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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
(C) ¡El chacachá del tren!
Ayame Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
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Dinero: 820 ryōs
#1
Bien, bien, vamos allá Risa Voy a plantar la trama como una misión pero, como ya estoy en una, yo no cobraré por esta. ¡Espero que disfrutéis de la trama!



A las afueras de un pequeño pueblecito que dedicaba toda su vida a la agricultura, una kunoichi de cabellos oscuros se pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja en un vano intento por disipar algo de aquel asfixiante calor y ladeó la cabeza a un lado y a otro.

A mí esto no me convence nada de nada... —farfulló entre dientes para sí misma, mientras intercambiaba el peso de una pierna a otra.

«Esta va a ser una de las pocas veces que esté de acuerdo con usted.»

Frente a sí se hallaba un auténtico monstruo de armazón de madera y hierro, de forma alargada y dividido en diferentes cubículos de tamaño regular con numerosas ventanas y una puerta que daba acceso al interior por cada una de aquellas divisiones. Encabezando todo aquel armatoste se encontraba el cubículo más grande y terminado en una especie de cuña, coronando la procesión con una chimenea cuya boca se ensanchaba hacia el cielo. Lo más sorprendente, quizás lo más extraño, eran las dos barras de metal que se encontraban a ambos lados del vehículo, paralelas, y que discurrían hasta el horizonte. ¿Cómo las habían llamado? ¿Vías? Ayame estaba enterada de la construcción que se estaba llevando del ferrocarril, y sabía que la idea había provenido precisamente de Amegakure, pero aquel armatoste que tenía las aspiraciones de convertirse en una suerte de carromato a gran escala y sin caballos seguía sin darle buena espina. Y ahora que tenía la oportunidad de verlo de cerca, aún menos.

Aún así, la kunoichi había sido enviada como representante de su aldea para supervisar el que sería el primer viaje de prueba entre los pueblos de Minori y Ushi. Una misión sencilla, que prometía ser relajada y sin ningún tipo de sobresalto. Sólo tenía que subirse a aquel monstruo, sentarse e intentar disfrutar de la travesía... ¿No era así?

«Los humanos tienen unas ideas muy raras.»
[Imagen: aDoDAhc.png]«No importa lo frío que sea el invierno.[Imagen: hd6P8qU.gif]
Cuando la nieve se derrite, siempre llega la primavera...»


· En la habitación de la Bruma Negra, en Shinogi-to (Ascua, 219)
· En la habitación de Daruu, en el cabezal de la cama, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)
· En las cuatro celdas del calabozo en la Torre de la Arashikage, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)

No respondo dudas por MP.
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Eri Sin conexión
Jounin de Uzushio
Jounin de Uzushio
Nivel: 21
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Dinero: 2050 ryō
#2
Se rascó la mejilla, ligeramente irritada por su fallo en los cálculos. En vez de anotar el día que de verdad habían pedido que estuviera en Minori, llegó con un día de antelación, así que, pese a que hubiera preferido estar en Uzushiogakure soportando ese calor, lo pasó aprovechando para conocer más el lugar, con suerte la noche fue fresca y no tuvo que preocuparse por tener sueño al día siguiente.

Así que allí estaba, observando con curiosidad aquel medio de transporte que Amegakure había ideado y que pronto se habían dispuesto a construir entre todos para sustituir aquellos pesados viajes entre aldeas y ciudades. Por una parte, Eri lo agradecía, pues así sería más sencillo moverse, sin embargo no se sentía del todo cómoda ante aquel ferrocarril, y aunque aquel miedo probablemente nacía de su desconocimiento, el respeto que le hacía sentir aquello que se alzaba ante ella era algo que no pensaba quitarse hasta dentro de quizá un tiempo.

Para su suerte —o desgracia— había recibido el aviso de que iba a ser una de las primeras personas en probar el primer viaje que se realizaba entre Minori y Ushi, y eso la inquietaba y alegraba a partes iguales, pues probaría lo que sería ir ahí montada, pero, ¿y si algo salía mal? No se refería a que hubiera algún disturbio entre los vagones de aquel gran gusano de hierro, no; ella tenía miedo de algo que no podía controlar.

«Todo saldrá bien.» Se consoló a sí misma, y mientras negaba con la cabeza, se giró para recorrer un poco el lugar antes de que todo se pusiera en marcha, hasta que sus azulados ojos se posaron en una figura que conocía bastante.

¡Ayame! —saludó la kunoichi pelirroja en cuanto la reconoció, levantando su mano izquierda para moverla por encima de su cabeza.
Hablo (Crimson)«Pienso»
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Mogura En línea
Chunin de Ame
Chuunin de Ame
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#3
Lejos de Amegakure y lejos del frío eterno, un médico estaba sentado en un banco cubierto por un pequeño techo. Pero no se veía exactamente como solía verse. La principal diferencia podría ser la ausencia de su abrigo y paraguas. En pleno verano la corbata ya era algo un poco molesto de tolerar, ni hablar del chaleco militar que tenía mas ganas de tirarlo a las vías del tren que seguir teniendo que usarlo.

Una de sus manos sostenía una botella de té verde frío casi vacía, la otra se acomodaba el cabello hacía atrás. Su mirada, mientras tanto, no se apartaba de las pesadas lineas de metal que descansaban en el suelo, calentadas por el sol de Minori.

Perdido en sus pensamientos no pudo ver que una kunoichi de su propia aldea se encontraba presente en el lugar sino hasta que una voz conocida la llamó por su nombre.

«¿Aotsuki Ayame?»

Y la persona que le llamaba no era nada mas ni nada menos que la defensora de ardillas, la chica de Uzushiogakure.

Bebió lo que quedaba de su botella y se puso de pie. ¿Qué estaba haciendo la jinchuuriki tan lejos del alcance de Yui?

—Buenos días, Aotsuki-san. Uzumaki-san.

Dejó la protección de aquel tejado y se aproximó hasta la dupla y les dedicaría una formal reverencia.

—No esperaba encontrarlas en este lugar.
Hablo - Pienso
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Ayame Sin conexión
Genin de Ame
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#4
Fue una voz la que la sacó de sus pensamientos. Una voz femenina que conocía muy bien y que hacía mucho tiempo que no escuchaba.

¡Ayame!

Ella abrió los ojos como platos y el ferrocarril pasó de inmediato a un segundo plano en su mente. Pero no se trataba de ninguna confusión, no se lo había imaginado. De verdad estaba allí, saludándola en la distancia agitando un brazo por encima de la cabeza. Y seguía igual que siempre, inconfundible con aquellos cabellos tan rojos como el fuego.

¡Eri! —correspondió, acercándose a grandes zancadas hacia la kunoichi de Uzushiogakure—. ¡Qué sorpresa! ¿Qué haces aquí?

Pero antes de que pudiera recibir ninguna respuesta, otra voz, en esta ocasión masculina, la sorprendió aún más.

Buenos días, Aotsuki-san. Uzumaki-san.

Porque si hacía tiempo que no veía a Eri; aquellos peculiares modales y aquella rectitud los había creído ya perdidos en los ecos del tiempo.

Mo... ¡Mogura-san!

No esperaba encontrarlas en este lugar.

¡Yo menos aún! —exclamó, con una radiante sonrisa—. ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos? ¡Desde el examen de Chuunin, si no recuerdo mal! ¿En qué agujero te habías escondido? ¿Y qué hacéis ambos aquí? —añadió, volviéndose hacia los dos. Y entonces reparó en algo, y parpadeó, confundida—. ¿Os... conocéis?
[Imagen: aDoDAhc.png]«No importa lo frío que sea el invierno.[Imagen: hd6P8qU.gif]
Cuando la nieve se derrite, siempre llega la primavera...»


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Eri Sin conexión
Jounin de Uzushio
Jounin de Uzushio
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#5
La morena pareció reconocerla sin apenas esfuerzo y eso hizo que la sonrisa de Eri se ensanchase, haciendo que sus mejillas adquirieran un tono rosado.

¡Eri!exclamó la kunoichi de Ame mientras se acercaba a ella—. ¡Qué sorpresa! ¿Qué haces aquí?

Pero antes de poder explicar la razón de su presencia en Minori y justo cerca del ferrocarril que se alzaba frente a ellas, una voz que le resultaba familiar llamó a las chicas, cada una por su apellido.

Buenos días, Aotsuki-san. Uzumaki-san.

¡Menuda sorpresa! Llevaba mucho tiempo sin ver a Manase Mogura, ¿desde el rescate de la ardilla? ¿O puede que desde el examen de Chuunin? El tiempo volaba, pero los recuerdos se mantenían más o menos intactos.

Ayame expresó su sorpresa al pronunciar su nombre, y eso que eran de la misma villa. Eri no borró su sonrisa aunque en su voz si que se dio algo de sorpresa al verlo también allí.

¡Buenos días, Manase-san! —exclamó justo tras la intervención de Ayame.

No esperaba encontrarlas en este lugar.

Ayame parecía contenta tras el reencuentro, es más, sus palabras confirmaron que llevaba el mismo tiempo que ella sin ver al muchacho, por otra parte, tras exclamar todo aquello, se giró tanto a Ella como al chuunin de su villa y preguntó:

¿Os... conocéis?

Oh, sí, Manase-san y yo rescatamos a un ejemplar en peligro de ardilla de unos bandidos que querían venderla —explicó, luego se giró a Mogura—. ¿Qué tal has estado, Manase-san? Hacía mucho que no sabía nada de ti —cuestionó, y luego se volvió a Ayame—. ¡Ayame, tenemos que ponernos al día, han pasado muchas cosas!

Sin duda necesitaba más tiempo del que precisaba.

Aunque... Bueno, yo estoy de misión aquí, no sé si es el momento indicado... —murmuró, algo avergonzada por dejarse llevar por la emoción del momento.
Hablo (Crimson)«Pienso»
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Mogura En línea
Chunin de Ame
Chuunin de Ame
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#6
Podría resultar un momento un tanto extraño, encontrarse con un compañero de aldea en un lugar tan remoto como podría ser Minori para dos shinobi de Amegakure. Pero para Aotsuki Ayame parecía que eso no importaba, pues en su rostro se dibujaba una sonrisa al ver a su viejo compañero de celda.

La kunoichi no tardó en dejar escapar palabra tras palabra de sus labios, sin darle demasiado tiempo al médico para responderlas sin seguirle el ritmo.

—He estado un poco ocupado.

Se limitó a responder antes de que esta interrogase a la chica y a él sobre si se conocían. A lo cual la fémina de Uzu se adelantó relatandole un poco de sus aventuras en el País del Rayo. Mirando rápidamente a la pelirroja no podría evitar observar el detalle de un pequeño cambio en su apariencia. Una chapa dorada en su brazo.

—Probablemente no tan bien como vos, Uzumaki-san. Felicitaciones.

Señaló con la mirada la chapa en su brazo que delataba su rango actual.

—Me encuentro en la misma situación, de hecho, cuando el tren este listo para partir debo retirarme.
Hablo - Pienso
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Ayame Sin conexión
Genin de Ame
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#7
He estado un poco ocupado —respondió Mogura.

Y Ayame alzó una ceja, con cierto escepticismo. ¿Ocupado? ¿Qué podía haberle tenido tan ocupado como para desaparecer, casi de manera literal, del mapa durante casi un año? Sin embargo, y aunque la curiosidad le quemaba en la lengua, la kunoichi no preguntó al respecto. Aunque la razón de ello fue que Eri intervino justo en ese momento.

Oh, sí, Manase-san y yo rescatamos a un ejemplar en peligro de ardilla de unos bandidos que querían venderla.

¡No me digas! ¡Pobrecita! —exclamó Ayame, horrorizada.

¿Qué tal has estado, Manase-san? Hacía mucho que no sabía nada de ti —añadió la pelirroja, volviéndose hacia el médico.

A lo que este respondió señalando la placa dorada de ella.

Probablemente no tan bien como vos, Uzumaki-san. Felicitaciones.

¡Ayame, tenemos que ponernos al día, han pasado muchas cosas! Aunque... Bueno, yo estoy de misión aquí, no sé si es el momento indicado...

Me encuentro en la misma situación, de hecho, cuando el tren este listo para partir debo retirarme.

Ayame parpadeó, perpleja.

De hecho, yo también estoy de...

¡Oh! ¿Ustedes son los shinobi asignados a la seguridad del ferrocarril? —la persona que los había interrumpido era un chico de mediana edad, alto y espigado, de cabellos tan rojos como los de Eri y pecas que adornaban sus mejillas. Vestía un traje que combinaba el azul con blanco, a juego con el gracioso gorrito que llevaba sobre la cabeza—. ¿Puedo ver vuestros... eh...?

¿Eh? ¡Oh! ¿Se refiere a esto? —preguntó Ayame, sacando un pergamino perfectamente enrollado y con un reluciente sello de cera en el que se podía leer el símbolo de Amegakure y la letra C en azul sobre él.

¡Sí, eso es!




(C) El Chacachá del Tren


Publicada en: Amegakure no Sato
Rango recomendado: -
Solicitante: Alianza de los Tres Grandes
Lugar: Minori

Las obras del ferrocarril que habrá de conectar cualquier rincón de Oonindo siguen en marcha y en vista a su inauguración en los próximos meses, la fase de pruebas han comenzado. Por esa razón se solicita la participación de uno o más shinobi que puedan viajar con los encargados y vigilar que todo vaya bien y garantizar la seguridad en el primer trayecto de prueba del ferrocarril entre los pueblos de Minori y Ushi.




El pergamino es el mismo para los tres, sólo que en el de Eri, obviamente, donde pone Amegakure es Uzushiogakure.
[Imagen: aDoDAhc.png]«No importa lo frío que sea el invierno.[Imagen: hd6P8qU.gif]
Cuando la nieve se derrite, siempre llega la primavera...»


· En la habitación de la Bruma Negra, en Shinogi-to (Ascua, 219)
· En la habitación de Daruu, en el cabezal de la cama, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)
· En las cuatro celdas del calabozo en la Torre de la Arashikage, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)

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