31/05/2020, 13:30
—¡Un rasengan! Bueno, Reiji tiene el mejor acero de todo Ōnindo, normal que usase un arma contra ti... Ojalá hubieran repeticiones o algo, desearía verlo con mis propios ojos.
Acababa de decirle a su sensei, a la persona en la que más confiaba de toda su villa, a la persona que más respetaba en este mundo que casi le cortan la pierna y su respuesta había sido "Ojalá hubiese repeticiones". Hana miró a Eri con cara de pena, esperando que al menos le diese una palmadita en la cabeza o algo para recomfortarla.Pero Eri solo tenía ojos para Datsue.
Entonces vio los vasos y agarró uno, se bebió el contenido de un trago y después lo mantuvo agarrado en su regazo con ambas manos mientras Datsue hablaba, quien había tenido una reacción más empatica con la pobre y herida kunoichi.
—Pues yo me enfrenté a un kusareño al que le tenía ganas. Etsu y su perro. Dejé KO al perro con una bomba explosiva y a Etsu lo rematé con un Rasengan. Poco más hay que añadir, aparte de que el cabronazo me mordió el cuello. —
Qué bonito sonaban las peleas cuando las narraba Datsue. Una bomba por aquí, un rasengan por allá y hala, había ganado. Hana recordaba flashazos del combate, el primer intercambio estaba claro, pierna por rasengan, claro que ella estaba ingresada y Reiji andaba tan campante en cuanto salió del estadio. Después la acción se volvió difusa, ella huía, él intentaba acercarse, el choque de técnicas y arrastrarse hasta que perdió.
No era un resumen tan bonito como el de Datsue, desde luego.
Acababa de decirle a su sensei, a la persona en la que más confiaba de toda su villa, a la persona que más respetaba en este mundo que casi le cortan la pierna y su respuesta había sido "Ojalá hubiese repeticiones". Hana miró a Eri con cara de pena, esperando que al menos le diese una palmadita en la cabeza o algo para recomfortarla.Pero Eri solo tenía ojos para Datsue.
Entonces vio los vasos y agarró uno, se bebió el contenido de un trago y después lo mantuvo agarrado en su regazo con ambas manos mientras Datsue hablaba, quien había tenido una reacción más empatica con la pobre y herida kunoichi.
—Pues yo me enfrenté a un kusareño al que le tenía ganas. Etsu y su perro. Dejé KO al perro con una bomba explosiva y a Etsu lo rematé con un Rasengan. Poco más hay que añadir, aparte de que el cabronazo me mordió el cuello. —
Qué bonito sonaban las peleas cuando las narraba Datsue. Una bomba por aquí, un rasengan por allá y hala, había ganado. Hana recordaba flashazos del combate, el primer intercambio estaba claro, pierna por rasengan, claro que ella estaba ingresada y Reiji andaba tan campante en cuanto salió del estadio. Después la acción se volvió difusa, ella huía, él intentaba acercarse, el choque de técnicas y arrastrarse hasta que perdió.
No era un resumen tan bonito como el de Datsue, desde luego.