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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
No uses ropa negra en verano
#1
Ascua, País del Bosque, clima... "¡Que calor más hijueputa!" Acostumbrado al frío de la lluvia abrazar su piel, aquella agobiante temperatura le resultaba asfixiante. Y eso, que no llevaba sus vestimentas comunes. No, no era tan masoquista para andar con cuero negro bajo aquel sol. En su lugar, su vestimenta constaba de un yukata en color grisáceo de mangas holgadas, decorada con patrones zigzagueantes y de rombos en colores negros y azulados. La parte inferior presentaba un doblez hacia arriba, dejando mayor libertad a las piernas. En brazos portaba kote de tela gruesa en color negro con placa metálica en el dorso de la mano, dejando levemente a la vista sus pocas cicatrices, aunque no eran demasiado notorias. Portaba un pantalón corto y tabi azules, con unas sandalias zōri cuya amarra le llegaba el tobillo. Finalizando, un simple kasa que le cubría del sol.

Vaya, un arcaico look tipo bakuto que de una u otra forma daba mala espina. Ya fuese de forma tradicional o con ropas modernas, siempre se las arreglaba para parecer un delincuente. Si no fuera por la placa colgando del cinto de la cintura y el portaobjetos en la pierna izquierda, no dudarías de sus intenciones.

¿Qué lo llevaba por aquellos lares? Pues la necesidad de tener un poco de aire fresco.

Durante los últimos meses no es que saliese mucho de la aldea, generándole un poco se ansiedad por sentirse encerrado respecto a las libertades que Shishio le daba para explorar mundo abierto. Nunca había pisado a conciencia aquel país, ya que el poco tiempo por el cuál transitó la última vez fue únicamente de paso. Era una época distinta, pero ahora con la renovada alianza se veía más libre para explorar.

¿Y que es lo primero que se encuentra en su camino? Que algún subnormal destruyó un importante punto de tránsito entre las naciones. "¿Qué demonios se gana alguien con causar este desastre? Solo están perjudicando a los civiles." Bufó molesto.

Estaba más acalorado que cansado, pero aún así decidió subirse a un árbol y recostarse a lo largo de una rama mientras se estiraba y dejaba que el aire de la altura le refrescara. "Podría quedarme aquí un buen rato." Desde la altura, observaba a la gente pasar, sin que nadie en especial reparase en su presencia dado el lugar dónde se hallaba.
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#2
En el camino había escuchado a un niño decir que el puente Tenchi estaba recuperándose. En su momento se le antojo como una metáfora incompresible, pero fue cuando tuvo la enorme estructura frente a sus ojos que entendió el inocente comentario.

Ya veo… es como si hubiese sido herido y lo estuviesen curando —admitió, al ver el gran agujero en el cuerpo de madera.

Era un contratiempo el visitar un sitio turistico y el sitio en si estuviese en plena reconstrucción, pero sentía que podría resultar interesante el ver cómo era la medicina orientada a estructuras. Se mantuvo caminando de un lado al otro del puente, pero sin atreverse a cruzar del todo; pues su objetivo no era ir al País de la Tierra, solo era visitar aquello que le unía con el País del Bosque.

Las personas transitaban de forma presurosa y constante, y por eso le llamo la atención un pequeño grupo de aldeanas que, reunidas en círculo y susurrando, se mantenían sin atreverse a cruzar del todo. Kazuma se acercó, curioso, y para cuando una de las mujeres se giró hacia él lo comprendió todo, pese a que ya era demasiado tarde: habían visto su bandana y la proximidad le impedía pasar de largo o devolverse.

¡Oh, gracias a los dioses del bosque que está usted aquí, señor ninja de la hierba!

Un clásico —se dijo a sí mismo, recriminándose por caer en la trampa del grupo susurrando preocupadamente y el incauto que se acerca para verse obligado a prestar ayuda.

»No hay problema, estamos para colaborar —mintió, sintiendo la necesidad de alejarse; pero impedido por la más anciana de las mujeres, que se le aferraba al brazo como una cría de pereza a su madre—. Les noto inquietas, ¿qué sucede?

Aquel grupo de mujeres llevaban un montón de cajas y sacos, por lo que supuso que quizás tendrían miedo de cruzar con aquel peso a través de la pasarela temporal y quizás necesitasen ayuda. Se lamentó anticipadamente, pues era terrible cargando peso, o haciendo cualquier otra demostración de fuerza.

Vera, señor ninja, vamos a un pueblo del otro lado a comerciar algunas telas y tejidos —aseguro, enseñándole un bonito tejido artesanal—. Se supone que en esta época y a estas horas el camino es bastante seguro, pero… ¡Allí! —señalo a un árbol cercano al camino—. ¡Allí hay un maleante que de seguro está esperando a que crucemos para caer sobre nosotras y tomarnos por asalto!

Quizás es alguien que solo está descansando —aseguro, forzando la vista para poder verle bien—. Además, llevan muchas cosas, dudo que alguien pudiera o intentase llevarse todo.

¿Qué? Va negar nuestras sospechas; tan solo mírelo, tiene el aire clásico y sospechoso de un pandillero… Además, ¿qué acaso los ninjas no hacen un juramento de defender y proteger al país y sus habitantes.

El no recordaba haber realizado tal juramento, aunque discutir la diferencia de un ninja con un soldado y su mayor cercanía a ser un mercenario fijo, no iban a deshacer ambos reproches: aquella doña era una buena esgrimista verbal.

Vale, veré que puedo hacer —dijo resignado.

Con suma serenidad y firmeza se acercó al árbol, asegurándose de que le vieran, deseando que aquello no terminase matándole y pensando que Juro estaría orgulloso por su diligencia.

Buenas —llamo—. Disculpe, ¿está despierto?
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#3
«Qué calor...» se repetía mentalmente una y otra vez el peliverde mientras andaba.

«Tengo tanto calor que podría morir diez veces. ¿Por qué no se ha inventado una técnica para protegerse del sol?»

Intentó dar un sorbo de la cantimplora que llevaba en una pequeña mochila, pero no quedaba nada.

«La crearé yo mismo y la llamaré la técnica del parasol» ¿Acaso el calor empezaba a afectarle el cerebro?

Por suerte todavía no, pero el aburrimiento y la monotonía del viaje en solitario empezaba a llegar a él.

Claro, todo eso se le olvidó en cuanto llego al puente Tenchi, o mejor dicho lo que quedaba de él.

—¿Qué demo...? —¿Qué había pasado allí y por qué no se había enterado antes?

Quizá algo tenía que ver con el tiempo que ahora pasaba entrenando. ¿Se notaba? No, claro que no, pero el chico al menos lucía más confiado.

No pudo evitar escuchar una conversación entre un grupo de señoras y un joven ninja. Estaban preocupadas por un maleante e incluso llegaron a señalar el árbol donde se encontraba.

Daigo concentró su mirada durante unos segundos en aquella dirección.

«Espera ¿Ese no es...?» No podía ser otra persona. ¡Ese pelo era inconfundible!

Daigo se acercó trotando tras el shinobi que a su vez ya se había acercado al Rōga.

—Espera. Esto es un malentendido —Dijo tan pronto como llegó, aunque no había llegado a interrumpir al ninja—. Conozco a este chico. No es un delincuente. Solo... lo parece.
—hablo
«pienso»

Sensual avatar hecho por Etsu.
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#4
—¿Huh?— El Yotsuki creyó escuchar una voz, una muy suave que fácilmente podía confundirse con el sonido del viento y por ende resultando en una alucinación auditiva. Y sin embargo, se molestó en levantar el kasa con su mano para que sus ojos pudiesen escudriñar al chico de cabellos blancuzcos. —¿Me estás tratando de usted?— Aquello era lo que más le intrigaba, puesto que Ranko también le mostró el mismo respeto. Se levantó lentamente, quedando de pie en la rama y con los brazos cruzados. No alcanzaba a ver el símbolo de la bandana del otro ya que este estaba cubierto por una maraña de pelos.

"Ni mi abuelo tiene esos modales." Y eso que era el más tradicional de su familia. Normalmente, los chicos de su edad no recibían ese respeto por parte de sus colegas, ni siquiera por parte de los adultos. Tenías que tener una educación muy especial y estricta para ello, una que desde luego el de cabellos tricolor no recibió.

Y sin embargo, algo más captó su atención. Oh, aquellos cabellos esmeraldas, ese músculo formado, y esa cara de idiota. Sí, era él. "Quizás el viaje si valió la pena~" Sonrío macabramente, pues mientras los dos genin de Kusa parecían discutir, el de la lluvia flexionó las rodillas para tomar vuelo. "Muéstrale a lobo tus verdaderos puños." Bastaron dos pasos, para luego tirarse en picado a toda velocidad en contra del rostro de Daigo.

—¡TSU-KI-YA-MA!— Fue el grito de guerra de su acometida.

Vida

175/175


Chakra

131/155

-24

¤ Dynamic Entry
¤ Entrada Dinámica
- Tipo: Ofensivo
- Rango: D
- Requisitos: Taijutsu 20
- Gastos: 24 CK
- Daños: 40 PV
- Efectos adicionales: -
- Sellos: -
- Velocidad: Muy rápida
- Alcance y dimensiones: El impulso de velocidad en el aire puede hacerse desde 10 metros.
—Esta técnica consiste básicamente en que el usuario atice una patada voladora en la cara del oponente, a una velocidad considerable y desde cierta distancia, en ocasiones haciendo acto de aparición en escena y pillándolo por sorpresa. Normalmente, se suele usar un kunai como distracción para aprovechar el momento de despiste del adversario y asestar el golpe. Para aumentar la sorpresa de la técnica, el usuario puede gritar su nombre dramáticamente mientras la ejecuta.
40PV
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#5
¿Huh? —dudo mientras se incorporaba—. ¿Me estás tratando de usted?

Si… pensé que sería lo adecuado —aseguro, notando con la cercanía que se trataba de un joven, quizás no mucho mayor que él.

Y con aquel aspecto juvenil y rebelde, el peliblanco solo pudo pensar que todo aquello gritaba “problemas”.

Espera. Esto es un malentendido —grito una voz que se aproximaba—. Conozco a este chico. No es un delincuente. Solo... lo parece.

Que sutil es la línea que divide algo que es lo que no es; tanto así que una persona puede parecer algo completamente distinto a quien en realidad es, pero también puede darse el caso donde su aspecto es fiel reflejo de su interior.

Kazuma estaba por argumentar algo cuando se giró hacia el árbol y vio como el sujeto de negro parecía tomar impulso. No pudo sino pensar que estaba a punto de verse involucrado en una pelea innecesaria; pero pronto vio que él no era el objetivo del ahora proyectil humano, sino la persona que irónicamente estaba defendiendo la inocencia del supuesto maleante.

No supo que ocurriría, por lo que se alejó; aunque creía que sería un escenario merecedor de ser observado. Manteniendo una distancia prudencial, hizo una seña al grupo de mujeres para que aprovechasen de cruzar durante el consecuente alboroto.

Una pregunta: ¿es esto por turnos? porque yo estaba esperando a la respuesta de Daigo para saber como reaccionar, pero como no respondia imagino que pensaba que era mi turno antes que el suyo xD
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#6
Apenas pudo terminar de explicarle a su compatriota que aquel chico definitivamente NO ERA PELIGROSO cuando Rōga se alzó por los aires tapando el sol tras de sí.

—¡TSU-KI-YA-MA

—¿Eh?

*BAM* recibiendo una patada en toda la cara, Daigo cayó al suelo, rodando por el suelo unos pocos metros.

—Ay, ay...

Luego de unos breves segundos de estar tirado en el suelo, el peliverde se levantó de un salto.

¡Kingu-san! —Le llamó la atención mientras le apuntaba con el dedo acusador—. ¡Estaba a mitad de explicar que no eres un delincuente!

Se cruzó de brazos y suspiró intentando parecer serio, pero aquello era muy difícil teniendo una gran marca roja en forma de Tabi en toda la cara.
—hablo
«pienso»

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#7
Tres cosas.
1. Sí, vamos por turnos que si no luego nos hacemos un chirmol xD.

2. Estoy usando ropa gris xD, sólo algunos detalles van en negro

3. Tengo suelas de zōri x'D

Aclarado esto que siga el espectáculo e,eU.

El Yotsuki estaba indignado, y luego esa indignación fue escalando con cada palabra que era soltada por el peliverde. ¿El moreno? Podía pasar a segundo plano, pero más pronto que tarde iba a tener que abrir la boca ante la escena que estaba por montar.

—¡Debes ser más presto, Tsukiyama!— bufó con media risa mientras veía al adolescente levantarse. Oh, que cuando este le increpó pronunciando mal su nombre sintió que el párpado le saltaba. —¡ES KING, NO KINGU! KIIINNNNGGGGGGG— Apretó los dientes enseñando los caninos. —¿Cómo que un delincuente? ¿Qué mierda?— Giró la cabeza a un lado y observó al otro muchacho presente, acercándose a él estando cara con cara y mirándole con sus profundos ojos dorados, intentando penetrar en ese gris de plomo. —¿Cuantos años se supone que tenés? Porque actúas peor que un viejito— A primera vista, no lucía mucho mayor, pero era demasiado cortés, más que la propia Ranko. Simplemente se giró y le dio la espalda a ambos.

—No sé que demonios esté pasando. ¿Cómo es que han podido confundirme? No soy ningún criminal, ¡has de conocerme bien para que no queden dudas en tu cabeza!

Giró sobre sí ciento ochenta grados, dio un salto hacia atrás y se tiró al suelo, apoyando la rodilla izquierda en el piso mientras su pierna diestra se extendía hasta adelante, sosteniéndose sobre su talón. Inclinó el brazo derecho hacia atrás, apoyando la palma en el suelo. Finalmente, hizo la cabeza hacia atrás mientras levantaba la zurda al cielo y la sombra del kasa ensombrecía su mirar, apuntando con un dedo al sol.

—Yo soy, King Rōga~ La siniestra sonrisa resplandeció con intensidad.
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#8
El grupo de comerciantes había evacuado a tiempo como para permitirle observas aquel alboroto. El muchacho del árbol había incrustado de lleno su pie en la cara de aquel que le estaba defendiendo, haciéndolo rodar por el suelo. Kazuma no pudo sino pensar en que a veces el papel de mediador es el que se lleva la peor parte.

¡Kingu-san! —Le llamó la atención mientras le apuntaba con el dedo acusador—. ¡Estaba a mitad de explicar que no eres un delincuente!

El peliblanco recordó las palabras de su maestro respecto a uno de los asuntos legales que tanto le ocupaban: “que ingrata es la tarea de un jurisconsulto cuando el defendido se siente con la libertad de azotarle y ponerle en evidencia”. Si, era como aquel cuento del sujeto que por la mala suerte termino siendo abogado de un demonio.

¿Cómo que un delincuente? ¿Qué mierda? —pregunto irritado, para luego girarse y caminar hacia Kazuma.

No supo que decir mientras el de ojos dorados se acercaba hacia él y le plantaba cara.

¿Cuantos años se supone que tenéis? Porque actúas peor que un viejito —arrojo, como provocándole.

Tengo catorce años y… —Y no quiso contradecir lo de su vejes prematura, pues ya se lo habían dicho en infinidad de ocasiones: esa paciencia, esa serenidad y poca reacción; eran típicas de la gente mayor y él lo sabía.

Yo soy, King Rōga —declaro, mientras hacia una presentación de carácter bastante teatral.

¡Fantástico! —alabo mientras aplaudía suave e inocentemente—. No sabía que los pandilleros se presentaran de forma tan mona.
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