que disfrutase aún mas.
Pero la chica no pudo aguantar demasiado tiempo la tortura, tuvo que confesar que era una broma antes de que todo se fuese realmente al traste, o de que el chico saliese y derrumbase todas las puertas contiguas en busca de Ayame. Cualquier cosa era posible, y sin duda tendría repercusiones...
A su petición, el chico al fin atinó a responder bien, afirmando que actuaría conforme a lo solicitado, y dando un brinco a la cama. Sin demora, se puso boca arriba, esperando a su enfermera. Pero, la chica era de decisiones rápidas y quizás demasiado extrañas, ahora no le apetecía jugar a médicos y enfermeras, ni a ningún rollo raro, le apetecía jugar con él, simple y sencillamente.
Con parsimonia, la pelirroja caminó hacia el chico, pero se desvió y se colocó a su flanco izquierdo. Se mordía el labio inferior, de manera lasciva, mientras que clavaba sus ojos en los de Datsue. Sin aviso previo, dio un gran paso con su pierna diestra, y se expuso sobre el chico, aún ataviada con el albornoz. Tras ello, hincó las rodillas, situandose sentada sobre el bajo abdomen del chico, y clavó así también sus manos a ambos lados de su rostro.
—O también podemos dejarnos de tonterías de enfermeras, doctores, y ancianos chamanes, e ir mas... directos.
Sin dejarle demasiado tiempo a responder, con su posición dominante, la chica recortó las distancia de su rostro para con el de Datsue, y cuando sus alientos casi se ligaban en uno, le propinó un beso lento y vigoroso, disfrutando de cada segundo, y extendiéndolo tanto como gustaba. Ella tenía el control, y eso hacía que disfrutase aún mas.
![[Imagen: 2UsPzKd.gif]](http://i.imgur.com/2UsPzKd.gif)
