7/12/2017, 04:52
En cuanto aquél aparecido giró el pescuezo para echar a correr, Kaido le siguió a toda marcha. Corrió tan rápido como le fue posible a fin de no perderle el paso a Karoi; quien agitaba sus piernas macizas a lo largo del pasillo sin contemplación.
Las baldosas bajo sus pies pedían piedad.
—Kaido-kun, ¿sí? Por lo que ha dicho Kiroe-san, Ayame debe estar en piso inferior. Precisamente... las dependencias de Reigetsu, el cerebro de todo esto —Reigetsu. Hizo nota mental, y continuó asintiendo para darle certeza al mascullado de que le seguía—. Esto no es bueno, ese hombre es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir lo que quiere... ¡Tenemos que darnos prisa y llegar al pasillo central! ¿Sí?
«¿Y qué es lo que quiere?» —indagó, con aparente miedo de decirlo en voz alta. Quizás no quería saberlo.
»¡Tenemos que darnos prisa y llegar al pasillo central! ¿Sí?
—Vale, pero dime algo: y tú quién cojones er...
—¡Cuidado, Kaido-kun!
Kaido vio aquel enorme caudal de agua dar el cruce al final del pasillo, sometiendo al entero de espacio y adueñándose del lugar. Poderosa, avanzó revoloteando hacia él, que lucía inamovible.
—¡Acércate, Karoi! —espetó al instante, casi como una respuesta reflejo. Aunque no hubiese querido decir aquello, lo cierto es que esa era su única respuesta al problema. Esa, y que sus manos ejecutaran rápidamente una secuencia de sellos que se conocía muy bien —. ¡Suiton, Suijinheki!
Una fluida masa de agua salió disparada desde las fauces del gran tiburón, la cual cobró vida ipso facto. Ésta se elevó alrededor de él y Karoi cual manto protector en forma de cilindro sin aberturas, cuya fuerza de giratoria y la mismísima presión del agua harían de aquel torbellino un refugio a la gran ola que se avecinaba. También, permitiría que el remanente de agua se escurriera por los lados del mismo, o por el contrario; les restaría fuerza a la misma, lo cual evitaría que fuesen arrollados sin piedad.
Las baldosas bajo sus pies pedían piedad.
—Kaido-kun, ¿sí? Por lo que ha dicho Kiroe-san, Ayame debe estar en piso inferior. Precisamente... las dependencias de Reigetsu, el cerebro de todo esto —Reigetsu. Hizo nota mental, y continuó asintiendo para darle certeza al mascullado de que le seguía—. Esto no es bueno, ese hombre es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir lo que quiere... ¡Tenemos que darnos prisa y llegar al pasillo central! ¿Sí?
«¿Y qué es lo que quiere?» —indagó, con aparente miedo de decirlo en voz alta. Quizás no quería saberlo.
»¡Tenemos que darnos prisa y llegar al pasillo central! ¿Sí?
—Vale, pero dime algo: y tú quién cojones er...
—¡Cuidado, Kaido-kun!
Kaido vio aquel enorme caudal de agua dar el cruce al final del pasillo, sometiendo al entero de espacio y adueñándose del lugar. Poderosa, avanzó revoloteando hacia él, que lucía inamovible.
—¡Acércate, Karoi! —espetó al instante, casi como una respuesta reflejo. Aunque no hubiese querido decir aquello, lo cierto es que esa era su única respuesta al problema. Esa, y que sus manos ejecutaran rápidamente una secuencia de sellos que se conocía muy bien —. ¡Suiton, Suijinheki!
Una fluida masa de agua salió disparada desde las fauces del gran tiburón, la cual cobró vida ipso facto. Ésta se elevó alrededor de él y Karoi cual manto protector en forma de cilindro sin aberturas, cuya fuerza de giratoria y la mismísima presión del agua harían de aquel torbellino un refugio a la gran ola que se avecinaba. También, permitiría que el remanente de agua se escurriera por los lados del mismo, o por el contrario; les restaría fuerza a la misma, lo cual evitaría que fuesen arrollados sin piedad.
