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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tres meses después del examen de chuunin del año 218, la situación internacional sigue en tensión. El País de la Espiral y el de la Tormenta mantienen una fría relación, y el País del Bosque actúa con precaución con ambos. Los Señores Feudales ya han asumido que la situación no va a volver a la que algunos ya llaman Era de la Paz de Shiona, al considerar a la líder uzujin la responsable de la longeva estabilidad que reinó durante muchos años. Algunos intereses intersectan, otros divergen. La nueva era de los ninjas ha llegado.
Los ninjas también son humanos, demasiado humanos
#31
Una mujer que vendía armas, que era complicada y que además tenía un carácter duro. Aquello le pareció al peliblanco una combinación peligrosa, por cuanto parecía ser la receta para una de esas legendarias mujeres difíciles. Pero, por otra parte, resultaba ser más o menos como él consideraba que era la hermana mayor de Ooyagi.

Conoce a gente muy interesante, sensei —declaró, ahora intrigado—. Hagámoslo, le sigo hasta donde me guie.
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#32
Ambos caminaron durante un rato. Juro se mantenía en silencio. Parecía casi como si estuviera tratando de pensar. En realidad, estaba buscando una excusa para poder conseguir que Katsue les ayudara (y que no quedara en ridículo delante de su alumno en el proceso).

Al final, se detuvieron frente a un edificio: era modesto, ni muy grande, ni muy pequeño. De paredes de madera, con un título que rezaba: "Eikyus, tu tienda de armas de confianza".

— Espera aquí. Intentaré... explicarle lo que sucede. Con suerte, todo irá bien — dijo Juro, con seriedad.

Juro entró, y nada pasó...

... nada....

.... nada....

... nada....

Entonces, del interior, se escuchó algo. Una risa. Más bien, una sonora carcajada femenina. Después, el sonido de un potente golpe contra algo resistente.
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#33
La marcha fue silenciosa, como los antiguos y solemnes ritos de iniciación. Kazuma se mantenía expectante, sin saber que decir, que esperar o que preguntar.

Es su apellido, ¿no? —se atrevió a preguntar en cuanto se detuvieron frente a una tienda de armas.

Espera aquí. Intentaré... explicarle lo que sucede. Con suerte, todo irá bien —dijo Juro, con seriedad.

Sí, sensei. —Y ahí se mantuvo firme y solemne, esperando dar una buena impresión si es que alguna sabia sacerdotisa de alguna clase salía a recibirle.

Al principio le fue sencillo mantenerse en silencio, pero la espera se le complico en cuanto escucho una ominosa risotada y alguien golpeando madera con la fuerza de un juramento: deseaba asomarse y averiguar que sucedía, pero debía mantenerse firme y esperar. Si su sensei estaba en medio de alguna clase de dura negociación, no convendría interrumpir, menos aun cuando el asunto era en su nombre.
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#34
Cuando Kazuma preguntó sobre su apellido, Juro decidió no contestar. No era el momento.

Kazuma esperó pacientemente, y fue capaz incluso de resistir la tentación de mirar. Afortunadamente. Lo que se hubiera encontrado no habría sido capaz de explicarlo, por muy respetado que fuese por su alumno. Katsue, lejos de entenderlo, primero se había reído de él, y luego casi había barrido el suelo con su cara tras ver como le hacía perder el tiempo con sus estupideces.

Afortunadamente, seguía siendo su hermana.

La puerta se abrió. Juro, intacto (aunque algo despeinado), sonrió ante Kazuma.

— Adelante.

El interior de la tienda era mucho más acogedor de lo que pudiera haber pensado Kazuma. Las paredes eran de un tono azul relajante, y el suelo, de madera, estaba perfectamente limpio y ordenado. Había numerosas estanterias, y todas estaban llenas de diversos tipos de armas. En un estante, había colgados maniquies y lo que parecían ser marionetas.

Sobre el mostrador principal, se exponían cuchillas y katanas. También había esferas rojas ("bolas de polvora") y esferas blancas ("bombas de humo").

Una mujer reposaba tranquilamente sobre el mostrador. Era más alta que Juro y que Kazuma. Su cabello era rubio, y le llegaba hasta mitad de la espalda. Sus ojos eran negros y profundos. Su rostro, pálido como la porcelana (similar a la palidez de Juro) y salpicado por unas cuantas pecas. Llevaba una simple ropa compusta por una camisa blanca y unos pantalones anchos.

Lo único que resaltaba de ella era una profunda cicatriz, que aparecía en su mejilla derecha y seguía hasta la frente, casi pasando por el ojo.

Observó a Kazuma con curiosidad, y sonrió.

— ¡Hola, Kazuma-kun! — exclamó —. Soy Eikyu Katsue, la dueña de ésta tienda.
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#35
Luego de una espera que pareció eterna, por fin apareció su sensei, con el aspecto cansado que deja una larga y dura negociación. Le invito a pasar al interior de la tienda.

Increíble —se maravilló mientras giraba sobre sí mismo para ver sus alrededores—. ¿Cómo se usará eso, o eso?

Jamás había estado en una tienda de armas; alguna vez visito una sala en donde estas hacían las veces de adornos de una colección, pero un lugar donde hubiese tantas, jamás. Había hojas de todas las formas y herramientas de todas las clases, tan variadas como estrategias y formas de combate.

¡Hola, Kazuma-kun! —exclamó una presencia en la que no había reparado—. Soy Eikyu Katsue, la dueña de ésta tienda.

Es un honor conocerle, Eikyu Katsue-san —se apresuró a decir junto a una educada reverencia.

Por lo que había entendido, aquella mujer debía de ser familiar de Juro, pero lo cierto es que solo se parecían en el tono de la piel. La miro con un poco de curiosidad y recelo, aunque su aparente serenidad no se vio afectada. Le resultaba extraña, puesto que en nada se parecía a su sensei: este era de aspecto amable y voluntarioso, pero aquella rubia de ojos negros y profundos tenia cierto aire de dureza y altivez.
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#36
Me acabo de dar cuenta de que patine con el color de dialogo de Katsue. Lo he modificado ahora xD

Katsue, como toda buena tendera, tenía un ojo especial para detectar clientes. Y sus ojos destellearon cuando vieron el interés que Kazuma mostraba por sus armas.

Tomó la reverencia con una ligera sonrisa. Aunque Kazuma no lo supiese, ella ya le conocía, por lo que no estaba muy interesada en saber sobre él, o las razones que le llevaban a ser el alumno de su hermano. También tenía algo de honor: lo suficiente como para saber que no debía humillar a Juro delante de él.

Lo que pasase, sin embargo, no era su responsabilidad. Si él se humillaba solo, era su culpa.

— Kazuma-kun, ¿Hay algo que te interese? — dijo Katsue, con una mirada curiosa.

Juro se mantuvo en silencio, consciente de que Kazuma tenía que ganarse el respeto de su hermana por él mismo, o nunca ganaría nada.
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#37
Kazuma-kun, ¿Hay algo que te interese? —dijo Katsue, con una mirada curiosa.

Creo que un ninjato me caería bien; claro, cuando tenga la suficiente habilidad para blandir uno —reconoció—. Hasta ahora he estado usando un bokken, pero no es algo con lo que realmente me pueda defender, y como disuasorio deja mucho que desear.

Ya desde hacía un tiempo que había notado que le faltaba “filo”, más concretamente desde su primera misión. Su fiel espada de madera se había quedado corta ante la amenaza que representaban dos matones para quienes resultaba una frágil rama. Pensaba en que, si hubiese tenido el acero de un arma de verdad, quizás habría podido amedrentarles… aunque con su habilidad de entonces habría resultado tan letal como un cuchillo de cocina.
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