6/10/2017, 23:59
La residencia Manase se encontraba ubicada en uno de los barrios más pudientes de Amegakure. Unos muros tradicionales de cemento y tejas con tuberías recorriendolos se elevaban hasta los dos metros de altura, cubriendo un solar de aproximadamente media hectárea. Prácticamente en el centro de este lugar se erguía una casona de tres plantas bastante tradicional, con materiales adaptados al ambiente donde se encontraba.
Jōnin y el genin llegarían a la entrada de la vivienda, en ella se apreciaría un portón de dos hojas bastante elegante. A un lado, un letrero alumbrado por una luz de neón, en este podría leerse el nombre de las dos personas que habitaban la casa. Debajo de ese mismo letrero había un timbre.
El sonido de unas getas de madera golpeando el piso de cemento avanzaría hasta la puerta y entonces el portón se abriría para responder al llamado de las visitas. Desde detrás de este se terminaría asomando un muchacho con un paraguas, bajo este lucía una larga cabellera negra echada hacía atrás, su atuendo no podía señalar que el joven se encontrase en un día de servicio, más bien estaba usando ropa de civil, un largo kimono gris y un por encima de eso un haori marrón oscuro.
¡Daruu-san...!
Comentó en un tono un tanto jocoso al ver que quién habría llamado a su puerta sería su viejo compañero y amigo de la academia, Amedama Daruu. Pero había algo más, estaba acompañado, por una persona que también conocía pero no podría decir que fuese su amigo, Aotsuki Koori.
Aotsuki-san.
Su tono volvería a ser tan serio como siempre. Su cuerpo acompañaría sus palabras y le dedicaría una reverencia. Podría llegar a esperar una visita de Daruu en algún momento de su vida, quizás este precisaría alguna clase de medicina o podría llegar a traerle pastel de fresa, pero no podía decir lo mismo del hermano de la jinchuuriki del Gobi.
¿En qué puedo ayudarlos?
Consultaría alternando su mirada entre ambos, llevándose una mano hasta el cabello para arreglarse el peinado.
Jōnin y el genin llegarían a la entrada de la vivienda, en ella se apreciaría un portón de dos hojas bastante elegante. A un lado, un letrero alumbrado por una luz de neón, en este podría leerse el nombre de las dos personas que habitaban la casa. Debajo de ese mismo letrero había un timbre.
El sonido de unas getas de madera golpeando el piso de cemento avanzaría hasta la puerta y entonces el portón se abriría para responder al llamado de las visitas. Desde detrás de este se terminaría asomando un muchacho con un paraguas, bajo este lucía una larga cabellera negra echada hacía atrás, su atuendo no podía señalar que el joven se encontrase en un día de servicio, más bien estaba usando ropa de civil, un largo kimono gris y un por encima de eso un haori marrón oscuro.
¡Daruu-san...!
Comentó en un tono un tanto jocoso al ver que quién habría llamado a su puerta sería su viejo compañero y amigo de la academia, Amedama Daruu. Pero había algo más, estaba acompañado, por una persona que también conocía pero no podría decir que fuese su amigo, Aotsuki Koori.
Aotsuki-san.
Su tono volvería a ser tan serio como siempre. Su cuerpo acompañaría sus palabras y le dedicaría una reverencia. Podría llegar a esperar una visita de Daruu en algún momento de su vida, quizás este precisaría alguna clase de medicina o podría llegar a traerle pastel de fresa, pero no podía decir lo mismo del hermano de la jinchuuriki del Gobi.
¿En qué puedo ayudarlos?
Consultaría alternando su mirada entre ambos, llevándose una mano hasta el cabello para arreglarse el peinado.
Hablo - Pienso
![[Imagen: tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif]](http://37.media.tumblr.com/558c2e1c267df90a286176aac05ed02d/tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif)