25/11/2017, 21:32
—Vas a tener que lidiar con esto muchas veces, Daruu —alegó Zetsuo, poco después de ver la reacción de Daruu hacia su entorno. Y es que a pesar de las profundas heridas que ataviaban el cuerpo del médico, éste consiguió la fortaleza para hablar como sólo un experimentado y asiduo ninja puede hacerlo, aún y cuando las circunstancias no eran las mejores. La convicción con la que espetó aquello, tratando de levantar el ánimo del genin bajo su mando, y así también el del resto de los presentes; era admirable. Kaido incluso llegó a envidiarle por un momento—. Pero cuando lo hagas, piensa en por qué lo has hecho. Qué valía tanto para dar a cambio de la vida de alguien. No puedes obtener algo sin sacrificar nada a cambio.
Con la vista gacha, Kaido tuvo que meditar esa última frase. ¿Estaba él acaso sacrificando algo al haber aceptado aquella misión? ¿volver a casa tendría sus consecuencias, o por el contrario; el riesgo al que se lanzó de cabeza para rescatar a Ayame tendría su ansiada recompensa?
Kaido alzó el cuerpo, enérgico, y se puso de piel al unísono de Kori. Luego, admiró la obra de arte en la que se había convertido Mohōshō y no pudo evitar sentir cierto resquemor ante tan vistosa victoria, teniendo él que darle todo el protagonismo al veneno de Zetsuo, que había ganado la batalla por él. Aunque, satisfecho podía estar, desde luego, pues sin su intromisión, Zetsuo probablemente se hubiese convertido en alimento de cocodrilo. No en mucho mas.
—Vamos. No podemos perder más tiempo.
—Sí. Vamos.
El gyojin no tuvo más remedio que seguirles.
Una vez recortado el camino, el grupo de rescate se encontró con otra traba. Una que, quizás, les obligaría a tomar caminos separados en pro de ganar tiempo en una carrera que se advertía en contrarreloj. Tres distintos caminos se bifurcaban delante de ellos, y a pesar de que podían comunicarse a través de los artilugios que traían los tres jounin, probablemente no fuese una estrategia demasiado factible dadas las circunstancias del momento. Porque: ¿si la contingencia recibida, llámese los difuntos Mohosho y Waniguchi, eran así de fuertes, ¿cómo serían los Kajitsu que aguardasen más adelante, con Ayame en su posesión?
—...pero casi no salimos con vida de la entrada, y no creo que los que se hayan llevado a Ayame sean más débiles que los que estaban aquí custodiando la puerta... Zetsuo-san casi muere allá abajo en el agua.
—Casi, sí —intervino, orgulloso.
...a nosotros dos nos hirieron de gravedad, y es la primera vez que veo a Kōri-sensei pasarlo tan mal.
»Creo que deberíamos permanecer juntos, de modo que dejadme intentarlo de nuevo...
—Vale, pero no vayas a quedarte ciego otra vez, por Ame no Kami.
Con la vista gacha, Kaido tuvo que meditar esa última frase. ¿Estaba él acaso sacrificando algo al haber aceptado aquella misión? ¿volver a casa tendría sus consecuencias, o por el contrario; el riesgo al que se lanzó de cabeza para rescatar a Ayame tendría su ansiada recompensa?
Kaido alzó el cuerpo, enérgico, y se puso de piel al unísono de Kori. Luego, admiró la obra de arte en la que se había convertido Mohōshō y no pudo evitar sentir cierto resquemor ante tan vistosa victoria, teniendo él que darle todo el protagonismo al veneno de Zetsuo, que había ganado la batalla por él. Aunque, satisfecho podía estar, desde luego, pues sin su intromisión, Zetsuo probablemente se hubiese convertido en alimento de cocodrilo. No en mucho mas.
—Vamos. No podemos perder más tiempo.
—Sí. Vamos.
El gyojin no tuvo más remedio que seguirles.
Una vez recortado el camino, el grupo de rescate se encontró con otra traba. Una que, quizás, les obligaría a tomar caminos separados en pro de ganar tiempo en una carrera que se advertía en contrarreloj. Tres distintos caminos se bifurcaban delante de ellos, y a pesar de que podían comunicarse a través de los artilugios que traían los tres jounin, probablemente no fuese una estrategia demasiado factible dadas las circunstancias del momento. Porque: ¿si la contingencia recibida, llámese los difuntos Mohosho y Waniguchi, eran así de fuertes, ¿cómo serían los Kajitsu que aguardasen más adelante, con Ayame en su posesión?
—...pero casi no salimos con vida de la entrada, y no creo que los que se hayan llevado a Ayame sean más débiles que los que estaban aquí custodiando la puerta... Zetsuo-san casi muere allá abajo en el agua.
—Casi, sí —intervino, orgulloso.
...a nosotros dos nos hirieron de gravedad, y es la primera vez que veo a Kōri-sensei pasarlo tan mal.
»Creo que deberíamos permanecer juntos, de modo que dejadme intentarlo de nuevo...
—Vale, pero no vayas a quedarte ciego otra vez, por Ame no Kami.
