6/12/2020, 06:07
«Espero que esto no sea ningún presagio...» pensó Daigo, viendo el cielo antes de encontrarse con Ranko.
No es como si en Kusagakure nunca se nublase el cielo, pero en un día tan importante como aquel, todo parecía ser motivo de preocupación para Daigo.
«Da igual. Mientras nos esforcemos al máximo todo irá bien».
Y eso harían, de eso estaba seguro. ¡Incluso el maestro del dojo parecía estar de acuerdo! Y habían un par de estudiantes que muy amablemente les recordó a los genin uno de sus códigos secretos, y... todo era absurdamente extraño.
Daigo se preocupó, mucho, pero se esforzó en no mostrarlo y simplemente asentir cuando Ranko dijo su nombre, nerviosa.
El maestro, quien por sus ojos probablemente fue el que le dio nombre al dojo, les abrió la puerta incluso antes de que pudiesen tocar, como si los hubiera estado esperando.
— ¡Buenos días! —Saludó con una sonrisa, disimulando sus nervios.
Los chicos pasaron sorteando los cuerpos de unos estudiantes que, heridos y preocupados, les advirtieron que tuvieran cuidado, antes de irse de vuelta a sus asientos en cuanto se los ordenó su maestro.
Una vez el lugar estaba despejado, el anciano adoptó una postura terriblemente familiar antes de pedirles que le mostrarán lo que tenían.
— ¡De acuerdo! —Exclamó el boxeador, antes de dar un par de saltitos en el sitio mientras todas sus extremidades empezaron a arder en verde—. No lo subestimes, Sagisō-chan. Estoy seguro de que el maestro Zaofu puede ver mejor que tú y yo juntos. —Le susurró a Ranko antes de asentir para hacerle saber que ya estaba listo.
Sin esperar un segundo más, el peliverde salió disparado hacia el anciano para dar un pequeño paso hacia la izquierda y lanzarle un rápido golpe hacia el mentón...
O eso quiso hacer ver, pues imaginándose que el maestro sería mucho más hábil que él, detuvo el ataque y permitió que su sombra lo terminase por él mientras daba un corto salto hacia atrás para evitar un contraataque de forma preventiva y tomar impulso hacia adelante para golpearlo directamente en el estómago.
— ¡USHI!
No es como si en Kusagakure nunca se nublase el cielo, pero en un día tan importante como aquel, todo parecía ser motivo de preocupación para Daigo.
«Da igual. Mientras nos esforcemos al máximo todo irá bien».
Y eso harían, de eso estaba seguro. ¡Incluso el maestro del dojo parecía estar de acuerdo! Y habían un par de estudiantes que muy amablemente les recordó a los genin uno de sus códigos secretos, y... todo era absurdamente extraño.
Daigo se preocupó, mucho, pero se esforzó en no mostrarlo y simplemente asentir cuando Ranko dijo su nombre, nerviosa.
El maestro, quien por sus ojos probablemente fue el que le dio nombre al dojo, les abrió la puerta incluso antes de que pudiesen tocar, como si los hubiera estado esperando.
— ¡Buenos días! —Saludó con una sonrisa, disimulando sus nervios.
Los chicos pasaron sorteando los cuerpos de unos estudiantes que, heridos y preocupados, les advirtieron que tuvieran cuidado, antes de irse de vuelta a sus asientos en cuanto se los ordenó su maestro.
Una vez el lugar estaba despejado, el anciano adoptó una postura terriblemente familiar antes de pedirles que le mostrarán lo que tenían.
— ¡De acuerdo! —Exclamó el boxeador, antes de dar un par de saltitos en el sitio mientras todas sus extremidades empezaron a arder en verde—. No lo subestimes, Sagisō-chan. Estoy seguro de que el maestro Zaofu puede ver mejor que tú y yo juntos. —Le susurró a Ranko antes de asentir para hacerle saber que ya estaba listo.
Sin esperar un segundo más, el peliverde salió disparado hacia el anciano para dar un pequeño paso hacia la izquierda y lanzarle un rápido golpe hacia el mentón...
O eso quiso hacer ver, pues imaginándose que el maestro sería mucho más hábil que él, detuvo el ataque y permitió que su sombra lo terminase por él mientras daba un corto salto hacia atrás para evitar un contraataque de forma preventiva y tomar impulso hacia adelante para golpearlo directamente en el estómago.
— ¡USHI!
![[Imagen: IMG-20210515-202948-586.png]](https://i.ibb.co/fqtcMG8/IMG-20210515-202948-586.png)
¡Muchas gracias a Nao por el sensual avatar y a Ranko por la pedazo de firma!
Team pescado.