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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.




(II) La Prisión del Yermo
Datsue Sin conexión
Jōnin de Uzushio
Jounin de Uzushio
Nivel: 32
Exp: 13 puntos
Dinero: 350 ryōs
Kaido halló varias cosas en el portaobjetos de Muñeca: una píldora de soldado básica; dos kunais; cinco shurikens; un hilo shinobi; un sello explosivo de rango B; un paquete de 5 senbon; y una fotografía doblada por la mitad.

Cuando alcanzó al fin la superficie, el humo invadió sus pulmones. El agua sobre la que nadaba estaba llena de destellos rojos, naranjas y crepusculares. El vivo reflejo del fuego que invadía parte de las escaleras que ascendían al primer piso. Casi como un susurro lejano, un quejido de dolor llegó hasta sus oídos. Seguido de otro, más lastimero. Y otro más…

Y…

Y el fuego invadió también el cuerpo de Muñeca. Había sobrevivido, inexplicablemente, al tiro en la cabeza. Su cerebro estaba en coma, pero su cuerpo se había negado a morir… hasta ahora.

Un repentino dolor taladró el brazo derecho de Kaido, allí donde había recibido el Ryū no Senrei. Un dolor que vino acompañado de breves retazos. De imágenes. De sonidos. De sensaciones. De barrotes sobre las ventanas y sonrisas que no incluían los ojos. De restallidos y sollozos. De algo que se rompía en su interior para siempre. De…

De un hombre del tamaño de una montaña y piel oscura, que la sacaba de allí. El padre que nunca tuvo. De un joven apenas tres años mayor que ella, de piel azul y una sonrisa afilada, peligrosa y amenazante. Pero una sonrisa que sí incluía sus ojos. Una sonrisa en la que se podía confiar. La sonrisa de un amigo.

Era todo demasiado borroso y confuso como para saber qué era mucho de aquello, pero Kaido lo comprendió. La comprendió. Comprendió que Muñeca había sufrido en su infancia. Tanto, que su mente todavía se afanaba en emborronar aquellos recuerdos. De enterrarlos bajo las profundidades de un pozo y hacer como si nunca hubiesen existido. Y también, que había encontrado algo por lo que tener esperanza. Esperanza de algún día… ser feliz.

No… —El cuerpo de Muñeca se levantó por última vez. La piel le caía como cera derretida. Gritaba, pero no era suya la voz—. ¡No! ¡¡¡NOOOOOOOOOOO!!!

Kaido oyó el rugido de Ryū en sus oídos y, también, directamente en sus sesos.

¿¡Quién!? ¡¿Quiéeeen!?
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP!

Grupo 4:
Datsue, Nabi, Stuffy y Eri, (Despedida, 218), Poder 60

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Datsue y Juro, (Aliento Nevado, 218), Poder 60

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Kaido Sin conexión
Exiliado
Nivel: 22
Exp: 59 puntos
Dinero: 2950 ryō
Su mano atrevida navegó los confines de el portaobjetos de Masumi, encontrando cosas que le podrían ser de utilidad. De más está decir que aún teniéndola al borde de la muerte en sus brazos, desde luego que los cogió todos y los guardó para sí mismo. Quizás, le ayudarían a salvarla. A lograr que viviera.

Qué iluso era. Muy iluso.

Un dolor atronador, que ya había sentido antes, le invadió el brazo donde tenía su dragón. El fuerte apogeo y el fuego que ahora envolvía el cuerpo de Muñeca le obligó a soltarla en el agua, mientras su mente viajaba en una mar de recuerdos y sensaciones —tan sólo diminutos retazos de un pasado oculto, pero lo suficiente como para entender quién era aquella cría prodigio, miembro de Dragón Rojo—. que calaron firmemente en su alma y su corazón. Fue muy extraño. Quizás era la primera vez que ocurría que un Dragón ya bautizado padeciera los efectos del fuuinjutsu siendo él el asesino de esa cabeza de dragón. Era una dicotomía inhumana, dolorosa. ¿Ver qué pasa por la cabeza de aquella persona a la que tú le quitaste la vida? demasiado castigo. Demasiado.

El tiburón, exhasperado, empezó a hiperventilar. Respiraba cada vez más rápido, mientras sus ojos, oblicuos, reflejaban las intensas llamas del diminuto cuerpo que no tardó en alzarse, colérico, con una voz que no era la suya. Nunca era la suya, en esos casos.

¿Que quién había sido? ¿quién?

—Yo. He sido yo.

— Kincho:
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Datsue Sin conexión
Jōnin de Uzushio
Jounin de Uzushio
Nivel: 32
Exp: 13 puntos
Dinero: 350 ryōs
¿Tú? —Por primera vez en la vida, Kaido atisbó asombro en la voz de Ryū—. . —dijo otra vez, asumiendo la noticia. En todas sus magnitudes—. ¡No me jodas, Kaido! ¡No me jodas!

La voz de Shaneji vibró por la garganta de Muñeca, y pareció querer decir algo más, una última cosa. Una última cosa que se desvaneció en volutas de humo como el cuerpo de la kunoichi, que finalmente cayó derretida por el fuego. No había tiempo para más cháchara, ni para explicaciones.

El agua vibró. Dos orbes rojos se asomaron en la superficie, como el de un depredador al acecho de su presa. Clavando sus pupilas en las de Kaido. Luego, subió el torso. Y las piernas.

Era Uchiha Zaide. Y lucía cansado.

Es hora de terminar, chico —dijo sin fuerza, como si le faltase el aire. Su pecho subía y bajaba como un acordeón en unas frenéticas notas cortas, y se veía obligado a respirar por la boca.
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP!

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