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Una nueva era T5

Tras la muerte de la mayoría de Señores Feudales a manos de la banda de criminales Dragón Rojo en el Torneo de los Dojos, el mundo ha pegado un giro de 180 grados. Las sombras de un nuevo Daimyo en el País de la Espiral preocupan a Sarutobi Hanabi. En el País de la Tormenta, Amekoro Yui ha creado secretamente el cargo de Tormenta mientras hace creer al resto del mundo que es la nueva Señora. En el País del Bosque, el único Daimyo superviviente teme por su vida. Pero no sólo los Tres Grandes han visto el status quo totalmente quebrado.

En el País del Fuego se extendió el caos, y hace tiempo ya que el Jūchin del Valle de los Dojos lo conquistó, expulsando a unas mafias que todavía colean, buscadas por los sámurais. En el País del Viento hay una cruda guerra civil a varios bandos, y en el de la Tierra hay rumores de que una está a punto de llegar. El País del Agua, quizás, esté en el centro de todo. Y si no lo está, debería preocuparse por demostrarlo, pues las sospechas sobre Umigarasu crecen cada vez más. Las aldeas saben que algo planea, al principio con Dragón Rojo, ahora quizás al margen de Dragón Rojo, según las últimas informaciones.

Pero quizás estos asuntos no sean más que la punta del iceberg de las amenazas de los ninjas. Kurama, junto a sus Generales, asegura ser el próximo Emperador de Oonindo. Nadie lo dice abiertamente, pero todo el mundo sabe que algún día presentará la guerra a las puertas de cualquiera de nosotros.
#91
Tras un rato que se le hizo eterno, Koji consiguió acercarse a la puerta lo suficiente como para observar que sucedía allí, pero a una distancia prudente para no ser detectado.

Una vez allí el joven Kaguya pudo observar como esa parte también había sido tomada. Sus temores eran ahora reales, la aldea estaba totalmente cerrada al exterior y la idea de avisar a su familia había sido borrada de un golpe.

«Pues estamos jodidos, o me muevo o me escondo hasta que me salgan setas pero nadie vendrá a ayudar.»

Mientras estaba hundido en lo profundo de sus pensamientos, Koji escucho a lo lejos una voz que se le hacia familiar. Eran Yota y Kumopansa, que ya había sido detectados por los enmascarados.

«¿Pero este no se había largado a una montaña? Vaya puto momento ha elegido para volver.»

¡Vaya momentazo para volver! —Dijo Koji sin poder creerse la suerte de encontrarlo en un momento como este.

La felicidad se truncó rápidamente cuando vio como una muchacha se lanzo encima de uno de los guardias propinándole tal ostia que lo mimetizó con el suelo. la chica se quedo gritando al guardia hasta que este se levantó y Kumopansa se lanzo a por su cuello.

Justo cuando estaba por salir al encuentro de los dos ninjas y su arácnido amigo, uno de los enmascarados le encontró y no fue hasta el momento en el que iba a besar su bota que apareció Yota para quitárselo de encima.

— Me alegro de verte, Koji-san. Te necesito. Kusagakure también. Es hora de luchar

¡Y yo a ti Yota, no te haces una idea de cuanto! Me parece que a estas alturas lo de esperar ya no va a ser una opción. —Dijo mientras hacia brotar de su cuerpo hasta seis huesos de sus palmas, codos y rodillas. —Va siendo hora de que muestre lo que me enseño mi abuelo.

Koji cargó hacia el que hasta hace un momento estaba a punto de pisotearle, el cual aun intentaba levantarse, y casi como si bailase, le realizó varios cortes a la altura de sus brazos y piernas intentando inmovilizarlo.

PV:

120/120


CK:

68/100

- 36 CK (Yanagi no Mai: 6 huesos) (divide chakra)

Daño causado: 60 PV
Acciones ocultas:

Fuerza: 20
Resistencia: 20
Aguante: 20
Agilidad: 30
Destreza: 30
Poder: 20
Inteligencia: 20
Carisma: 20
Voluntad: 20
Percepción: 20

—Bandana ninja [En la cintura sustituyendo al cinturón]
—Portaobjetos básico [2/10 objetos]
  • kunai (x2)

Narro — Hablo Pienso
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#92
El segundo puñetazo noqueó al enmascarado y rompió su disfraz, mostrando un rostro familiar, pero anodino: el de un habitante con el que Lyndis se había cruzado en varias ocasiones. El hombre gimoteó en el suelo, tapándose la nariz, que le sangraba a goterones. La araña de Yota se subió encima y le mordió en el cuello: aquél hombre no viviría por mucho más tiempo.

A su alrededor, todo se había vuelto un mar de caos. Enmascarados luchando contra genin, chūnin. Ellos eran más fuertes, pero los kusajin fieles a Kintsugi eran más.

¡¡Vamos, a los calabozos!! ¡¡Liberemos a los nuestros!! —gritó una de ellas, especialmente envalentonada.

Yota propinó justo a tiempo una patada a uno de los ninjas, que cayó al suelo. Estaba tratando de levantarse cuando Koji le inhabilitó para moverse hiriendo sus brazos y sus piernas.

Hijos de puta... hijos de puta... ¡dictadores! ¡Malditos absolutistas! ¡Muerte a los kages!

Kintsugi
Los demás
Sama-sama
[Imagen: MsR3sea.png]

Esta cuenta representa a la totalidad de los administradores de NinjaWorld.es

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#93
Posada en una pared cercana, una mariposa de colores apagados batió con lentitud sus alas, intentando pasar desapercibida. Hasta el momento parecía haberlo conseguido. Como solía ser habitual, nadie se había detenido a observar a un pequeño e insignificante insecto. Un pequeño e insignificante insecto que estaba mandando mensajes lejos de allí.

Kintsugi frunció ligeramente el ceño y se reincorporó con una tensión acumulada que decidió camuflar con entereza y gélida calma. Parecía que había llegado el momento de moverse.

Quedáos aquí y no os mováis. Regresaré enseguida —les indicó a Daigo y Ranko. Era consciente de que si les informaba de lo que estaba ocurriendo en el exterior, por muy heridos que se encontraran, ambos querrían salir a ayudar.

Tal era la voluntad de Kusagakure que florecía en sus venas.

Aburame Kintsugi salió del refugio, con el rostro cubierto por una capucha. Hasta el momento su propósito había sido sobrevivir mientras enviaba a sus mariposas espía para informarse. Sobrevivir, informarse y esperar al momento adecuado. Necesitaba asegurarse de las lealtades que seguían con ella, pues sola no podría haber recuperado su aldea de las garras de la democracia. Y ese momento había llegado de una manera tan explosiva como cabía esperarse de sus compatriotas. Era hora de actuar.

Tal y como había visto a través de los ojos de su mariposa, el exterior era un auténtico caos: la gente corría de aquí para allá, chillaba, se envalentonaba, combatía contra la facción contraria... Y todo ese caos tenía su epicentro en la misma entrada de la aldea.

Sin más preocupaciones por seguir oculta, Kintsugi retiró la capucha de su cabeza y se llevó una mano al rostro para quitarse su característico antifaz, dejando a la vista dos inquietantes ojos compuestos muy diferentes a los de cualquier ser humano normal y corriente. Al mismo tiempo, cuatro esplendorosas alas surgieron tras su espalda y la alzaron a varios metros en el aire.

¡No dejaremos que la aldea de Kusagakure caíga en vuestras sucias manos! —clamó—. ¡Kusagakure tiene sus raíces bien firmes y se defenderá con todas sus fuerzas de cualquiera que amenace su estabilidad! ¡Adelante, Kusajines, demostrad a esta panda de fanáticos de qué pasta estamos hechos las verdaderas Hierbas!

»¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A MI FAMILIA! ¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A KUSAGAKURE!



¤ Kanchōchō no Jutsu
¤ Técnica de la Mariposa Espía
- Tipo: Apoyo
- Rango: A
- Requisitos: Aburame 60
- Gastos: 36 CK (impide regeneración de chakra)
- Daños: -
- Efectos adicionales: (ver descripción)
- Sellos: -
- Velocidad: Lenta
- Alcance y dimensiones: Ilimitado
Kintsugi libera una única mariposa que se desplaza hasta un punto determinado por el usuario. El punto a ser espiado debe ser conocido por el usuario de antemano al haber estado en él y saber dónde se encuentra, de otra manera la mariposa no encontrará el camino. La velocidad a la que se desplaza la mariposa es, aproximadamente, la mitad de la velocidad que alcanza una persona normal (esto sería, a efectos prácticos, media casilla del mapa al día).

Kintsugi está ligada al insecto en cuestión por medio de su chakra, pudiendo escuchar y ver a través de sus ojos todo lo que perciba su insecto espía mientras esté activa la técnica.

¤ Fukugan
¤ Ojo Compuesto
- Tipo: Apoyo
- Rango: S
- Requisitos: Aburame 60
- Gastos: 18 CK (divide regen. de chakra)
- Daños: -
- Efectos adicionales:
  • Destreza +30
  • Agilidad +30
  • Percepción -30, Percepción +30 (ver descripción)
- Sellos: -
- Velocidad: Instantánea
- Alcance y dimensiones: -
Aburame Kintsugi cuenta con un Dōjutsu único y especial dentro del clan Aburame: Al activarlo, sus ojos pasan por un rapidísimo proceso de multiplicación que los transforma en un símil idéntico a los ojos compuestos de muchos artrópodos. Al contrario que en los del resto de vertebrados, los ojos compuestos no están formados por una sola lente que forme la imagen, ni tienen el usual iris rodeado por la esclerótica. En su lugar toda la superficie está conformada por cientos y cientos de subunidades denominadas omatidios que le dan ese aspecto completamente oscuro y casi siniestro.

Cada omatidio forma una imagen independiente, por lo que la nitidez de la visión de Kintsugi se ve notablemente reducida a más de tres metros. Sin embargo, esto se ve contrapuesto por una excelente percepción del movimiento, que va más allá de los límites humanos. En distancias cortas, cuerpo a cuerpo o inferiores a tres metros, Kintsugi será capaz de percibir cualquier tipo de movimiento, por mínimo que sea, y reaccionar de la mejor manera, de manera prácticamente milimétrica, para defenderse o esquivar.

Además, su rango de visión enfocada se ve ampliado hasta su extremo, abarcando prácticamente los 180º frente a los 60º del resto de personas normales (sin contar Hyūga).

¤ Chō no Tsubasa
¤ Alas de Mariposa
- Tipo: Apoyo
- Rango: S
- Requisitos: Aburame 80
- Gastos: 50 CK (impide regen. de chakra)
- Daños: -
- Efectos adicionales: Permite al usuario volar
- Sellos: Pájaro
- Velocidad: Muy rápida (formación)
- Alcance y dimensiones:
  • Las alas tienen una amplitud total de 4 metros
  • Las escamas pueden lanzarse en chorros de dos metros de diámetro hacia delante hasta 15 metros antes de disiparse
La epítome de las técnicas Aburame de Kintsugi, que es capaz de hacer crecer unas enormes alas de mariposa tras su espalda que le permiten surcar los cielos con total libertad de movimiento.

Con un gasto adicional de chakra (36 CK), el usuario es capaz de combinar estas alas con los efectos adicionales de las mariposas de su ventaja genética (Chō no Kikaichū), a excepción de Chi, pudiendo lanzar chorros de escamas al batir las alas que son capaces de envenenar, paralizar, provocar urticaria y adormilar a sus objetivos según el estado elegido. Las alas se iluminarán con el color que corresponde a cada efecto elegido.
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#94
Tras aquel golpe, un aracnido salto sobre su pelo al que le dirigió una mirada confusa y algo desagradable. ¿A quien coño le agradaba llevar una araña tan grande encima? Ugh. Aunque tampoco es que le tuviera miedo. Acto seguido, esta saltaría para darle un mordisco directo al cuello. El enmascarado, ahora despojado de su disfraz gimoteaba clemencia mientras seguramente intentaba quitarse la araña de encima.

¿Pero qué...? — Se trataba del dueño de una panadería cercana a su casa la cual visitaba con frecuencia.

¿Y este era quien clamaba sobre la revolución? Sabría en parte sobre el sufrimiento y el dolor que había pasado la villa cuando los vacíos de poder. ¿Entonces porque coño quería esto? ¿Tan mal lo estaba tratando el gobierno actual como para aceptar otra guerra civil en la villa? Otro buen montón de años de miseria, implantados además directamente usando la fuerza y posteriormente el terror por esta misma. Kintsugi había traido algo de estabilidad tras el sacrificio de Kenzou, pero el país seguramente no estaba dispuesto para otra guerra civil.

Y hablando de la Reina Mariposa que por la puerta asoma...

Un familiar grito llamaría su atención, forzando a girar la cabeza para ver el origen de esta. Y no era otra persona si no Kintsugi haciendo uso de toda su grandeza; unas enormes alas de mariposa se desplegaron a su espalda tras un estallido de chakra elevándose posteriormente, seguidos de un inspirador discurso y rematando con una orden sencilla y directa. Recuperar su tierra.

Sonrió, y crujió sus nudillos haciendo que tras el último "crack" unas visibles chispas rodeasen sus brazos de forma irregular tanto en intervalos como zonas y formas.

Recuperémosla. A golpe limpio.

Parecía una abierta guerra civil y pese a que eran conocidos como buenos negociantes, entre ellos la única forma de diálogo que conocían era a golpes.
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#95
Las tornas estaban cambiando. Los ánimos habían empezado a caldearse y los autenticos kusajin, aquellos fieles a lo que en su día Moyashi Kenzō defendió con su propia vida empezaron a creer en sus posibilidades, respaldados por algunos de los shinobis de la aldea. Fue la chispa que se necesitaba para encender a la población.

— Joder, así se habla, Koji. defendamos nuestra aldea

Vi la determinación en las palabras y en el semblante del Kaguya que no había dudado en zurrar a su agresor. Sin duda que me empezaba a gustar lo que estaba yendo. Ya poco importaba saber como se había legado a aquella situación en la aldea, nuestra mayor preocupación era devolverla a su estado original. Y la chispa propició el chispazo.

¡No dejaremos que la aldea de Kusagakure caíga en vuestras sucias manos! —clamó—. ¡Kusagakure tiene sus raíces bien firmes y se defenderá con todas sus fuerzas de cualquiera que amenace su estabilidad! ¡Adelante, Kusajines, demostrad a esta panda de fanáticos de qué pasta estamos hechos las verdaderas Hierbas!

»¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A MI FAMILIA! ¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A KUSAGAKURE!


«¡Kintsugi-sama!» me dije para mis adentros buscando la figura de la Morikage.

— ¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A KUSAGAKURE!

Alcé el puño sabedor de que podiamos salir victoriosos. De hecho, debíamos salir victoriosos. De hecho, Kumopansa, desde su posición volvió a escalar el cuerpo de Lyndis y alzó su patita cuando se posicioné en la cabeza de la muchacha.

— ¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A KUSAGAKURE!


Turnos recogiendo chakra natural: 4 turnos
[Imagen: K1lxG4r.png]

[Imagen: dlinHLO.png]

Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa
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#96
Koji seguía enzarzándose a golpes, apoyándose en Yota contra todos los que se los acercaban. No pasó mucho tiempo hasta que la gente empezó a mirar al cielo y a gritar en una sola dirección, lo que ralentizó la fiesta de golpes que se había montado y prácticamente obligó a Koji a mirar en la misma dirección.

¡Pero qué coño es esa cosa! —Gritó con sorpresa mientras una figura semi-humana, con cuatro alas se había situado justo encima de ellos.

¡No dejaremos que la aldea de Kusagakure caiga en vuestras sucias manos! —clamó—. ¡Kusagakure tiene sus raíces bien firmes y se defenderá con todas sus fuerzas de cualquiera que amenace su estabilidad! ¡Adelante, Kusajines, demostrad a esta panda de fanáticos de qué pasta estamos hechos las verdaderas Hierbas!

»¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A MI FAMILIA! ¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A KUSAGAKURE!


¡Yota por favor dime que esa es la Morikage y por dios dime que está de nuestra parte!

Al Kaguya no le hizo falta más explicaciones que ver a sus compañeros levantar su puño al unísono al grito de "¡CON MI SACRIFICIO SIRVO A KUSAGAKURE!". Pues nada, si ellos se ponían a gritar, él no iba a ser menos, y tras repetir el mismo grito de guerra que entonaban sus aliados, volvió a la posición de combate esperando al siguiente infeliz que osara atacar a Yota para dejar incapacitados a los que este fuera noqueando.
Narro — Hablo Pienso
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#97
Kintsugi era la Reina Prudente de Kusagakure. Aunque era tan kusajin como cualquier otra persona de la villa, destacaba mucho menos que Kenzou, y había adoptado sus otras tácticas. Mientras que Kenzou las escondía y mostraba su espectacular físico y técnica con el Taijutsu, en Kintsugi era al revés. Había mostrado métodos sutiles en más de una ocasión. Quizás por eso muchos vieron en ella un cambio de ciclo no deseado. Por otra parte, sus decisiones, hasta el momento, buenas o malas, desde luego habían sido controvertidas en una gran parte de la población. Eso había desembocado en dos afluentes: los conspiradores extremistas del lado del viejo orden de Kenzou y la Guerrilla.

Estos últimos, sin embargo, ignoraban el ardiente corazón que subyacía bajo la máscara de la mariposa. Y ahora aquellos ojos y aquellas alas transformaron sus rostros en el terror más absoluto. Por primera vez, vieron a la discípula de Kenzou, a una auténtica Morikage. Algunos se arrodillaron y se taparon la nuca con las manos mientras eran apaleados o esposados por otros compatriotas con sus propias esposas. Otros salieron corriendo, asustados. Algunos intentaban atacarla sin éxito, siendo interceptados por...

...otros patriotas. Los que se crecieron al ver a su Kage sana y salva. Lo que antes era un caos de golpes y filos ahora era un tremendo tsunami organizado entorno al vuelo de Kintsugi, que arrasaba todo a su paso y obligaba a las fuerzas de la Guerrilla a rendirse. Porque la Guerrilla no tenía líderes. No tenía un plan, más allá del golpe en el estadio, o de la toma de Kusagakure. Eso ya se decidiría en asamblea, ¿verdad?

El mismo error del pasado en Kusagakure. La falta de dirección. La falta de una mano firme.

¿Dictadura? Kusagakure se abrazaba a ella de nuevo.

Y con mucho gusto.
[Imagen: MsR3sea.png]

Esta cuenta representa a la totalidad de los administradores de NinjaWorld.es

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#98
El caos terminó por estallar con la proclama de la Morikage, y ella se abrazó a él con gusto, extendiendo sus alas de mariposa en toda su extensión. Su voz terminó de alzar a indecisos y a sus fieles y calló los rumores que aquellos indeseables habían esparcido sobre ella: Aburame Kintsugi no había muerto, Aburame Kintsugi seguía luchando por su aldea.

Pero igual que había personas que alzaban sus puños y clamaban su mismo grito, había muchos otros que la contemplaban con horror. Kintsugi vio a varios arrodillarse, tapándose la nuca con las manos mientras los Kusajines fieles defendían el honor de su aldea. También vio a otros osando intentar atacarla, pero siendo rápidamente interceptados por sus fieles. Y otros tantos trataban de escapar, como ratas cobardes escabuyéndose por las alcantarillas. No importaba. Todos y cada uno de aquellos eran traidores. Y sólo había una cosa que Kintsugi detestara casi tanto como detestaba a los bijū: La traición.

La rebelión sólo se extendería durante varios minutos más. La Morikage se había asegurado de dispersar una buena cantidad de mariposas durante su periodo de retiro, y una simple orden dada con la mano extendida sirvió para hacer que todas ellas alzaran el vuelo y terminaran posándose sobre los traidores: los que huían tropezaron y cayeron al suelo de bruces, súbitamente paralizados; los que habían intentado atacarlas sufrieron un repentino malestar que les hizo convulsionar entre rostros amoratados, estertores de sufrimiento e incluso heridas sanguinolentas, los que se habían arrodillado cubriéndose simplemente cayeron dormidos.

Todos ellos habían quedado listos y dispuestos para ser apresados, encarcelados y, posteriormente, ajusticiados según sus crímenes.

Y Kintsugi se iba a asegurar de que pagaran bien caro su intento de golpe de estado.
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#99
Pequeñas variaciones pueden implicar grandes cambios para el futuro, haciendo que la predicción de este sea a corto plazo incierta. De esta forma, puede producirse un efecto bola de nieve en el cual cada uno de los pequeños cambios, bifurque en otros futuros que por culpa de otros pequeños y aparentemente insignificantes, creen otras posibilidades. Una, y otra, y otra vez. Teoría del Caos en su más puro ser, provocado por el aleteo de una mariposa en el otro extremo del mundo posiblemente.

Solo que esta mariposa, era gigante.

Con cada uno de sus grandes aleteos, provocaba vientos de cambio allá por donde surcaba de innumerables formas posibles. Y quien sabe que provocaría en el resto del mundo con tan solo seguir sobrevolando la villa. Fuera lo que provocase el movimiento de sus alas, nadie sería capaz de predecirlo, pero una cosa era clara. Se venían grandes cambios inevitables.

La joven Lyndis se encontró completamente cómoda intentando interceptar a aquellos que podía. Placó incluso a uno en pleno vuelo para revolverse por el suelo y golpearlo un par de veces en la cara. En cuanto uno no podía combatir, dejándolo listo para que fuera arrestados debidamente, pasaba a buscar al siguiente revolucionario que era capaz de reconocer, alimentándose por el frenesí de la batalla mientras gritaba de la emoción; mientras destellos intermitentes recorrían sus brazos desaparecieron y provocando estruendos cada vez que sus puños chocaban.
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