1/09/2020, 16:07
(Última modificación: 3/09/2020, 18:28 por Amedama Daruu. Editado 1 vez en total.)
Menos mal que Uchiha Datsue frenó los pies a su subordinado antes de tiempo, porque Kyoko tenía un límite y estaban jugando a rebasarlo. La mujer ya había hecho retroceder su pie derecho, y había adelantado la palma de la mano hacia adelante. En el último momento, lo disimuló despidiéndose con una sonrisa. Aunque las venas alrededor de los párpados cerrados la delataban.
¡Toc, toc... flush! La mano de Datsue cortó el aire. En el otro lado, el Uzukage sujetaba con la mano izquierda el picaporte de la puerta. Sus ojos, hundidos y con claros signos de imsomnio, se mostraron sorprendidos. Pasearon entre Reiji y Datsue varias veces. Aunque probablemente nuestros dos protagonistas no se estaban fijando en los ojos.
Sino en la manga del haori, que colgaba sin encontrar sustento, allí donde una vez Sarutobi Hanabi había tenido un brazo derecho.
—Chicos. —Hanabi sonrió afablemente—. Me alegro mucho de veros. ¿Cómo estáis?
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¡Toc, toc... flush! La mano de Datsue cortó el aire. En el otro lado, el Uzukage sujetaba con la mano izquierda el picaporte de la puerta. Sus ojos, hundidos y con claros signos de imsomnio, se mostraron sorprendidos. Pasearon entre Reiji y Datsue varias veces. Aunque probablemente nuestros dos protagonistas no se estaban fijando en los ojos.
Sino en la manga del haori, que colgaba sin encontrar sustento, allí donde una vez Sarutobi Hanabi había tenido un brazo derecho.
—Chicos. —Hanabi sonrió afablemente—. Me alegro mucho de veros. ¿Cómo estáis?
