3/10/2017, 12:38
(Última modificación: 3/10/2017, 12:40 por Aotsuki Ayame.)
La puerta se abrió justo en el momento en el que Zetsuo ya estaba levantando el brazo para asestar otra ronda de golpes a la puerta. Al otro lado, Kiroe palideció súbitamente al ver el rostro desencajado del médico.
—¿Qué ha pasado, Zetsuo? —preguntó.
Pero él casi no la dejó terminar. Se adelantó, quedando a escasos centímetros del rostro de la pastelera, zarandeando un papel delante de las narices.
—¿¡QUE QUÉ HA PASADO!? ¡ESTO HA PASADO! ¿¡DÓNDE ESTÁ TU JODIDO CRÍO! ¡¡¡DARUU!!! —bramó, y sin pedir ningún tipo de permiso ni miramiento tiró el papel al suelo y siguió llamando al genin dentro del establecimiento.
Kōri se adelantó, pero no siguió el trayecto de su padre. Se agachó a recoger el papel y después de unos segundos durante los que se quedó mirándolo con aquel gesto sombrío y pensativo se lo entregó a Kiroe.
—Ayame salió ayer por la mañana y... aún no ha regresado —explicó—. Encontramos esto en su habitación cuando hemos ido esta mañana a ver si había vuelto durante la noche.
El papel en cuestión no era nada más y nada menos que una carta. Una carta escrita con grafía redondeada y algo inclinada que parecía haber sido dirigida a Ayame.
Aquello explicaba la ira y el miedo que exudaba Zetsuo por cada poro de su piel y que Kōri estaba intentando mantener con todas sus fuerzas detrás de su máscara de insensibilidad. Sin embargo, para alguien que conocía tan bien a Daruu como era su propia madre y tan inteligente como ella, algo saltaba a la vista: Aquella no era la letra de su hijo.
—¡¡¡DARUU!!! ¡¡BAJA AHORA MISMO O SUBIRÉ YO A MATARTE CON MIS PROPIAS MANOS, CONDENADO MOCOSO!!
—¿Qué ha pasado, Zetsuo? —preguntó.
Pero él casi no la dejó terminar. Se adelantó, quedando a escasos centímetros del rostro de la pastelera, zarandeando un papel delante de las narices.
—¿¡QUE QUÉ HA PASADO!? ¡ESTO HA PASADO! ¿¡DÓNDE ESTÁ TU JODIDO CRÍO! ¡¡¡DARUU!!! —bramó, y sin pedir ningún tipo de permiso ni miramiento tiró el papel al suelo y siguió llamando al genin dentro del establecimiento.
Kōri se adelantó, pero no siguió el trayecto de su padre. Se agachó a recoger el papel y después de unos segundos durante los que se quedó mirándolo con aquel gesto sombrío y pensativo se lo entregó a Kiroe.
—Ayame salió ayer por la mañana y... aún no ha regresado —explicó—. Encontramos esto en su habitación cuando hemos ido esta mañana a ver si había vuelto durante la noche.
El papel en cuestión no era nada más y nada menos que una carta. Una carta escrita con grafía redondeada y algo inclinada que parecía haber sido dirigida a Ayame.
Querida Ayame:
Hay algo de lo que tenemos que hablar con urgencia. Te espero al mediodía en las Playas de Amenokami.
Siempre tuyo, Daruu.
Hay algo de lo que tenemos que hablar con urgencia. Te espero al mediodía en las Playas de Amenokami.
Siempre tuyo, Daruu.
Aquello explicaba la ira y el miedo que exudaba Zetsuo por cada poro de su piel y que Kōri estaba intentando mantener con todas sus fuerzas detrás de su máscara de insensibilidad. Sin embargo, para alguien que conocía tan bien a Daruu como era su propia madre y tan inteligente como ella, algo saltaba a la vista: Aquella no era la letra de su hijo.
—¡¡¡DARUU!!! ¡¡BAJA AHORA MISMO O SUBIRÉ YO A MATARTE CON MIS PROPIAS MANOS, CONDENADO MOCOSO!!

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)