Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#12
Daruu sólo tomó asiento cuando lo hicieron los Tres Grandes —dioses, qué mal le venían a los egos de Datsue y de Shukaku poseer tal título oficialmente—, y cuando tomó asiento, lo hizo en el único lugar posible: al lado del nuevo Uzukage. Mientras todos retiraban las sillas y Kintsugi hacía una apreciación, Daruu, discretamente, le susurró a su amigo:

Demos una vuelta después. Sin tu... acompañante —Daruu no le conocía. No parecía ser muy fuerte, pero se dijo que no debía juzgar por las apariencias. Quizá fuese un jōnin de confianza de Datsue. Quizás guardaba más bajo la manga. Nuevamente, no se atrevió a activar el Byakugan en presencia de todos ellos para comprobarlo.

En cuanto a Sagiso...

Sagiso-san. Si vienes con la delegación de Morikage-dono, la silla está preparada para ti —se atrevió a decir, observándola con una curiosa sonrisa. La joven, más o menos de su edad, actuaba más como una rígida estatua que como un ser humano—. Al fin y al cabo... rechazar lo que a uno se le ofrece es de peor educación que osar acompañar a sus superiores.

Le dedicó una de sus mejores sonrisas amejin, tal y como lo hubiese hecho Amekoro Yui, y sin embargo no se atrevió a romper por mucho más tiempo el protocolo. Se recostó en la silla, se cruzó de brazos y cedió el silencio a Shanise.

»Discúlpenme —dijo, sin dejar de sonreír.
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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Mensajes en este tema
RE: La reunión de los nuevos Tres Grandes - por Amedama Daruu - 8/02/2022, 14:28


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