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Despedida, Invierno de 219
Situación actual: La muerte de Moyashi Kenzou, el Morikage, a manos de su propio jinchuuriki, ha provocado el adelanto de una reunión ya prevista en la que Sarutobi Hanabi y Amekoro Yui deseaban dar constancia de acontecimientos de extrema importancia para el destino de Oonindo. Ahora, Aburame Kintsugi se enfrenta a su primera Reunión de los Tres Grandes y la Alianza tendrá que demostrar su fortaleza e integridad por primera vez desde que Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure la firmaron. Enlace al tema: (aquí).
De acuerdo.
Taka Kisame Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
Nivel: 4
Exp: 3 puntos
Dinero: 100 ryō
#1
Tras aquel incidente en el que había ayudado a un afamado por mentiroso pastor, se quedó en el pueblo unos días. Ya estaban a final del mes y su encuentro con Takumi se acercaba. Había averiguado algo aquellos días en Notsuba. No había escuchado nada más que "Fakui-sama". El hecho de que se tratase con tantísimo respeto a alguien le había dado incluso miedo. Por su experiencia, ese trato solo lo recibían grandes maestros, kages y feudales. No tuvo que investigar demasiado, la anciana Kata le había dicho que esa era una familia del País del Viento de la que había oido hablar en viejas misiones cuando estaba de servicio. Si una familia tan antigua seguía unida y alguien de ella había tomado tanta importancia, al menos para aquella familia de infames samurais, eso quería decir algo.

No tenían demasiado de lo que tirar, solo el nombre de una familia y todo un país para buscar. Escrutinando un viejo mapa que le había regalado hacía tiempo la anciana Kata, pensó que el mejor lugar para empezar a buscar era la gran ciudad de Inaka. Muy posiblemente allí al menos podrían enterarse de algo, aunque debían de llevar un perfil bajo y esconder sus bandanas para no llamar la atención a los lugareños, ya sabía que aquel distintivo no le daba ninguna ventaja fuera de su país, sino más bien todo lo contrario.

Había conseguido algunas provisiones poco perecederas para el viaje. Seguramente la carne ahumada se estropeara en el camino por el desierto y sus temperaturas abrasadoras, por lo que había optado por alimentarse a base de pan y algo de fruta hasta que llegasen allí. Siguiendo la via del tren llegarían fácilmente, o así le había indicado un viejo agricultor del lugar. Llevaba allí casi dos días, cada uno de ellos tomaba un largo té en la taberna y paseaba por las calles esperando encontrarse a su amigo llegando al pueblo. Estaba seguro de que vendría, era alguien de palabra y no iba a fallarle.

Aquel día paseaba por las calles, tras su té. La lluvia era fina y no molestaría ni tan siquiera a un extrangero. Sólo debía de acumular unos cuantos odres con agua y estaría listo para el largo y duro viaje.
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Tsukisame Takumi Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 1
Exp: 5 puntos
Dinero: 0 ryōs
#2
Estaban ya en los últimos días de Despedida, tenía que marchar a Yachi a su encuentro con Kisame. Tenía interés por saber que había averiguado el amejin en este tiempo. Desde aquellos días de Aliento Nevado el kazejin había completado su primera misión con éxito, había conocido su maestra y había vuelto inesperadamente a Notsuba, cómo no con más jaleo de por medio. Para ir a Arashi no Kuni se pertrechó adecuadamente: en vez de sus habituales zōri, las cuales metió en la mochila por si acaso, se calzó unas botas de cuero negro, se ajustó una capa pardusca que le llegaba hasta las rodillas por encima del haori y para finalizar un sandogasa cubría su cabeza. Tampoco descuidó sus provisiones, en una mochila muy simple de tela metió un poco de salmón ahumado, tres odres de agua, dátiles en abundancia y una bolsa con lo necesario para preparar té; pese a que hacia dónde iba había tabernas suficientes prefería llevar algo por si se torcía la cosa. Ya preparado marchó pronto por la mañana a la estación para coger un tren hacia su destino, cogería la ruta sur pasando por Inaka, le agradaría poder pararse y visitar a Itona, pero no debía demorarse mucho.


...


Después de dos tranquilos días de viaje en tren llegó por fin a su destino. Salió de la estación y tras preguntar a un local se dirigió a la taberna más cercana para desayunar. Le habían indicado que a cinco minutos había un local cuyo regente hacía unos tés deliciosos, por lo que partió hacia allí. Traer la capa y las botas había sido una buena idea, pese a que la lluvia era suave el marionetista no estaba acostumbrado a transitar terrenos tan húmedos. Marchaba pues por las calles de aquel agradable pueblo, mientras aquel olor a la tierra mojada de los caminos le inundaba las fosas nasales.
[Imagen: giphy.gif]

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