30/09/2017, 17:01
Ni bien había pasado una semana desde que habían llegado a casa desde el Valle de los Dojos, Ayame se encontró una nota de Kōri en el suelo de la habitación. No daba detalles al respecto pero los citaba, tanto a ella como a Daruu, en el centro de la aldea al día siguiente por la mañana temprano para llevar a cabo una nueva misión como equipo.
«Me lo podría haber dicho directamente, que vivimos en la misma casa.» Pensaba Ayame, alicaída, mientras balanceaba los pies por encima de la barandilla del puente sobre el que se había sentado a contemplar las aguas de uno de los canales que recorrían las calles de Amegakure. Sin paraguas ni capa impermeable encima, la lluvia caía sobre ella con todo su peso, pero ella no parecía notarlo. O al menos no parecía importarle.
Pero lo cierto era que los ánimos no habían mejorado desde la fuerte discusión que se había desarrollado en el carro en el camino de vuelta a casa. Durante todos aquellos días, Ayame se había pasado las horas en completo silencio, y aprovechaba cualquier excusa para salir de casa siempre que podía, por lo que al final sólo se veía cara a cara con su padre y su hermano a la hora de las comidas. Y eso sin mencionar a la familia de Daruu. La mayor parte de las horas que gastaba fuera las pasaba entrenando por su propia cuenta, y su padre no volvió a interpelarla para entrenarla en el arte del Genjutsu. Ni para nada más, en realidad. Debía de estar muy ocupado enseñando a su nuevo pupilo...
¿Y ahora su hermano los citaba para una misión? ¡No tenía ninguna gana de hacer misiones! ¡Bien se podía ir el examen de chunin al cuerno!
«Me lo podría haber dicho directamente, que vivimos en la misma casa.» Pensaba Ayame, alicaída, mientras balanceaba los pies por encima de la barandilla del puente sobre el que se había sentado a contemplar las aguas de uno de los canales que recorrían las calles de Amegakure. Sin paraguas ni capa impermeable encima, la lluvia caía sobre ella con todo su peso, pero ella no parecía notarlo. O al menos no parecía importarle.
Pero lo cierto era que los ánimos no habían mejorado desde la fuerte discusión que se había desarrollado en el carro en el camino de vuelta a casa. Durante todos aquellos días, Ayame se había pasado las horas en completo silencio, y aprovechaba cualquier excusa para salir de casa siempre que podía, por lo que al final sólo se veía cara a cara con su padre y su hermano a la hora de las comidas. Y eso sin mencionar a la familia de Daruu. La mayor parte de las horas que gastaba fuera las pasaba entrenando por su propia cuenta, y su padre no volvió a interpelarla para entrenarla en el arte del Genjutsu. Ni para nada más, en realidad. Debía de estar muy ocupado enseñando a su nuevo pupilo...
¿Y ahora su hermano los citaba para una misión? ¡No tenía ninguna gana de hacer misiones! ¡Bien se podía ir el examen de chunin al cuerno!

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)