23/10/2017, 04:15
—El rastro dejado por la sangre de Ayame termina aquí, y se pierde en lo profundo del océano. Es probable que el oleaje le haya limpiado la herida y cortase la conexión con el aroma, lo que técnicamente me jode el proceso de caza. Lo siento.
Como fácil vino, fácil se fue. La actitud de Kaido era la correcta, ofreció sus habilidades al grupo e intentó ayudar como pudo, pero lamentablemente el clima atentaría contra su capacidad de rastreo. Con eso, el equipo tendría que poner sus fichas de Amedama Daruu.
—El agua está muy turbia
No estaba diciendo nada que los demás no pudiesen decir hasta ese punto.
Pero creo que veo lo suficiente para seguir rastreando. Esperad.
Mogura miró un par de segundos al muchacho y luego miró en la dirección que observaba. No iba a poder ver nada relevante, pero fue una acción involuntaria en aquel momento.
—¡Veo una cueva! En esa dirección. Está más o menos a doscientos metros, excavada en la pared de aquél acantilado. Es lo máximo que puedo alcanzar con el Byakugan ahora mismo. La cueva se adentra hacia abajo y luego sube. ¿Una guarida secreta...?
—Y... ¿qué mejor guarida para un Hōzuki que el mismísimo océano?
En aquel momento no pudo evitar sentir eso que muchos compositores sienten al escuchar un hit en la radio.
«¿Cómo no se me ocurrió antes?»
Aunque claro que la idea de que un grupo de renegados se escondiesen bajo agua como peces sonaba un poco exagerado, pero pensándolo con detenimiento, considerando que esos renegados eran Kajitsu Hozuki justamente la idea no parecía ser tan descabellada.
—¿Traéis respiradores, chicos?
—Cuestan un huevo, lo siento.
—No lo necesito.
Me temo que aún no he conseguido uno.
Al volver su mirada al joven Amedama, lo vería en el suelo cubriéndose los ojos. Clamaría a su vez no poder ver, nada de nada.
«No creo que se haya quedado ciego solo por esforzar tanto la vista...»
Si eso fuese posible, el Byakugan resultaría un poco ineficiente en su tarea, al menos de esa manera lo consideraba el joven médico de Amegakure.
Esto seguro que ha ahorrado mucho tiempo de búsqueda. Bien hecho, Daruu-san.
Mogura flexionaría las piernas bajando un poco para acercarse al genin y luego pronunciaría aquellas palabras. Más allá de ser una mera felicitación, el joven médico le daría un pantallazo de lo que el Hyuuga acababa de hacer. Descubrir aquella cueva sin duda alguna sería muy útil para el grupo de búsqueda.
Como fácil vino, fácil se fue. La actitud de Kaido era la correcta, ofreció sus habilidades al grupo e intentó ayudar como pudo, pero lamentablemente el clima atentaría contra su capacidad de rastreo. Con eso, el equipo tendría que poner sus fichas de Amedama Daruu.
—El agua está muy turbia
No estaba diciendo nada que los demás no pudiesen decir hasta ese punto.
Pero creo que veo lo suficiente para seguir rastreando. Esperad.
Mogura miró un par de segundos al muchacho y luego miró en la dirección que observaba. No iba a poder ver nada relevante, pero fue una acción involuntaria en aquel momento.
—¡Veo una cueva! En esa dirección. Está más o menos a doscientos metros, excavada en la pared de aquél acantilado. Es lo máximo que puedo alcanzar con el Byakugan ahora mismo. La cueva se adentra hacia abajo y luego sube. ¿Una guarida secreta...?
—Y... ¿qué mejor guarida para un Hōzuki que el mismísimo océano?
En aquel momento no pudo evitar sentir eso que muchos compositores sienten al escuchar un hit en la radio.
«¿Cómo no se me ocurrió antes?»
Aunque claro que la idea de que un grupo de renegados se escondiesen bajo agua como peces sonaba un poco exagerado, pero pensándolo con detenimiento, considerando que esos renegados eran Kajitsu Hozuki justamente la idea no parecía ser tan descabellada.
—¿Traéis respiradores, chicos?
—Cuestan un huevo, lo siento.
—No lo necesito.
Me temo que aún no he conseguido uno.
Al volver su mirada al joven Amedama, lo vería en el suelo cubriéndose los ojos. Clamaría a su vez no poder ver, nada de nada.
«No creo que se haya quedado ciego solo por esforzar tanto la vista...»
Si eso fuese posible, el Byakugan resultaría un poco ineficiente en su tarea, al menos de esa manera lo consideraba el joven médico de Amegakure.
Esto seguro que ha ahorrado mucho tiempo de búsqueda. Bien hecho, Daruu-san.
Mogura flexionaría las piernas bajando un poco para acercarse al genin y luego pronunciaría aquellas palabras. Más allá de ser una mera felicitación, el joven médico le daría un pantallazo de lo que el Hyuuga acababa de hacer. Descubrir aquella cueva sin duda alguna sería muy útil para el grupo de búsqueda.
Hablo - Pienso
![[Imagen: tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif]](http://37.media.tumblr.com/558c2e1c267df90a286176aac05ed02d/tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif)