7/11/2015, 17:15
Ojala pudiera decir que dejó de sentir las extremidades en cuestión, ojala. Los lugares donde habian impactado aquellas armas mugrientas y olorosas estaban empezando a escocerle con el ardor de mil infiernos y un dedo lleno de cera de oido en sus ojos. Y por si eso no fuera suficiente, los otros tres venian heridos y furiosos hacia él. Sin embargo, aquella molestia dolorosa no le frenaria, por lo menos aún no.
¡Me cago en todo! Nadie nos habia dicho que nos iban a asar, joder.
Esta vez con una voz cargada de verdadera ira, y con ese sentimiento predominando por encima de toda razón y logica, se lanzaron el trio de heridos a por él. Con quemaduras más que serias por el cuerpo, conjuntamente con su enagenación mental, sus movimientos se volvieron más lentos. Nabi, que normalmente no hubiera tenido problema gracias a su dojutsu, con la lentitud adicional podria lidiar con ellos aún siendo tres, pero debia estar atento para no volver a cometer el error de ser cogido por sorpresa por el maloliente.
El musculado que era el único que habia hablado por el momento fue el primero en tirarse a por la cabeza del rubio, lanzó un puñetazo a la mandibula del shinobi, que este esquivo facilmente. Contraatacar le fue denegado por el del bastón, que habia lanzado un bastonazo directo a sus costillas. Nabi, que se habia agachado para esquivar el puñetazo, se tiro de espaldas al suelo para evitar el bastonazo, aprovechó que el bastón estaba entre él y el musculado para patear el arma verticalmente, así, consiguió que se golpearan entre ellos.
Pero no habia acabado ahí, el enano quiso aprovechar la movilidad reducida del rubio en el suelo para lanzarle un kunai. Por suerte, Nabi no era ningún novato, no habia perdido de vista al hombre, así que pudo leer sus movimientos y ver venir el arma sin mayor problema, la esquivó con una voltereta hacia atras. De momento, no habia ni rastro del maloliente, para el alivio del Uchiha. El escozor hacía de todo, menos relajarse. Si no venia nadie en su ayuda no le quedaria más remedio que matar a esos matones, algo que estaba intentando evitar a toda costa. Aún siendo retrasados, eran de Uzushio.
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Su excompañero de clase habia intentado dialogar con ellos y unicamente habia retado al peliblanco a una pelea de machos por el honor de su familia que se habia visto comprometido por aquella carta. Tras su explicación y aún habiendo enseñado la carta, no habia sido suficiente para convencer a Eri, que hasta los ovarios de todo, se acerco lentamente a él, mientras este la miraba con cara de "Mira que mona, intentando hacer cosas de hombres". Cuando se encontró a una distancia de cuerpo a cuerpo con él, le propinó una patada, que el chico ni intentó bloquear, queria hacerse el duro delante de la muchacha. Craso error.
El cuerpo del alocado se dobló, literalmente, para milisegundos despues salir volando a toda velocidad hasta hacer contacto con la pared que tenia detras, haciendo un boquete en la misma. La fuerza de la chica era monstruosa, pero esa información la recibia tarde el muchacho, que habia quedado completamente inconsciente tras el golpe. ¿Volveria a andar? ¿Podria tener descendencia? Lo sabremos en el proximo episodio de "Locuras y Uzushiogakureños".
Hecho eso, y sin dirigirle la mirada siquiera, la chica salió en dirección al Jardin de Cerezos. Juro salió detras suyo sin dudar un instante, a diferencia de Kazuma que se tomaria su tiempo para acercarse al cuerpo del muchaho y jurarle venganza. Una vez se pusiera en marcha, no encontraria ni rastro de Eri y su compañero de equipo, seguramente se hubieran adelantado a él, y puesto que ambos eran más veloces y pequeñitos que él se le antojaba imposible darles alcance incluso si dejaba su alma en la carrera.
La pareja de shinobis llegarian al Jardin de los Cerezos y se adentrarian sin mirar atras con fe ciega en que el peliblanco acabara por encontrarles. Despues de unos minutos encontrarian un escenario de lo más perturbador. Un cuerpo escualido se encontraba boca abajo en un charco de sangre y a su lado un enorme cuerpo lleno de magulladuras y encima de la misma sustancia que el primero. Yota se encontraba acostado en el arbol más cercano lleno de cortes, el más profundo e inconsciente... o muerto. Eso ya lo tendria que determinar un medico.
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Kazuma, por su parte, entraria al Jardin momentos despues. Incapaz de reconocer el camino que habian seguido sus compañeros se fue por una dirección totalmente diferente. Tras unos minutos, un olor penetrante alcanzaria su olfato de una forma más que penetrante. Cuando buscara la fuente de dicha pestilencia, sus ojos se encontrarian con un hombre de pelo mugriento agazapado en unos arbustos atento a lo que pasaba ante él, pero totalmente ajeno a lo que pasaba detras de él, es decir, sin haberse percatado de la presencia del Kenjutsero. Si se asomaba por encima del hombre podria ver lo que él veia, que era la espalda de un rubio siendo atacado por otros tres hombres.
¡Me cago en todo! Nadie nos habia dicho que nos iban a asar, joder.
Esta vez con una voz cargada de verdadera ira, y con ese sentimiento predominando por encima de toda razón y logica, se lanzaron el trio de heridos a por él. Con quemaduras más que serias por el cuerpo, conjuntamente con su enagenación mental, sus movimientos se volvieron más lentos. Nabi, que normalmente no hubiera tenido problema gracias a su dojutsu, con la lentitud adicional podria lidiar con ellos aún siendo tres, pero debia estar atento para no volver a cometer el error de ser cogido por sorpresa por el maloliente.
El musculado que era el único que habia hablado por el momento fue el primero en tirarse a por la cabeza del rubio, lanzó un puñetazo a la mandibula del shinobi, que este esquivo facilmente. Contraatacar le fue denegado por el del bastón, que habia lanzado un bastonazo directo a sus costillas. Nabi, que se habia agachado para esquivar el puñetazo, se tiro de espaldas al suelo para evitar el bastonazo, aprovechó que el bastón estaba entre él y el musculado para patear el arma verticalmente, así, consiguió que se golpearan entre ellos.
Pero no habia acabado ahí, el enano quiso aprovechar la movilidad reducida del rubio en el suelo para lanzarle un kunai. Por suerte, Nabi no era ningún novato, no habia perdido de vista al hombre, así que pudo leer sus movimientos y ver venir el arma sin mayor problema, la esquivó con una voltereta hacia atras. De momento, no habia ni rastro del maloliente, para el alivio del Uchiha. El escozor hacía de todo, menos relajarse. Si no venia nadie en su ayuda no le quedaria más remedio que matar a esos matones, algo que estaba intentando evitar a toda costa. Aún siendo retrasados, eran de Uzushio.
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Su excompañero de clase habia intentado dialogar con ellos y unicamente habia retado al peliblanco a una pelea de machos por el honor de su familia que se habia visto comprometido por aquella carta. Tras su explicación y aún habiendo enseñado la carta, no habia sido suficiente para convencer a Eri, que hasta los ovarios de todo, se acerco lentamente a él, mientras este la miraba con cara de "Mira que mona, intentando hacer cosas de hombres". Cuando se encontró a una distancia de cuerpo a cuerpo con él, le propinó una patada, que el chico ni intentó bloquear, queria hacerse el duro delante de la muchacha. Craso error.
El cuerpo del alocado se dobló, literalmente, para milisegundos despues salir volando a toda velocidad hasta hacer contacto con la pared que tenia detras, haciendo un boquete en la misma. La fuerza de la chica era monstruosa, pero esa información la recibia tarde el muchacho, que habia quedado completamente inconsciente tras el golpe. ¿Volveria a andar? ¿Podria tener descendencia? Lo sabremos en el proximo episodio de "Locuras y Uzushiogakureños".
Hecho eso, y sin dirigirle la mirada siquiera, la chica salió en dirección al Jardin de Cerezos. Juro salió detras suyo sin dudar un instante, a diferencia de Kazuma que se tomaria su tiempo para acercarse al cuerpo del muchaho y jurarle venganza. Una vez se pusiera en marcha, no encontraria ni rastro de Eri y su compañero de equipo, seguramente se hubieran adelantado a él, y puesto que ambos eran más veloces y pequeñitos que él se le antojaba imposible darles alcance incluso si dejaba su alma en la carrera.
La pareja de shinobis llegarian al Jardin de los Cerezos y se adentrarian sin mirar atras con fe ciega en que el peliblanco acabara por encontrarles. Despues de unos minutos encontrarian un escenario de lo más perturbador. Un cuerpo escualido se encontraba boca abajo en un charco de sangre y a su lado un enorme cuerpo lleno de magulladuras y encima de la misma sustancia que el primero. Yota se encontraba acostado en el arbol más cercano lleno de cortes, el más profundo e inconsciente... o muerto. Eso ya lo tendria que determinar un medico.
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Kazuma, por su parte, entraria al Jardin momentos despues. Incapaz de reconocer el camino que habian seguido sus compañeros se fue por una dirección totalmente diferente. Tras unos minutos, un olor penetrante alcanzaria su olfato de una forma más que penetrante. Cuando buscara la fuente de dicha pestilencia, sus ojos se encontrarian con un hombre de pelo mugriento agazapado en unos arbustos atento a lo que pasaba ante él, pero totalmente ajeno a lo que pasaba detras de él, es decir, sin haberse percatado de la presencia del Kenjutsero. Si se asomaba por encima del hombre podria ver lo que él veia, que era la espalda de un rubio siendo atacado por otros tres hombres.
—Nabi—