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Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Operación Trombón de Fûjin
(S) Gran Guerra Ninja
#46
La primera ola fue la más jodida. Llegó directamente por la espalda, embistiendo primero al barco, que fue zarandeado como una hoja otoñal en un cruce de ráfagas de viento. Si sucedía eso con un navío tan grande, ¿qué no sería de los uzujines?

«Susano’o, ten piedad de nosotros».

Datsue pegó un salto grande, cargado de chakra, y logró posar los pies en la cresta de la ola justo a tiempo para impulsarse hacia atrás y aterrizar, como pudo, tras ella. La mayoría de sus clones le imitaron, con algunos cambios aquí y allá, pero con similar resultado. No ocurrió la misma suerte con muchos de sus ninjas.

«Susano’o, ten piedad de nosotros».

Tsuta Neiru y Himura Hana se mantenían a flote a duras penas gracias al chaleco salvavidas. Mantenerse en pie en aquel oleaje era bastante difícil, pero conseguir reflotarse una vez la mayor parte de tu cuerpo estaba bajo el agua era una odisea.

Uchiha Datsue ni se lo pensó. Gracias a un control de chakra exquisito, bajó deslizándose por una ola empleando sus botas ninjas como tabla de surf, pasando en medio de ellas y estirando el brazo para cazar la cuerda que las unía. De un fuerte tirón, logró alzarlas en el aire.

¡No os detengáis! —exclamó, justo antes de desaparecer para brindar auxilio a más gente.

«Susano’o, ten piedad de nosotros».

Uchiha Natsu y Senju Hayato se hallaban pataleando en medio del mar, en busca de oxígeno, cuando Datsue tiró del brazo del primero y lo sacó a la superficie. Rescatado al peliblanco, agarró la cuerda de su cintura para tirar del otro extremo y reflotar a Hayato.

Ante sus palabras, Datsue replicó con vehemencia.

¡Ya me daréis las gracias! ¡A la playa, VAMOS!

«Susano’o, ten piedad de nosotros».

Las hermanas Uchiha fueron jodidas de ayudar. El primer clon falló estrepitosamente en su intento, probablemente porque Suzaku no sabía nadar y la ayuda que brindaba por salir a la superficie era nula. Sumado a que… bueno, ¡estaban en una jodida tormenta y era complicado estabilizar los pies!

Por suerte, hasta dos clones más llegaron al rescate, logrando el objetivo. Recibieron un gracias y unas palabras de… Bueno, de Umi. Ya no le pillaba por sorpresa sus recriminaciones.

«Susano’o, ten piedad de nosotros».

Uchiha Datsue, el auténtico, se encontraba ya en la orilla. Su pulso, acelerado; su respiración, como un pez buscando oxígeno fuera del agua. Poco a poco, sus clones iban desapareciendo y sus espadas y sus cerezos silvestres llegando a la playa.

Ca… Capitanes. ¡Recuento!

«Susano’o, ten piedad de nosotros».

¡Escuadrón dos, al completo!

Escuadrón ocho, al completo!

¡Escuadrón 42… al completo! —exclamó Tsuta Neiru, tras reunir a los genins.

Poco a poco, todos y cada uno de los capitanes anunciaron el éxito de sus escuadrones. No fue sino hasta escuchar el último que Datsue se permitió sonreír. Estaba empapado de cabeza a los pies, y tan cansado como si hubiese corrido un maratón, pero sonreía. Hacía mucho, muchísimo tiempo que no rezaba a un Dios. No es que fuese especialmente creyente, pero cuando las cosas se ponían feas, recurría a ellos por si acaso.

«Gracias. Oh, ¡gracias! ¡Prometo hacer un sacrificio en tu honor!»

¿Habría escuchado Susano’o sus plegarias? ¿O es que los uzujines eran, simplemente, demasiado buenos como para ser derrotados por la tormenta del siglo? Clemencia, piedad. No… no creía que fuesen dos palabras que encontrarían en aquella misión. Aquel tan solo era el primer obstáculo. El más sencillo. Sus ojos brillaron con el rojo del Sharingan, y de varios gestos de mano, ordenó a varios de los capitanes más cercanos que comprobasen que estaban solos en aquella playa. Él mismo buscó de un rápido vistazo cualquier rastro de chakra intruso.
[Imagen: ksQJqx9.png]

¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado



Grupo 0:
Datsue y Uchiha Raito, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80

Grupo 1:
Datsue y Reiji, (Ascua, 220), Poder 80 e Inteligencia 80

Grupo 2:
Datsue y Aiko, (Entretiempo, 220), Poder 100 e Inteligencia 80

Grupo 5:
Datsue y Uzumaki Kaia, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80
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#47
Ciertamente cuando planeas algo, muchas veces el resultado final no es como en el papel. En este caso la idea de infiltrarse sigilosamente terminó en varios genins a punto de ahogarse, siendo que sin la ayuda del Uzukage la cosa hubiera terminado mucho antes de empezar que para algunos. Pero por lo menos el resto de las cosas parecían ir bastante bien respecto a la información que tenían. No había guardias, siendo que la mayoría vigilarían el puerto y no la costa lejana. No habría rastro de chakra alguno, tal y como Neiru, la informante de esa misión, había predicho.

La playa no tenía demasiadas cosas llamativas, a menos que alguien tuviese una pasión por contar los infinitos granos de arena de ella. Lo que si llamaría su atención sería uno de los tantos e imponentes acantilados propios del País del Rayo delante de ellos, alzándose ominosamente en la oscuridad, siendo que ese sería el segundo obstáculo que debían sortear. La lluvia y el viento no parecían que fueran a amainar demasiado pronto en esos momentos.

—Escuadrón 42, ¡reúnanse! — Dijo la mujer al lado de Hana, dedicándole una leve sonrisa a la rubia antes de volverse al frente. —Escuchen, a partir de este punto, aunque ya lo saben, estamos en territorio enemigo— Respiró agitada, pues incluso ella a ella le había arrollado la fuerza de la ola y no era tan fácil recuperarse. —Al igual que como avanzamos por el mar, ahora lo haremos por las rocas. Escalaremos el acantilado con el uso del chakra — puso los brazos en jarra. —Creo que lo mejor será mantenernos en parejas al igual que cuando saltamos al mar, para evitar que alguien termine cayendo al vacío. Ante todo, manténganse SIEMPRE juntos; no se desesperen ni dejen a su compañero atrás. Si no se sienten muy seguros de sí mismos, les recomiendo usar kunai e hilo shinobi para crear puntos de anclaje al escalar y evitar accidentes, pues puede que el viento y la tormenta nos causen algunos problemas.

Neiru de pronto sonrió, e hizo algunos sellos. Sus pies de pronto se separaron del suelo, haciéndola flotar a escasos centímetros de este.

—Y los que tengan otros métodos para subir, también pueden hacer uso de ellos, siempre y cuando cumplan la regla de no separarse de su compañero. Según nuestros reportes de inteligencia, cuanto lleguemos a la cima encontraremos la muralla que bloquea la entrada a la capital. El claro está algo expuesto sin vegetación que nos oculte, pero nuestro espía es el vigía encargado de este sector, así que nuestro trabajo por el momento se resume a continuar avanzando en silencio hasta adentrarnos en la villa, ya que se nos facilitará el acceso — Neiru observaba a todos y cada uno de sus empapados genin. —¡Partiremos a la señal de Uzukage-sama!

Neiru entonces se giró a Hana.

—Ven — Sonrió, e hizo de nuevo los mismos sellos de antes de tenderle la mano. Al tomar la mano de su capitana, Hana se sentiría muchísimo más ligera (Agilidad+20), lo suficiente para salir flotando como un globo.

Mientras todos los demás se preparaban o pensaban en como subir, un fuerte ventarrón soplaría desde el mar, como si la lluvia quisiera seguir amenazándoles de que no se habían librado aún de ella. El acantilado era fácilmente de medio kilómetro de altura, además de ser casi completamente vertical. No sería un trayecto corto precisamente.
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#48
No había más que arena y oscuridad. Oscuridad y arena. «Tu morada, Shukaku», le dijo interiormente, permitiéndose sonreír por un momento. Una vez asegurado que no había intrusos en la playa, contempló el acantilado que se alzaba frente a ellos. Tuvo que inclinar la cabeza hacia atrás para ver su final, y frunció el ceño, sombrío.

Escalarlo no era lo que le preocupaba. No, la fuente de su angustia estaba un poco más lejos, a kilómetros de distancia, en unos arrozales situado en la frontera del país. La Operación Tambor de Raijin estaba siendo todo un éxito a las siete de la tarde, sí, pero no había recibido más noticias al respecto. ¿Realmente había acabado todo bien? ¿O ese inquietante silencio en el sello de su oreja derecha se debía a otra cosa? En varias ocasiones, meditó en enviar una delegación junto a un clon suyo para averiguarlo. Pero, finalmente, optó por no hacerlo. Pasase lo que hubiese pasado, era ya demasiado tarde para intervenir. Y no quería añadir una nueva preocupación a sus ninjas.

Debía fingir seguridad. Debía fingir confianza. O cuando sus espadas más dubitativas le mirasen en busca de un faro al que seguir, terminarían por desmoronarse.

«¿Cómo vas de chakra, Shukaku?»

«Ah, putos clones de mierda, ¡chupan chakra como sanguijuelas! Pero mejor que cualquiera aún estando al treinta por ciento, ¡JIA JIA JIA!»

«Al treinta por ciento, ¿eh?»

Me cago en Susano’o, eso era un problema. No es que se arrepintiese de haber creado un ejército de Kages Bunshins, por supuesto. Los había necesitado para que toda la tripulación llegase a salvo a tierra. Pero teniendo en cuenta que el riesgo inminente de entrar en conflicto era alto, la falta de chakra era un hándicap.

Decidió cambiar ligeramente el plan, y sus ojos, ya de nuevo sin Sharingan para poder recuperar energías más rápidamente, se pararon en dos personas que flotaban en el aire. Se acercó a ellos a grandes zancadas.

Ah, el Keijūgan no Jutsu, ¿verdad? —preguntó a Neiru, francamente sorprendido de que supiese utilizar una técnica tan avanzada. Hubo un tiempo en que él también la había dominado, hasta que descuidó su dominio sobre el Doton—. Escuchad, Neiru, Hana. Ya que podéis volar, necesito que hagáis una breve misión de reconocimiento. —Ambas notaban que a Datsue le faltaba el aliento al hablar. La idea original es que él mismo hubiese ido a comprobarlo, pero francamente, estaba sin aliento y necesitaba un pequeño respiro—. No os acerquéis a las murallas. Simplemente, volad hasta lo alto del acantilado y comprobad que no haya sorpresas esperándonos allá arriba. No querríamos descubrirlo cuando estemos todos a mitad de escalada, ¿eh?


300/300


470/470


302/1000



Gastos en turnos anteriores de CK: 720 (Kages Bunshins) + 18 (Sharingan) = 738 CK
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#49
Después de casi ahogarse, ser rescatada y entonces tener que caminar durante ocho años por encima del mar sin más alimento que pan y peces para llegar hasta la orilla, Hana estaba relativamente tranquila. Estaba cansada, agotada, intentando recordar cómo se respiraba y funcionaba al mismo tiempo. Le ardían los pulmonas, las piernas y el pecho, todo en una gran masa de ardor.

Sin embargo, cuando Neiru le sonrió, Hana le devolvió una sonrisa debil. Estaba viva, que era mucho más de lo que había esperado al hundirse. Porque lo que esperaba era morir ahí mismo. La legendaria historia de su vida acabada en ahogamiento.

No dijo nada, pues su capitana estaba hablando. Y su capitana le desveló el mayor secreto de los shinobi, la técnica más poderosa de todos los tiempos. Una técnica que les permitía volar. Neiru empezó a elevarse, levitando por encima del suelo sin hilos ni nada que denotase ninguna diferencia con su forma normal. Pero había ascendido. Ahora era una diosa del cielo.

—Ven —

La sonrisa de Neiru hizo que Hana confiase de inmediato en su capacidad de volar, o tal vez fue la técnica que acababa de hacer en ella. De forma instantanea, Hana notaría sus pies separarse del suelo también.

Pu... ¡Puedo volar! — gritaría extasiada.

No solo podía volar, podía controlar libremente su movimiento en el aire. Como si estuviese en el agua pero sin el peso del agua por todo su cuerpo, se movía como el viento. Subió y bajó y empezó a dar vueltas siempre con Neiru en el centro. Hasta que su kage tuvo que hablar y cortarle el rollo, recordandole que aún estaban en una guerra.

Escuchad, Neiru, Hana. Ya que podéis volar, necesito que hagáis una breve misión de reconocimiento.

A continuación, les pidió que subiesen hasta lo alto del acantilado y comprobasen la zona antes de nada. Hana estuvo flotando a la altura exacta para mirar a Datsue por encima, como si fuese más alta que él. Se podría acostumbrar a esa perspectiva.

Claro, sin problema. — dijo de inmediato la genin, dandose cuenta tarde que se estaba colando a su superior directa, Neiru.

Miró a su compañera de vuelo y esperó a que ella misma contestase y, en caso afirmativo, emprendiese el camino.


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#50
Umi y Suzaku, aún unidas por aquella cuerda, reemprendieron la marcha hacia la costa. Fue una travesía larga y costosa, pero ninguna ola volvió a sacudirlas con la monstruosa fuerza de la anterior. Y así, empapadas de los pies a la cabeza, pronto llegaron a su destino con el resto de miembros del Escuadrón Cuarenta y Dos.

Escuadrón 42, ¡reúnanse! —clamó su capitana, y las hermanas Uchiha se acercaron—. Escuchen, a partir de este punto, aunque ya lo saben, estamos en territorio enemigo. Al igual que como avanzamos por el mar, ahora lo haremos por las rocas. Escalaremos el acantilado con el uso del chakra. Creo que lo mejor será mantenernos en parejas al igual que cuando saltamos al mar, para evitar que alguien termine cayendo al vacío. Ante todo, manténganse SIEMPRE juntos; no se desesperen ni dejen a su compañero atrás. Si no se sienten muy seguros de sí mismos, les recomiendo usar kunai e hilo shinobi para crear puntos de anclaje al escalar y evitar accidentes, pues puede que el viento y la tormenta nos causen algunos problemas.

Neiru entrelazó sus manos en una tanda de sellos. Y entonces, ante la atónita mirada de Suzaku, sus pies se separaron del suelo. La mujer comenzó a flotar sobre la arena de la playa como si hubiese escapado al ineludible agarre de la gravedad.

¡Cómo mola! —susurró para sí, aunque esas palabras llegarían sin lugar a dudas a los oídos de Umi.

Y los que tengan otros métodos para subir, también pueden hacer uso de ellos, siempre y cuando cumplan la regla de no separarse de su compañero. Según nuestros reportes de inteligencia, cuanto lleguemos a la cima encontraremos la muralla que bloquea la entrada a la capital. El claro está algo expuesto sin vegetación que nos oculte, pero nuestro espía es el vigía encargado de este sector, así que nuestro trabajo por el momento se resume a continuar avanzando en silencio hasta adentrarnos en la villa, ya que se nos facilitará el acceso — Neiru observaba a todos y cada uno de sus empapados genin. —¡Partiremos a la señal de Uzukage-sama!

Pero el Uzukage no dio el pistoletazo de salida. En su lugar, mandó a la Capitana y su acompañante, himura Hana, a una misión de reconocimiento aérea preliminar. Suzaku no se permitió el lujo de descansar. Temblaba del miedo que había pasado en el mar, pero era mucho mayor el alivio que sentía al estar de nuevo en tierra. Ni siquiera el imponente acantilado que se alzaba ahora ante ellas iba a minarle la moral. ¡Nada podía ser peor que el océano que habían dejado atrás!

¿Algún plan súperespecial, hermana? —le preguntó a Umi, mientras sacaba de su portaobjetos un kunai y un rollo de alambre de hilo shinobi. No se le ocurría mejor manera de subir que utilizando su control del chakra y aquellas herramientas a modo de puntos de apoyo.
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#51
Finalmente alcanzamos la playa y aquel montón de arena que terminó por engancharse por todos lados, especialmente las sandalias y los pies fue recibida como un bálsamo en lugar de la jodienda que hubiese sido en cualquier otra ocasión. Pocas cosas me molestaban más que la arena enganchada por todo el cuerpo. Pero no aquel día. Tierra firme.

«Lo logramos»

Una sonrisa bobalicona se me dibujó en el rostro mientras de un vistazo fui comprobando que todos y cada unod e los presentes habíamos llegado de una pieza. Luego Neiru, la capitana de aquel pequeño escuadrón volvió a captar nuestra atención. Ahora el objetivo era sortear aquel obstáculo físico. Comprendçia otro tipo de peligros, tales como pegarse un señor hostión que nos partiría la carisma. Volveríamos a cooperar en parejas. Neiru y Hana tendrían un cometido extra debido al jutsu que la jōnin acababa de aplicar a ella misma y a la rubia.


— ¡Ostras, pueden volar! — dije, pensando en voz alta muerto de la envidia.

Pero no había tiempo para entretenerse demasiado. Había sido un viaje convulso hasta el momento y había hecho mella en nuestros cuerpos, pero el tiempo apremiaba. Le tendí la mano a Hayato.

— Salvo que tengas un poco de hilo o algún otro plan, vamos a tener que cogernos la mano mientras subimos
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#52
Para cuando quiso darse cuenta, y gracias a la ayuda de Datsue, por fin todos habían llegado a la costa. Jamás en la vida había agradecido tanto estar pisando la arena de una playa, y aunque en éste caso quiso agradecerlo, la broma aún no había acabado. Frente a los shinobis, un acantilado se alzaba como un torreón inexpugnable. El viento y la superficie agrietada, cortada y en ocasiones hasta puntiaguda hacían de éste acantilado otro reto. Por si no habían tenido suficiente con el agua, ahora tocaba a la tierra. Siete tragó saliva, en lo que se mentalizaba de lo que iba a ser el próximo desafío.

A poca distancia, la jefa del escuadrón mandó reunirse. No tardarían en hacerlo, y conforme lo hicieran la mujer daría instrucciones muy concisas a los chicos. Estaban en territorio enemigo, y ahora tocaba escalar el acantilado con ayuda del uso del chakra. Ese era el resumen. Podían usar cualquier otro elemento de ayuda para subir, si es que disponían de ello. Y así ella hizo un extraño jutsu, que prácticamente la hizo levitar o volar, y poco después hizo lo mismo con su compañera. Diablos, ese jutsu extraño se veía realmente útil.

Natsu también pareció sorprenderse del jutsu de levitación, y Datsue les dio la instrucción de tomar la delantera, pues tenían una gran ventaja sobre el resto. Al parecer podían no solo levitar, si no que podían volar. Era asombroso, ¿de verdad existía un jutsu así?.

Natsu y Siete quedaban ahora replanteando cómo proceder, al igual que las hermanas Uchiha. El chico dijo que si no tenía hilo shinobi, lo mejor que podrían hacer era recorrer el acantilado agarrados de la mano. Siete no lo logró entender del todo, ¿acaso esa idea no era peor que otra cosa?. Si trataban de subir agarrados de la mano, si alguno fallaba quedarían expuestos, no podrían agarrarse a la superficie con ambos brazos. Caerían, y caerían los dos de hecho.

No creo que sea buena idea agarrados de la mano. Aquí tengo hilo shinobi. —Comentó en lo que sacaba el hilo del portaobjetos. —Además, creo que antes que ir agarrados de la mano, sería más útil tomar un par de kunais, o algo que nos salve. Sinceramente, si caes yo no podría con tu peso ayudado de una sola mano.

Luego recordó que no tenía un solo kunai, lo cuál era triste. Siempre había defendido que las mejores armas eran los shurikens, en toda discusión los había defendido a muerte. Pero hoy, la verdad es que su corazón lloraba, le habría venido genial un par de kunais.

Si tienes kunais, te dejo el hilo. La verdad es que no tengo encima más que shurikens. —Le ofrecería a su compañero.

Una vez estuviesen, podrían empezar a afrontar el desafío, acumulando chakra bajo sus pies y con ayuda del resto de material. Quizás con un poco de suerte, ese fuese el desafío más duro del día.
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#53
Umi acababa de salir ilesa por muy poco del mayor riesgo que había corrido en su vida. Resollando y maldiciendo a partes iguales, se mantuvo lo más cerca que pudo de su hermana mientras el escuadrón se replegaba. Ni siquiera se fijó en la técnica que hizo volar a su capitana de escuadrón y a la Chica Patriota hasta que su hermana susurró una admiración.

¿Algún plan súperespecial, hermana?

El plan es no morirse —contestó Umi con una media sonrisa—. Con los pies en la roca, ¿lo tendrás más fácil que con el agua? —Dejó pasar un par de segundos para retomar el aliento y erguirse—. Escucha. Yo no tengo hilo, pero tengo unos cuantos shuriken. No me gustaría dejarlos aquí. Si tienes un kunai, podemos atar un hilo e ir asegurando el camino. Luego lo recuperamos y seguimos avanzando. Como dijo la capitana.

Miro a Datsue.

»Podría mandar a volar a ese capullo de una hostia. Otra vez.
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#54

¡Buenas, Daigo al habla! Llevaré la trama durante un tiempo, no sé cuánto y no sé si "un tiempo" significa el resto de la trama, realmente. Me disculpo por las turbulencias que ya se están notando desde la organización, y también por el cambio de director tan repentino, pero tengo que avisarles de que habrá un ligero cambio con la normativa.

A partir de ahora los turnos son de 72h. Yo también tendré 72h, aunque realmente no tenga yo consecuencias por pasarme, lmao. Aún así, si alguien se pasa de las 72h, puede postear siempre que no haya posteado yo primero. No me parece justo penalizaros si yo estoy siendo perro. Así que eso. ¡Mucho ánimo!

— Así es, Uzukage-sama. —Respondió Neiru humildemente a Datsue cuando mencionó la técnica que había utilizado—. Como usted ordene. Subiremos a reconocer el terreno.

Luego de una profunda reverencia, Neiru se giró a su subordinada y le sonrió.

— ¿Lista, Hana? —Le dijo, antes de ascender dos metros. Pero una vez subió esa altura, pareció ver algo que no le gustó nada—. Espera aquí.

Natsu y Hayato pudieron ver como, cuando apenas llevaban unos metros de ascenso, Neiru empezó a flotar justo por encima de ellos, de brazos cruzados.

Partiremos a la señal de Uzukage-sama. —Les repitió.

Uzukage-sama no les había dado la señal.

Luego de avisarle a Hana con un ademán con la cabeza, ambas empezaron a flotar hacia arriba. Todos allí sabían que tardarían mucho en subir, al fin y al cabo había medio kilómetro de subida, pero a la velocidad a la que iban... (Agilidad 60) probablemente no les tomaría demasiado tiempo a ellas en particular.

En la cima, Hana no vio nada extraño. El claro estaba completamente despejado y frente al portón del gran fuerte que era ahora la Villa de las Aguas Termales, solo había un guardia que asintió a Neiru para avisarle de que todo estaba en orden. El plan estaba en marcha.

Hayato, que había tomado un botiquín de primeros auxilios de la armería de Uzushiogakure, estuvo aprendiendo y estudiando todo lo que este llevaba dentro mientras el resto tenía tiempo para prepararse, mentalizarse, descansar e incluso charlar entre sí si querían durante los 10 minutos que tardaron Neiru y Hana en subir y bajar.

— Todo está en orden, Uzukage-sama. —Informó, arrodillándose frente a Datsue—. Nuestro infiltrado está en su posición, esperando por nuestra llegado. Su ejército espera órdenes, Uzukage-sama.


Tenéis todos 10 turnos de regenerar chakra por el rato de espera. Si preparáis una técnica o lo que sea, restaros un turno de la regeneración por cada técnica.
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#55
— Todo está en orden, Uzukage-sama. Nuestro infiltrado está en su posición, esperando por nuestra llegado. Su ejército espera órdenes, Uzukage-sama.

Confirmo, Datsue-kun. No hay enemigos a la vista. — le confirmó sonriente Hana antes de ensombrecerse momentaneamente, recordando la primera vez que le había visto hoy. — Y... siento cómo he reaccionado antes. Me alegro mucho de tenerte aquí.

Mientras Datsue ponía en orden sus pensamientos y daba las ordenes, Hana sacaría un pequeño pergamino y aprovecharía para sellar una técnica. Cosa que hubiese hecho antes de no haber estado tan enfadada que solo quería arrancarle la cabeza a Datsue, a Raito y a la madre que parió a todos los Uchihas del barco.

Pero ahora, en frio, podía pensar detenidamente en que iban a necesitar toda la preparación posible. No tendría tiempo a sellar nada más que una técnica en uno de sus pergaminos, pero algo era algo. Después volvería con Neiru y Datsue para seguir con sus ordenes.


¤ Yōton: Supuratta
¤ Elemento Lava: Salpicadura
- Tipo: Ofensivo (fuego)
- Rango: A
- Requisitos: Yoton 25
- Gastos:
  • 30 CK
  • ----------------------(Yoton 50) (multiplicable x2)<----------------------------------------------
- Daños: 50 PV
- Efectos adicionales: -
- Carga: 3 (aumenta con la multiplicación)
- Velocidad: Rápida
- Alcance y dimensiones: La lluvia de lava alcanza dos metros a la redonda alrededor del usuario (aumenta con la multiplicación)
El ejecutor planta las manos en el suelo y empieza a canalizar chakra. Tras un breve tiempo de carga aparecerán pequeñas grietas en el suelo de las que saldrá lava a presión creando una lluvia ardiente que dañará a cualquiera que esté cerca. El espacio en el que está el usuario es el único dentro del área que no se ve afectado por motivos evidentes.


Avatar obra de Sagiso Ranko


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#56
Datsue soltó una carcajada al escuchar el comentario de Umi.

Te veo de buen humor, Umi. Y yo que pensaba que estabas preocupada por la misión —replicó, no como Datsue el Uzukage, sino como Datsue el que estaba hasta los huevos de que le tocase los cojones. Si le hubiese golpeado en cualquier otro sitio… ¡Pero, no! ¡Tenía que haberle dado en la cara! ¡En su preciosa y delicada cara!

Guiñó un ojo a Suzaku y dio media vuelta, a tiempo para ver cómo Natsu y Hayato eran reprendidos por su Capitana. Puso los ojos en blanco. «Por Susano’o, qué impacientes»

¡¿Equipo veintidós?! Ah, ahí estáis —dijo, acercándose rápidamente a ellos.

Aparte del equipo que se había quedado en el barco, quería a otro vigilando la playa para asegurarse de que no llegaban invitados indeseados. Si la misión fallaba, necesitaban varias rutas de escape claras. Por supuesto, descender quinientos metros por una pared vertical no era un método de huida muy recomendable —los enemigos tendrían muy fácil lanzar técnicas desde arriba—, salvo si…

Bueno, salvo si contabas con un plan. Y Datsue lo tenía.

Diez minutos más tarde, Neiru y Hana vinieron a informarle de que arriba estaba despejado. La segunda añadió que se alegraba de verle, pese a su primera reacción en el barco.

Lo sé, Hana —dijo, apoyando una mano en el hombro de ella—. No te preocupes. —Luego miró a ambas—. Ya que podéis volar, manteneos atentas por si algún ninja cae, ¿vale?

»Es la hora.

Las órdenes fueron claras y los distintos escuadrones terminaron por recibirlas: era hora de escalar. Uchiha Datsue se situó frente al acantilado y aguardó a que todos y cada uno de sus ninjas empezasen. Como en la tormenta, iría de último para asegurarse de que nadie se precipitase al vacío.


- PV:

300/300


- CK:

470/470


502/1000


Fuerza 70 · Resistencia 40 · Aguante 60 · Agilidad 70 · Destreza 80
Poder 100 · Inteligencia 80 · Carisma 120 · Voluntad 80 · Percepción 70


  • Hitai-ate [cuello]

  • Chaleco militar (5/5)
    • Ōkina Hyōrōgan x1
    • Ōkina Chirōgan x1
    • A-ranku no Kibakudama x1
    • Esposas supresoras de chakra x1
    • Chīsana Makimono x1 ()


  • Portaobjetos básico (10/10) [costado derecho]
    • Hikaridama x1
    • Bomba sonora x1
    • Oto Fuda x1
    • Kunai x1
    • Shuriken x2
    • Hilo shinobi x1
    • Antídoto x1
    • Paquete de 5 senbon x1
    • Etiqueta de sellado x1

  • Portaobjetos avanzado (7/10) [costado izquierdo]
    • Kunai x1
    • Shuriken x2
    • Paquete de 15 makabishi x1
    • Bomba de humo x1
    • Fuda Kami x1
    • Sello explosivo de rango A x1

  • Sellados en el cuerpo (6/7)
    • Kunai x1 [palma derecha]
    • Sello explosivo de rango B x1 [palma izquierda]
    • Chūgata Makimono (Katon: Sogekihei Doragon y Fūton: Kazenami no Jutsu selladas) [dorsal de la mano derecha]
    • Ōkunai [dorsal de la mano izquierda] [Reforjada con el Toque de Herrero]
    • Dai Shuriken [hombro izquierdo]
    • Tela de sellado [nuca]

  • Juego de ganzúas [interior dobladillo calzoncillo]
[Imagen: ksQJqx9.png]

¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado



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Datsue y Uchiha Raito, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80

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Datsue y Aiko, (Entretiempo, 220), Poder 100 e Inteligencia 80

Grupo 5:
Datsue y Uzumaki Kaia, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80
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#57
No todos parecieron entender las órdenes de la misma manera, sin embargo. Quizás fruto de la impaciencia, Hayato y Natsu arrancaron a escalar el acantilado justo detrás de Neiru y Hana. La Capitana no tardó ni un instante en detectar aquel movimiento, y de inmediato les ordenó volver a bajar a tierra firme y esperar la señal del Uzukage.

El plan es no morirse —la voz de Umi le hizo volver a la realidad con su hermana—. Con los pies en la roca, ¿lo tendrás más fácil que con el agua?

Ja. Ja. Muy graciosa. Me parto —masculló Suzaku, inflando los carrillos.

Escucha. Yo no tengo hilo, pero tengo unos cuantos shuriken. No me gustaría dejarlos aquí. Si tienes un kunai, podemos atar un hilo e ir asegurando el camino. Luego lo recuperamos y seguimos avanzando. Como dijo la capitana.

Tengo un kunai. Sólo uno. Tendremos que coordinarnos bien con él para no terminar cayendo. Puede que no sea agua, pero tampoco sé volar. Y creo que tú tampoco.

Pero Umi estaba mirando fijamente a Uchiha Datsue.

Podría mandar a volar a ese capullo de una hostia. Otra vez.

¿Otra v...? ¡Umi!

Te veo de buen humor, Umi —rezongó el Uzukage, con una seca carcajada. Estaba claro que la había escuchado—. Y yo que pensaba que estabas preocupada por la misión.

Suzaku se volvió hacia él, llena de pavor y vergüenza. Pero el Uzukage le guiñó un ojo. Si estaba enfadado u ofendido por el comportamiento de su hermana mayor, no lo demostró. De hecho, comenzó a alejarse hacia el Escuadrón Veintidós y la pelirrosa aprovechó el momento para reñir a Umi:

¡No deberías hablarle así, es nuestro Uzukage!

Poco después, Datsue dio la esperada orden de partir. Suzaku ató bien el hilo al kunai y lo arrojó todo lo arriba que pudo para clavarlo entre las rocas. Y, sólo después de asegurarse de que el hilo aguantaría su peso tirando varias veces de él con firmeza, comenzó a escalar la pared del acantilado acumulando el chakra en la planta de sus pies.

¡No te vayas a quedar atrás, Umi!
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#58
— Es la hora.

Solo tres palabras fueron necesarias para que los uzujin se preparasen. Todos, o casi todos, se colocaron frente al enorme acantilado, en silencio. Mientras estuviesen allí abajo, en la costa, no tendrían ningún problema con hablar y hacer algo de ruido, pero si empezaban a escalar y alguien los escuchaba... bueno. Los capitanes ya habían explicado a sus escuadrones lo que sucedería si perdían el factor sorpresa.

Mucho más animada que muchos, Suzaku fue de las primeras en empezar a subir, no sin antes comprobar que la kunai y el hilo eran suficiente para mantenerla segura. Por suerte, la Uchiha se dio cuenta rápidamente de que sí, lo tenía mucho más fácil que en el agua. También se dio cuenta entonces de que su hermana se había quedado atrás. Podía esperarla si así lo deseaba, pero el resto de ninjas definitivamente no se quedarían a hacer lo mismo.

Para Hana escalar era literalmente un paseo. Simplemente tenía que ascender y... ya. No era especialmente cansado, tampoco. Su única preocupación era seguir las órdenes de Datsue de vigilar al resto de ninjas mientras subían, aunque con su Fuerza probablemente podría hacer poco para atrapar a alguien.

Datsue decidió esperar a ser de los últimos en empezar a escalar, quedándose detrás por si algo sucedía. Por suerte, ninguno de sus ninjas se precipitó al vacío, aunque el ritmo al que avanzaban era bastante lento en relación a lo que habían tardado Hana y Neiru antes. Escalar un acantilado, aparentemente, costaba mucho más que simplemente volar.

Tardaron aproximadamente un cuarto de hora en escalar por completo el acantilado, a excepción de los más rezagados, que llegaron dos minutos más tarde respecto a los demás. Una vez arriba, se encontraron todos con un claro completamente despejado. No había sitio para esconderse y frente a ellos, a decenas de metros, se erigía un enorme muro con un portón guardado por una única persona que lo vigilaba en el frente.

El guardia esperaba una señal por parte del Uzukage, mientras Neiru sobrevolaba la zona justo encima suyo con cuidado, analizando la situación por si había algún guardia escondido o una emboscada esperándolos. Estaban completamente expuestos en el claro, pero aún así, no pareció encontrar nada extraño. Todo parecía estar tranquilo.

¿Quizás demasiado tranquilo?


Natsu y Umi se han quedado atrás. Si no postean esta ronda, definitivamente se han quedado abajo y ya tendrán que tomarse sus 15 minutos para subir. Suzaku puede decidir esperar a su hermana o llegar a la vez que el resto del grupo.
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#59
¡No deberías hablarle así, es nuestro Uzukage!


Cállate, imbécil.

El capullo de Datsue había escuchado su comentario y le había contestado con una carcajada. Y allí estaba ella, con los brazos a horcajadas, los mofletes hinchados como una niña a la que acaban de quitarle un caramelo.

¡No te vayas a quedar atrás, Umi!

Umi gruñó, sacudió la cabeza y se dispuso a escalar el acantilado junto a su hermana, que ya había avanzado unos metros. Ella acumuló algo de chakra en la planta de los pies y subió de carrerilla. Al menos hasta donde se encontraba Suzaku.

Espera... espera —jadeó. Sujetaba en la mano la cuerda que les había mantenido unidas en la caminata hasta la playa—. Atémonos entre tú y yo con esto. Y atemos luego el hilo a la cuerda. De esta forma no tendremos que preocuparnos de sujetar el hilo y estaremos aseguradas las dos. Espero. —La muchacha se afanó por volver a atar sus cinturas, y le pidió el kunai a Suzaku para atar el hilo también. Una vez hecho esto, continuaría el ascenso.
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#60
Tal y como le había ordenado su kage, Hana se mantuvo pendiente a los ninjas que iban escalando para asegurarse que ninguno cayese. Aunque con su Fuerza seguramente cayesen los dos si intentaba ayudar a alguien.

Sin embargo, tenía confianza plena en el jutsu de volar que le había hecho su capitana. Seguro que si necesitaba ayudar a alguien flotarian mágicamente hasta arriba.


Avatar obra de Sagiso Ranko


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