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Ascua, Verano de 220
Situación actual (global): Tras la muerte de Moyashi Kenzou a manos de Eikyuu Juro y tras los acontecimientos en la última reunión de los Tres Grandes Kage, Kusagakure ha abandonado la Alianza Shinobi, y ha decretado la prohibición de entrada en el País del Bosque a todos los jinchuuriki. Aunque a petición y bajo presión de los Señores Feudales las relaciones comerciales siguen intactas, las políticas y personales entre los líderes se tambalean. Uzushiogakure y Amegakure trabajan juntos en una Alianza Tormenta-Espiral, y se mantienen ocupados realizando operaciones de investigación y derribo contra Kurama y su ejército y contra el grupo criminal Dragón Rojo, a quien comienzan a considerar una amenaza muy seria. Se han enviado peticiones de pega de carteles con las recompensas y el aspecto de todos los miembros conocidos a todos los países, aunque el País del Agua se niega a colaborar... ni a dar respuesta alguna a la petición. Los ninja controlan de forma estricta los puertos de las diferentes capitales y lugares de entrada marítima a sus países de origen, y desbaratan cualquier fábrica o distribuidora de omoide a la que puedan echar el guante.

Los Gebijuu siguen provocando estragos y ocupando a los shinobi de tanto en tanto. Se ha descubierto que estas bestias han sido creadas por Kurama y por sus secuaces. Uzushiogakure y Amegakure han decidido colaborar con los demás bijuu contra Kurama y transmitir a sus aldeanos y shinobi la necesidad de dejar atrás todas las nociones preconcebidas sobre estas bestias de chakra. No obstante, las ideas de los Tres Primeros Kage están muy arraigadas y hay aún gente a la que no le agrada del todo esta idea... a todos los problemas externos se le suma ahora uno interno: el surgimiento de grupos rebeldes o terroristas que se niegan a aceptar el cambio de paradigma.

En medio de estas turbulencias, se está celebrando una nueva edición del famoso Torneo de los Dojos a petición de los Señores Feudales. Ninjas de todas las aldeas conviven durante un tiempo en el Valle de los Dojos, y participan en un certamen de peleas de exhibición.
Kreuzung I
Ryūnosuke Sin conexión
Miembro de Sekiryū
Dragón Rojo
Nivel: 36
Exp: 0 puntos
Dinero: 0 ryōs
#1
Abrió las puertas. Miró.

Un samurái enfundado en una armadura brillante, sentado mientras tomaba un café. Manchas borrosas más allá, al final del largo pasillo.

¿¡Qué haces!? ¿¡Quién eres!? —exclamó el guardia del Valle, derramándose el café por encima.

Ryūnosuke quiso responderle. Quiso decirle que acababa de abrir las puertas del Yomi. Que él, al contrario que Izanagi, no era celoso con quien entraba o dejaba de hacerlo. Que no iba a impedirle cruzar el umbral. Ahora bien, como hombre de cultura, debía saber algo. Algo que todo el mundo daba por hecho: solo hay una manera de cruzar las puertas.

Pero si Ryū siempre había sido parco en palabras, Ryūnosuke pecaba de impaciencia.

Largo.

El samurái no le hizo caso. Debió ver algo que no le gustó al otro lado, porque reaccionó violentamente. Desenvainó una larga katana y le lanzó un tajo directo al cuello.

Hmm.

¿Le había dado? El rostro desencajado por la sorpresa del samurái le indicaban que no, pero luego siguió con la vista la hoja de la katana y se dio cuenta de que sí. Oh, sí, el acero había impactado de lleno en sus escamas. Un acero tan afilado que parecía recién sacado de la forja. De manufactura impecable. Sin una sola mella. Sin una sola mancha. Tan impoluta como su armadura. Sin abolladuras. Sin siquiera arañazos.

Le dio asco. Aquel tipo le estaba diciendo a gritos que no había tenido un combate de verdad en años —seguramente en su puta vida—, y el primer contrincante que elegía era él: el Heraldo del Dragón. El asco le produjo acidez en el estómago, y esa acidez derivó en una chispa. Fue solo un instante, el tiempo que le llevó en agarrar el casco del samurái con una mano…


Fuerza 102

- (Fuerza 100) Es capaz de mandar volando a los adversarios con golpes simples, y de levantarlos con una sola mano para arrojarlos contra objetos o las paredes por un daño de 40 PV + (Fuerza/10).


…y estamparle la jodida cabeza contra la pared. Una vez. Dos. Tres. ¡Pam, pam, pam! Como un pájaro carpintero. Cuando terminó el trabajo, la cabeza de aquel hombre era un amasijo de acero y huesos rotos. Al soltarle, fue resbalándose por la pared, dejando un rastro carmesí. Le propinó una patada que le catapultó al césped del estadio.

Solo hay una manera de cruzar las puertas.


Hana, Ren. Estáis a 20 metros de Ryūnosuke. Ren no ha podido ver nada, pero Hana distinguió como una mole de dos metros echaba fuera a un samurái y luego cerraba las puertas.

Etsu, Ranko. El grito que oís es el del samurái. Si salís de la enfermería, hay un pasillo pequeño que se cruza con el pasillo de Ryūnosuke (el cruce está a 10 metros de su posición).

El pasillo mide 6 metros de ancho y 5 de alto. Recordad que huir es una opción.

Buena suerte.
[Imagen: S0pafJH.png]
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Sagiso Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 14
Exp: 2 puntos
Dinero: 2000 ryōs
#2
Un cuerno le hizo abrir los ojos. El retumbar del estadio le hizo incorporarse, con mucho dolor. Un grito le hizo ponerse de pie.

"¿Qué…? ¿Qué fue…?"

No estaba durmiendo, pero eso era lo que había buscado. Había caído ante Reiji, y sentía una gran pena por ello, pero en ese momento aquel breve sentimiento de inferioridad se hizo a un lado.

Miró en derredor, intentando asimilar lo que veía. ¡Etsu estaba allí! Y Akane también. Estaban siendo tratados por enfermeras. Algo le decía que no era el lugar para estar, y una voz le llamaba. Tenía que salir, ya.

E-Etsu-san… ¿Escuchaste? —lo llamaría, mientras tomaba su equipo y se lo ajustaba, caminando a prisas, pero sin tomar vuelo. Metió su protector, la sola placa, bajo el guardabrazo derecho, tal como en el combate. Si alguna enfermera le intentaba, detener, Ranko se disculparía, pero insistiría en avanzar.

"Mi familia sigue allí arriba. ¿Qué está pasando?"

Querría que el (o los) Inuzuka le acompañara, pero no lo esperaría. Saldría al pasillo, a paso tembloroso, pero a prisas, aguantando el dolor. Ya no sangraba, pero sí tenía altas molestias en el vientre. Llegó a un cruce y miró a ambos lados. En una dirección vio a un par de chicas, una rubia y una morena, y mucho más allá, una ¿Persona? enorme, bloqueando algo de luz. Supuso que eso era el estadio.

Inclinó la cabeza a un lado, sin comprender. Siguió andando, pero a paso cauteloso, en dirección a las chicas. Le pareció reconocer tal melena rubia, una que había conocido en un bosque.

¿Ha… Hana-san? —dijo —. S-soy Sagisō Ranko, ¿Recuerdas? ¿Q-qué fue eso?
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Himura Hana Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 15
Exp: 7 puntos
Dinero: 0 ryōs
#3
Sonriente, así estaba Hana al ver a Ren vivita y coleando. La creía suficientemente estúpida para no rendirse hasta caer inconsciente o muerta esta vez con tal de demostrar algo. Sin embargo, algo iba mal, había mucho barullo. Pero claro, con Datsue en el ring, cualquier cantidad de ruido era poco.

Hasta que las puertas que daban al ring se abrieron de par en par y no salió Datsue, ni ningún participante. Apareció un hombre grande, muy grande. El samurai guardian parecía incluso más impactado que Hana de ver a ese extraño se levantó directo a atacarle. En ese punto, Hana ya estaba en tensión.

¿Qué estaba pasando? Ren la miraba con desconcierto, pues ella estaba de espaldas. Los dos enfermeros que antes llevaban la camilla de Ren estaban agazapados, aterrorizados mientras observaban la misma escena que Hana. La rubia había apoyado las manos en la camilla, incapaz de apartar la mirada.

La espada del samurai dio de lleno. Y nada. Nada de nada. El intruso agarró la cabeza del samurai con una mano, sin esfuerzo alguno, y lo estampó contra la pared.

Se le escapó todo el aire de los pulmones al ver como lo estampaba una, y otra, y otra vez para finalmente tirarlo fuera y cerrar las puertas. Hana apartó la mirada de inmediato, dirigiendola a Ren. Estaba herida, tenía la pierna vendada y los enfermeros. Debía, tenía, moverse.

¡Necesitaba reaccionar! Las piernas le temblaban, los brazos le temblaban, tenía miedo. ¿Quien era ese hombre? ¿Qué estaba pasando? ¿Era un sirviente de Kurama? ¿Habían llegado a entrar en el Valle? El hueco que había dejado aquel mastodonte estaba manchado de carmesí, de sangre, muchisima sangre.

Esa bestia acababa de reventarle el craneo a un samurai con sus propias manos, parandose una katana sin pararla siquiera. ¿Y si iba a por ellas? No tendría ni media oportunidad. Era suficientemente inteligente para saber que no sería capaz ni de retrasar a aquel hombre. La aplastaría.

R-R-R-R-R-R-Ren... Hay-hay-hay que-que huir. — miró a Ren directamente a los ojos, completamente aterrorizada.

Entonces recordó que su hermana estaba en una camilla y sin esperar a su respuesta, empezó a llevarsela en dirección contraria a donde estaba el intruso. Miró a los enfermeros y les señaló que las siguiesen, lejos del peligro.

¿Ha… Hana-san? . S-soy Sagisō Ranko, ¿Recuerdas? ¿Q-qué fue eso?

Cuando se giró para empujar la camilla se encontró de frente con Ranko.

Ranko-san, vu-vuelve adentro. Rápido. — intentó no levantar demasiado la voz pero sonar tan urgente como fuese posible.

Maniobraría la camilla para meterla por la puerta abierta en cuanto Ranko se apartase.
Hermandad Intrépida:
  • Uzumaki Eri, canal 2 — Verano, 221

Recuento de grupales: 0
- Kasa de Akame
- Bokken de Ren
- Barreño

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Himura Ren Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
Nivel: 11
Exp: 9 puntos
Dinero: 1250 ryōs
#4
Por suerte sus heridas no fueron más allá de unas atenciones rápidas y un buen antidoto, pero el cansancio del combate seguía vigente en cada fibra de su cuerpo. El ruido inundaba los pasillos, seguramente dos colosos de la primera división se estaban debatiendo en un intenso duelo en aquellos momentos.

Pero ninguno de aquellos sería el que aparecería ante ellos.

Antes de darse cuenta, Hana estaba a su lado y sonreía a aliviada al verla, algo le cosquilleaba en el estómago al verla tan preocupada.

Te amo — pero sus palabras quedaron sepultadas y nadie pudo escucharlas; un fuerte sonido el cual no tenía que envidiar al estruendo exterior, sono bastante cercano.

Pero Ren no pudo ser capaz se ver lo que ocurría frente a sus ojos, todavía estaba algo ida por su combate y salvo encontrarse un poco en la camilla no pudo hacer nada más.

¿Q-Que ocurre? ¿H-Hana? — los ojos de su hermana estaban inundados del terror, un terror que solo con su mirada fue capaz de transmitirle.

A su alrededor, la camilla giró sin poder hacer mucho más; si aquella cosa les entorpecia el movimiento tanto a los médicos como a los ninjas, se levantaría para caminar aturdida siguiendo sin rechistar en ningún momento.
[Imagen: MCLOr5u.png]
¡Padoru padoru!

¡Avatar dibujado por Daruu y firma dibujada porAyame!
¡Pasate por sus galerías si quieres alguno parecido! Galeria de Ayame y Galeria de Daruu

Hablar (Royalblue)Pensar (MediumOrchid)
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Inuzuka Etsu Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 16
Exp: 12 puntos
Dinero: 440 ryōs
#5
Las calles de Kusagakure lucían tan brillantes como siempre. Las luces de los candelabros a la luz de la luna casi eclipsaban el eterno firmamento, donde tímidas estrellas se peleaban con centenares de cometas que huían de su hogar. El Inuzuka dio un paso, buscando cualquier rastro de humanidad por esos lares, pero todo andaba en silencio y con lúgubre manto. Era contradictorio, pues en esas calles solía ser común las risas y las charlas amenas, casi parecía una ciudad fantasma.

«¿Qué está... qué pasa aquí?»

Miró a su lado, y curiosamente su hermano no estaba a su vera. Algo realmente raro pasaba, pues pocas veces dejaba atrás al can. No entendía el porqué, pero su cuerpo le pedía a gritos que avanzase. Al final del camino que pisaba, una figura realmente extraña apareció de la nada. Sus orejas eran realmente abrumadoras, algo inhumano. Sus piernas largas y flexionadas hacían que la persona se viese flexio-compuesta sobre sí misma. La figura lo miraba, y con un nuevo paso por parte del rastas, el rostro de esa figura se hizo más conocido.

«R-ran... ¿RANKO?»

¿Qué clase de brujería era esa? Su compañera de aldea se había convertido en una especie de semi-humano, con rasgos que claramente la acercaban más a un conejo que a una persona. No pudo evitar retroceder un paso, y con ello la figura de Ranko se hizo más tenue.

¡J-joder! —ya no sabía si retroceder o avanzar.

La Ranko-nejo alzó la mano, llamándolo en un alarido extraño, casi como si imitase las palabras de una persona cualquiera.

E-Etsu-san… ¿Escuchaste?

Sonaba tan real... tan real... que...


¡PLASH!


La realidad le bañó, cual cubo de agua fría.

Etsu despertó para escuchar ruidos de lo más extraños, entre ellos un cuerno de guerra. En cualquier otra situación, lo normal habría sido que un sudor bien frío recorriese el cuerpo del chico de arriba a abajo, y su corazón se acelerase hasta casi desprenderse de su pecho.

Pero no fue el caso, su caso no sería para nada lo habitual.

Su corazón bombeaba mucho más lento de lo habitual, se encontraba tan sedado que ni caso a lo peligroso que pudiese sonar todo. Si que terminó por reincorporarse un poco, para ver como Ranko-nejo brincaba hacia la puerta de la sala. Numerosas camillas camillas decoraban su nueva habitación, y todo estaba repleto de maquinas y colores pastel. Una enorme madriguera en el fondo de la sala, y una nube que vomitaba arcoiris sobre un perro salchicha. Si bien no estaba en el cielo, poco le faltaba.

Se llevó las manos al rostro, intentando rasgar esa realidad tan difusa... se frotó varias veces los ojos, e intentó volver a mirar hacia sus lados. Ahora, pudo ver que algunas cosas habían cambiado, pero no demasiado. Así pues, intentó bajarse de la cama. Lanzó primero su pierna derecha hacia el suelo, y tras ello lo intentó con la izquierda. Pero algo no fue tal y como esperaba, su pierna izquierda estaba rígida como una barra de metal.

¿Qu-e... coño?

Para cuando miró a su pierna, tenía una serpiente multicolor tragándose desde su pié hasta casi el final de su fémur.

¿Y ahora qué?

Ahora un pájaro carpintero parecía querer hacer su nido en algún lado.

¿Y ahora qué?

Etsu se llevó las manos hacia la cara, y rió como condenado, volviendo a recostarse sobre la cama...
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~
1
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Ryūnosuke Sin conexión
Miembro de Sekiryū
Dragón Rojo
Nivel: 36
Exp: 0 puntos
Dinero: 0 ryōs
#6
Observó a los individuos del fondo. Mosquitos. Parecía que ni siquiera se acercarían a molestar. Tomó un poco de la sangre pegada en la pared y dejó una marca en la puerta doble que daba acceso al ring. Así la gente podría leer, entre líneas, el mensaje.

Solo había una manera de cruzar las puertas.

Luego se dio cuenta que los mosquitos seguían junto al cruce de pasillos. Empezó a caminar hacia ellos con la calma de un tsunami que sabe que, más pronto o más tarde, acabará besando la orilla…

… y todo lo que hay más allá.

- PV:

30/30


- PV Ryū no Yoroi:

50/50


- CK:

138/156

+1

- [CK Sennin Mōdo]:

156/156



1 AO


Fuerza 112 · Resistencia 92 · Aguante 60* · Agilidad 60 · Destreza 82
Poder 112 · Inteligencia 60 · Carisma 60 · Voluntad 80 · Percepción 50
*Aguante tiene una penalización del 30% debido al defecto de tener un solo pulmón.

—Técnicas: El Ryū no Yoroi podéis encontrarlo en su perfil, Senjutsu 70

  • Portaobjetos básico (¿?/10) [costado izquierdo]
[Imagen: S0pafJH.png]
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Sagiso Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 14
Exp: 2 puntos
Dinero: 2000 ryōs
#7
Carisma 60 (+20 por Poder 100 de Ryuunosuke ) > Voluntad 40 de Ranko.
Intimidación abrumadora.

Aquel hombre era más que imponente. Y el cadáver con armadura que tenía a sus pies lo pintaba peor. Y la marca que hizo con sangre en la puerta incluso peor. Ranko tragó saliva y tembló. Tardó un instante en escuchar lo que Hana decía, y sus instrucciones de largarse de allí. Etsu se había quedado atrás, y la rubia parecía llevar a alguien en camilla. ¿Qué podía hacer? ¿Tumbar aquella bestia de una patada? No. No podía hacerlo.

Ranko asintió.

Tenían que irse, tenían que retroceder. Dio un paso hacia atrás al ver que aquella mole se les acercaba con calma, como un árbol que cae sobre un animalejo incauto. Caería sobre ellas y les aplastaría. Y no podrían hacer nada. Ranko sudaba.

Atrás.

Se hizo lo suficientemente a un lado para dejar pasar a Hana y a la camilla, y luego dio otro paso más hacia atrás.

”No. No puedes huir. ¡Hakuto tiene que ser valiente! ¡Tiene que ser una heroína, una guerrera legendaria! ¡Hay gente allá afuera que podría estar en peligro! ¡Allá afuera, tras esa puerta! ¡Hay gente que podría necesitar tu ayuda!”

Volteó a ver a Hana por un momento. La Kusajin estaba al borde de las lágrimas, pero sus ojos, vidriosos, estaban decididos.

”No sé. Pero hay gente aquí que que la necesita.”

Hana-san, no hacia dentro. Hay que salir —Hizo un gesto con la cabeza en dirección contraria al hombre. Si él venía de la plataforma, la dirección opuesta les sacaría del Estadio. Rogaba por que la conmoción estuviese en el interior. Rogaba por que Yondaime Morikage hiciese lo posible por proteger a los Kusajin de arriba, en las gradas —. ¡Sácala! Yo debo sacar a alguien también. Intentaré retrasarlo. ¡Corre!

Se giró hacia el hombre y, con manos temblorosas, hizo algunos sellos. Pateó el suelo.

La precaución primero.

Doton: Doryūheki

Un muro de cuatro metros de ancho surgiría velozmente del suelo y se incrustaría en el techo. Luego, la Kusajin lo repitiría, creando un segundo muro, acoplado detrás, de manera que entre ambos cubriesen el ancho del pasillo. Aquel hombre podría ver la cresta del clan Sagisō grabada en la primera pared: una orquídea garza blanca rodeada de un círculo. ¿Detendría a ese hombre? Muy posiblemente no. Muy posiblemente le haría dar un paso o dos más y ya, ninguna molestia. Pero serían uno o dos pasos más de tiempo para retirarse.

Apenas se alzaran los muros, Ranko regresaría al cruce y, cuidando de no agarrar a Hana con la ruptura de su técnica, flexionaría las piernas y daría un fortísimo salto, agrietando el suelo y llegando a la enfermería.

¡Etsu-san! ¡Akane-san! ¡Hay que irnos YA! —gritaría al llegar, con un evidente tono alterado de emergencia. En retrospectiva, le parecía que nunca había hablado con tanta claridad sin tartamudear. Esperaba que Hana le hubiese hecho caso y se hubiese largado de allí con su amiga. Y esperaba también que los Inuzuka estuviesen en condición de retirarse.

El cuerpo le dolía y la cabeza le daba vueltas, y apenas y podía concentrarse. No podía desperdiciar más tiempo.

PV:

25/230


CK:

66/150

-32
-32
-20

Fuerza: 60
Resistencia: 40
Aguante: 40
Agilidad: 40
Destreza: 40
Poder: 20
Inteligencia: 40
Carisma: 40
Voluntad: 40
Percepción: 20
Daño recibido: [—]
Posible daño infligido: , [—]
¤ Hitai-ate [Protección 7PV)] (debajo del guardabrazos derecho)
¤ Portaobjetos básico [Capacidad 7/10] (ajustado sobre su cinto, a su izquierda), dentro el cual:
  • Kunai [Anilla 9PV, Corte superficial 8PV, Corte 12PV, Penetración 18PV]
  • Shuriken x 3 [Corte superficial 8PV, Corte/impacto 12PV]
  • Kemuridama [Consumible, 6m de humo por 2 turnos]
  • Hilo shinobi [Consumible, 10/10m]
  • C-Ranku no Kibaku Fuda [Consumible, 30PV, 1.5m radio]
¤ Wakizashi (a la espalda, a la altura de la cadera, empuñadura hacia la derecha) [Mango/vaina 12PV, Corte superficial 18PV, Corte 22PV, Penetración 30PV]
A la vista / No visible / Agotado
¤ Doton: Doryūheki (multiplicado x2, usado 2 veces) [Ninjutsu elemental, Doton]
¤ Hitoshin [Segunda Evolutiva]
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Himura Hana Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 15
Exp: 7 puntos
Dinero: 0 ryōs
#8
En cuanto Ranko la dejó pasar, pasó. Había conseguido hacer esa maniobra con la camilla de puro milagro, una vez dentro la soltó y se dio cuenta de por qué, le temblaban las manos. Le temblaban mucho, apenas se sentía capaz de realizar un sello.

Estaba mirando al suelo cuando Ranko habló. Ren también había dicho algo mientras la movía. Ay, dios, Ren... Dio la vuelta a la camilla para ver a su hermana.

¿C-cómo e-es-stás? — al parecer le temblaba la voz también y un par de lágrimas se les escaparon de los ojos.

¿Por qué era así? No era el momento de ponerse así, ¿por qué sentía que iba a morir o a perder a alguien querido aquel día? ¿Por qué tenía un nudo en el estomago que le impedía hacer otra cosa que no fuese llorar?

Hana-san, no hacia dentro. Hay que salir. ¡Sácala! Yo debo sacar a alguien también. Intentaré retrasarlo. ¡Corre!

Hana miró a Ranko, ¿salir? ¿Y si había más fuera? Era una locura. Sin embargo, confiaba más en la kusajin que en sí misma, así que asintió y volvió a mirar a Ren. Se secó las lágrimas en la camiseta y decidió decidirse, aunque las lágrimas seguían cayendo y sus manos temblando, pero eso no la iba a parar.

¿P-puedes andar, Ren-n-neechan? — le ofreció sus manos para ayudarla a bajar de la camilla.

No se veía capaz de ir empujando eso sin acabar matando a su hermana por cualquier error que cometiese y la camilla saliese volando, sería mejor que fuese andando. En cualquier caso, si no podía iría con la camilla igual, sino, con un brazo de Ren por encima de los hombros, ambas saldrían de nuevo al pasillo en dirección contraria al extraño.
Hermandad Intrépida:
  • Uzumaki Eri, canal 2 — Verano, 221

Recuento de grupales: 0
- Kasa de Akame
- Bokken de Ren
- Barreño

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