8/12/2015, 00:50
Juro caminó y caminó, hasta escuchar algo. Ruidos, acción. Siguió su camino, sigilosamente, hasta llegar a rodear el lugar. Se atrevió a asomarse para ver lo que estaba pasando...
... Y ver a Nabi, con una katana, durante unos segundos. Luego, nada. Al parecer, le había cegado su propio compañero. A pesar de la sorpresa, hizo un esfuerzo más que notable para no gritar. Poco a poco, se recuperó, y vio que él no había sido el objetivo a priori de su compañero.
Vio como se arrastraba, moribundo, hacia un árbol. Mientras, otros tres bandidos - si, entre esos y los dos de yota, parecían ser una banda muy grande - se molestaban, cegados.
Juro se preparó para intervenir. Estaba claro que esos tipos habían pillado a Nabi por sorpresa y le habían vencido - aunque le costaba imaginarlo, si, estaba claro. Lo habían vencido con alguna clase de técnica extraña o algo- y que había llegado justo antes de que le remataran. Pero no hizo falta, no era el único que había llegado a tiempo.
Kazuma también estaba ahí, y también pensaba repartir. Los tres enemigos se giraron hacia él. Estaba claro que pensaban enfrentarlo en grupo. Cobardes.
"Si les pillo ahora, todo podría terminar..." - pensó, ausentemente.
Si, tenía que hacerlo. Se espabiló, viendo que sus compañeros peligraban. Aprovechando su posición privilegiada, trató de acercarse sin hacer ruido. Los tres no estaban muy separados, con un golpe acabaría todo. Afortundamente, el sitio no era muy grande, y solo necesitaba ocho metros, y no se encontraba a mucho más de cinco de ellos. Hurgó en su portaobjetos y sacó una pequeña bomba cilíndrica. Sin embargo, aun no era momento de usarla. Realizó una cadena de sellos desde su posición.
Una corriente de aire surgió casi al instante desde su misma frente, y atravesó el lugar, directa hacia los tres bandidos, que prácticamente acababan de recuperarse de la técnica, o estaban a punto. Juro esperó que aquella corriente silenciosa y veloz consiguiera atinarles antes de provocar una pelea mayor.
Pero no iba a dejarlo todo en manos de la suerte. Practicamente simultaneamente con la técnica (quizá unos segundos más tarde, lo más rapido que su pequeño cuerpo le permitió realizar el movimiento) cogió la bomba que guardaba a su lado, y la lanzó a un metro de distancia, hacia su derecha, entrando dentro del claro. Esta provocaría un sonido desgarrador, que obligaría a los presentes a taparse los oídos y dificultaría bastante su escape. Juro se taparía los oídos con anterioridad, nada más lanzarla, aunque aun sentiría levemente sus efectos.
En el momento en que la tiro Kazuma no parecía haberse movido, solo esperó que no cometiese la idiotez de lanzarse en banda a por los tres él solo. En cuanto sonase él también tendría que taparse los oídos, claro, pero así se aseguraba de que no salía herido. Todos se tendrían que mantener estáticos en su posición durante esos momentos, y facilitaría bastante la acción de la técnica, que abarcaba dos metros y medio de ancho - lo suficiente como para dar a los tres y excluir a su compañero. Al menos, eso esperaba.
Además, así se protegía de ataques sorpresa. Tenía que mantenerse alerta.
... Y ver a Nabi, con una katana, durante unos segundos. Luego, nada. Al parecer, le había cegado su propio compañero. A pesar de la sorpresa, hizo un esfuerzo más que notable para no gritar. Poco a poco, se recuperó, y vio que él no había sido el objetivo a priori de su compañero.
Vio como se arrastraba, moribundo, hacia un árbol. Mientras, otros tres bandidos - si, entre esos y los dos de yota, parecían ser una banda muy grande - se molestaban, cegados.
Juro se preparó para intervenir. Estaba claro que esos tipos habían pillado a Nabi por sorpresa y le habían vencido - aunque le costaba imaginarlo, si, estaba claro. Lo habían vencido con alguna clase de técnica extraña o algo- y que había llegado justo antes de que le remataran. Pero no hizo falta, no era el único que había llegado a tiempo.
Kazuma también estaba ahí, y también pensaba repartir. Los tres enemigos se giraron hacia él. Estaba claro que pensaban enfrentarlo en grupo. Cobardes.
"Si les pillo ahora, todo podría terminar..." - pensó, ausentemente.
Si, tenía que hacerlo. Se espabiló, viendo que sus compañeros peligraban. Aprovechando su posición privilegiada, trató de acercarse sin hacer ruido. Los tres no estaban muy separados, con un golpe acabaría todo. Afortundamente, el sitio no era muy grande, y solo necesitaba ocho metros, y no se encontraba a mucho más de cinco de ellos. Hurgó en su portaobjetos y sacó una pequeña bomba cilíndrica. Sin embargo, aun no era momento de usarla. Realizó una cadena de sellos desde su posición.
Una corriente de aire surgió casi al instante desde su misma frente, y atravesó el lugar, directa hacia los tres bandidos, que prácticamente acababan de recuperarse de la técnica, o estaban a punto. Juro esperó que aquella corriente silenciosa y veloz consiguiera atinarles antes de provocar una pelea mayor.
Pero no iba a dejarlo todo en manos de la suerte. Practicamente simultaneamente con la técnica (quizá unos segundos más tarde, lo más rapido que su pequeño cuerpo le permitió realizar el movimiento) cogió la bomba que guardaba a su lado, y la lanzó a un metro de distancia, hacia su derecha, entrando dentro del claro. Esta provocaría un sonido desgarrador, que obligaría a los presentes a taparse los oídos y dificultaría bastante su escape. Juro se taparía los oídos con anterioridad, nada más lanzarla, aunque aun sentiría levemente sus efectos.
En el momento en que la tiro Kazuma no parecía haberse movido, solo esperó que no cometiese la idiotez de lanzarse en banda a por los tres él solo. En cuanto sonase él también tendría que taparse los oídos, claro, pero así se aseguraba de que no salía herido. Todos se tendrían que mantener estáticos en su posición durante esos momentos, y facilitaría bastante la acción de la técnica, que abarcaba dos metros y medio de ancho - lo suficiente como para dar a los tres y excluir a su compañero. Al menos, eso esperaba.
Además, así se protegía de ataques sorpresa. Tenía que mantenerse alerta.