7/01/2016, 14:34
(Última modificación: 7/01/2016, 14:39 por Inuzuka Nabi.)
Aquellos bandidos eran poco más que gente normal. Digamos, que gente normal con armas de verdad. Así que el repetido golpeo de todo tipo de Ninjutsu Elemental les habia calado hondo en su aguante y resistencia. Los tres cayeron redondos cuando una rafaga de viento con una fuerza antinatural les golpeo por uno de sus flancos, un par se golpearon contra arboles y del golpe perdieron la conciencia, pero uno simplemente cayó de puro cansancio.
El que Nabi habia dejado clavado en el suelo con el hombro dislocado parecia el que tenia más espiritu, pues estaba golpeandose contra el suelo con toda la fuerza que le quedaba para volver a colocarse el hueso en su sitio, sin resultado. En apenas unos minutos, dos figuras aparecieron en el claro en el que se disponia una macabra escena de cuerpos tirados por todas partes y dos gennins de esa villa decidiendo qué hacer. Por el chaleco que llevaban debian ser Chunins o Jounins.
El más joven de los dos era rubio con un pelo desordenado con puntas para todos lados y ojos aguamarina. Llevaba una camisa de manga corta abierta por el pecho enseñando la malla metalica que llevaba debajo sin darle demasiada importancia, no tenia una constitucion marcada, pero su presencia parecia cargar el ambiente, a pesar de su vaga indumentaria y su actitud despreocupada, imponia por el aura de poder que desprendia. El otro parecia un sargento militar, el pelo cortado al uno y el semblante más serio que el de Shiori, que ya es decir. Sus ropas tampoco diferian mucho de su imagen militar, una chaqueta de manga larga con camuflaje de colores del bosque, de verdes a marrones. El primero hizo una reacción exageradamente comica al ver el montón de cuerpos por todas partes, mientras que el segundo viró su cabeza hasta encontrar con sus ojos a Juro y Kazuma, que ahora estaban juntos cerca de Nabi.
Con un par de zancadas se plantó ante ellos, y mirandolos a los dos, es decir, pasando la mirada del uno al otro constantemente, a tal velocidad que parecia que le iba a salir despedida la cabeza en cualquier momento les exigió respuestas.
¡VOSOTROS! Quiero vuestros nombres y los de vuestros amiguitos ahora mismo. ¿¡Quien demonios pensais que sois para iros peleandoos entre vosotros por toda la villa sin ton ni son!?. Ya hay un gennin en el hospital y el que teneis detras no parece mucho mejor.
El rubio aún tenia la mirada clavada en los bandidos inconscientes.
Por las pintas parecen de la banda de Bātosuwāru, pero normalmente no salen de los barrios bajos y menos para ir a por shinobis. ¿Qué les habeis hecho chicos?
¿Una banda de bandidos sin dos dedos de frente han salido de sus cloacas para atacaros? La única vez que hicieron algo así fue para saldar una deuda de juego hace años, ¿que habeis estado haciendo?
Esperaron a ver qué respondian los dos jovenzuelos. Mientras, el rubio se paseaba entre los cuerpos para comprobar que estaban fuera de combate. Con cuidado, le sacó la espada del hombro al maloliente, que habia caido desmayado o muerto por desangramiento poco antes de que aparecieran ellos, y la puso al lado del Uchiha tras examinarla con un extraño brillo en los ojos.
OFF
El que Nabi habia dejado clavado en el suelo con el hombro dislocado parecia el que tenia más espiritu, pues estaba golpeandose contra el suelo con toda la fuerza que le quedaba para volver a colocarse el hueso en su sitio, sin resultado. En apenas unos minutos, dos figuras aparecieron en el claro en el que se disponia una macabra escena de cuerpos tirados por todas partes y dos gennins de esa villa decidiendo qué hacer. Por el chaleco que llevaban debian ser Chunins o Jounins.
El más joven de los dos era rubio con un pelo desordenado con puntas para todos lados y ojos aguamarina. Llevaba una camisa de manga corta abierta por el pecho enseñando la malla metalica que llevaba debajo sin darle demasiada importancia, no tenia una constitucion marcada, pero su presencia parecia cargar el ambiente, a pesar de su vaga indumentaria y su actitud despreocupada, imponia por el aura de poder que desprendia. El otro parecia un sargento militar, el pelo cortado al uno y el semblante más serio que el de Shiori, que ya es decir. Sus ropas tampoco diferian mucho de su imagen militar, una chaqueta de manga larga con camuflaje de colores del bosque, de verdes a marrones. El primero hizo una reacción exageradamente comica al ver el montón de cuerpos por todas partes, mientras que el segundo viró su cabeza hasta encontrar con sus ojos a Juro y Kazuma, que ahora estaban juntos cerca de Nabi.
Con un par de zancadas se plantó ante ellos, y mirandolos a los dos, es decir, pasando la mirada del uno al otro constantemente, a tal velocidad que parecia que le iba a salir despedida la cabeza en cualquier momento les exigió respuestas.
¡VOSOTROS! Quiero vuestros nombres y los de vuestros amiguitos ahora mismo. ¿¡Quien demonios pensais que sois para iros peleandoos entre vosotros por toda la villa sin ton ni son!?. Ya hay un gennin en el hospital y el que teneis detras no parece mucho mejor.
El rubio aún tenia la mirada clavada en los bandidos inconscientes.
Por las pintas parecen de la banda de Bātosuwāru, pero normalmente no salen de los barrios bajos y menos para ir a por shinobis. ¿Qué les habeis hecho chicos?
¿Una banda de bandidos sin dos dedos de frente han salido de sus cloacas para atacaros? La única vez que hicieron algo así fue para saldar una deuda de juego hace años, ¿que habeis estado haciendo?
Esperaron a ver qué respondian los dos jovenzuelos. Mientras, el rubio se paseaba entre los cuerpos para comprobar que estaban fuera de combate. Con cuidado, le sacó la espada del hombro al maloliente, que habia caido desmayado o muerto por desangramiento poco antes de que aparecieran ellos, y la puso al lado del Uchiha tras examinarla con un extraño brillo en los ojos.
OFF
—Nabi—