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Ascua, Verano de 220
Situación actual (global): Tras la muerte de Moyashi Kenzou a manos de Eikyuu Juro y tras los acontecimientos en la última reunión de los Tres Grandes Kage, Kusagakure ha abandonado la Alianza Shinobi, y ha decretado la prohibición de entrada en el País del Bosque a todos los jinchuuriki. Aunque a petición y bajo presión de los Señores Feudales las relaciones comerciales siguen intactas, las políticas y personales entre los líderes se tambalean. Uzushiogakure y Amegakure trabajan juntos en una Alianza Tormenta-Espiral, y se mantienen ocupados realizando operaciones de investigación y derribo contra Kurama y su ejército y contra el grupo criminal Dragón Rojo, a quien comienzan a considerar una amenaza muy seria. Se han enviado peticiones de pega de carteles con las recompensas y el aspecto de todos los miembros conocidos a todos los países, aunque el País del Agua se niega a colaborar... ni a dar respuesta alguna a la petición. Los ninja controlan de forma estricta los puertos de las diferentes capitales y lugares de entrada marítima a sus países de origen, y desbaratan cualquier fábrica o distribuidora de omoide a la que puedan echar el guante.

Los Gebijuu siguen provocando estragos y ocupando a los shinobi de tanto en tanto. Se ha descubierto que estas bestias han sido creadas por Kurama y por sus secuaces. Uzushiogakure y Amegakure han decidido colaborar con los demás bijuu contra Kurama y transmitir a sus aldeanos y shinobi la necesidad de dejar atrás todas las nociones preconcebidas sobre estas bestias de chakra. No obstante, las ideas de los Tres Primeros Kage están muy arraigadas y hay aún gente a la que no le agrada del todo esta idea... a todos los problemas externos se le suma ahora uno interno: el surgimiento de grupos rebeldes o terroristas que se niegan a aceptar el cambio de paradigma.

En medio de estas turbulencias, se está celebrando una nueva edición del famoso Torneo de los Dojos a petición de los Señores Feudales. Ninjas de todas las aldeas conviven durante un tiempo en el Valle de los Dojos, y participan en un certamen de peleas de exhibición.
Los heraldos del Remolino
Tsukisame Takumi Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 2
Exp: 2 puntos
Dinero: 0 ryōs
#1
El sol asomaba fuertemente desde hacía poco entre las montañas del Valle de los Dojos y en Nantōnoya, la residencia de los representantes de Uzushiogakure para el Torneo de los Dojos, un joven shinobi se despertaba para comenzar sus entrenamientos diarios. El despertador sonaba fuertemente y Takumi alargó la mano para apagarlo cuanto antes, tampoco era cuestión de despertar las demás personas que dormían aquí. «Ayyyy... Es muy pronto pero necesito entrenar, si no me esfuerzo al máximo Junko-sensei me va a matar.» Tras recoger sus gafas de la mesita de noche se sentó al borde de la cama, abriendo y cerrando continuamente sus adormecidos ojos y miró hacia la ventana que se situaba encima de un escritorio, apreciando la tenue luz que se colaba por las rendijas de la persiana. Se dirigió hacia la ventana y levantó la persiana, recibiendo una bofetada lumínica que le hizo cubrirse los ojos ligeramente con su mano y, tras unos segundos hasta acostumbrarse a la luz, abrió la ventana. Inspiró profundamente y el aire fresco inundó sus pulmones.

Ahhhh... —Suspiró con una cara de felicidad y se dio unos pequeños golpes en sendas mejillas. —Bueno, es hora de ponerse a entrenar, tengo que dar lo mejor de mí.

Después de vestirse, hacer la cama y ventilar ligeramente la habitación se puso en marcha a la zona de la cocina para desayunar. «¿Me hago un té negro... o mejor uno rojo? Aunque también quiero probar el té verde que aún en la Aldea no lo pude comprar... Ay por qué tanta variedad...» No lo admitiría, pero estaba nervioso, mucho. No es que fuera idea suya apuntarse al torneo, pero su maestra le insistió en que sería una buena manera de mejorar y conocer a diversos shinobis y kunoichis de la propia y de otras villas; además una oportunidad de oro de posicionarse como un buen ninja ante los Señores Feudales y gente pudiente de todo Ōnindo. Y esto último es lo que le preocupaba más, el kazejin pese a entrenar mucho con la Uzumaki, sentía que no avanzaba lo necesario y no quería dejar en mal lugar a la Aldea que le había acogido. Al fin y al cabo estaba allí representando a Uzushiogakure no Sato, era una especie de "mensajero" del Remolino y de la calidad de sus shinobis y kunoichis; y esto pesaba sobre sus hombros de sobremanera.

Venga... —Comenzó a susurrar mientras bajaba las escaleras, repasando su horario en aquel día. —Tengo que entrenar hasta la hora de comer, después descanso dos horas a lo sumo y me pongo a entrenar otra vez hasta la hora de cenar... No puedo fallar, ni a la Aldea, ni a Junko-sensei, ni a Itona...«Tengo que demostrar al viejo antes de que se muera de que entrenarme no fue una pérdida de tiempo.»
[Imagen: giphy.gif]

Hablar - «Pensar» - Narrar
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Sasaki Reiji Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 12
Exp: 5 puntos
Dinero: 1150 ryō
#2
La rutina de cada día seguía siendo la misma incluso en el valle de los dojos. Al menos la primera parte del día. Levantarse antes de que saliera el sol, entrenar, ducharse y luego desayunar.

Y después... Después normalmente tocaba trabajar. Pero allí no estaba la forja de mi padre, ni había una forja para mi donde pudiera dar rienda suelta a mis habilidades. ¿El torneo? Era el lugar perfecto para mostrar el acero de los Sasaki al resto de las villa y señores feudales. Quizás alguno quedase tan embelesado con mis armas que quisiera comprar todo tipo para su ejército.

Unos luchaban por la gloria de su patria, otros por la se uno mismo. Yo quería ponerme a prueba, ver cuánto había mejorado, si el entrenamiento había dado sus frutos. Pero también mostrarle al mundo la fuerza y el poder de las armas que hacía mi familia.

Aquel día no había sido diferente al resto de mis días normales. Me había levantado, había entrenado, me había limpiado el sudor y ahora estaba en la cocina preparándome un té, había traído de sobra en mi mochila, y de diferentes tipos. Como le había dicho a Eri, era imposible elegir.

Mientras calentaba el agua, apareció por la puerta un chico con gafas al que no conocía de absolutamente nada, pero si estaba allí... Debía de ser un Shinobi de uzushiogakure.

Buenos días.

Fue lo único que se me ocurrió decir. Las relaciones sociales nunca habían sido lo mío debido a mi pasado, aunque últimamente estaba mejorando bastante gracias a cierta samurái que no había podido acompañarme.

Era una lastima, si la hubiesen dejado participar, habría ganado el torneo casi seguro.

¿Quieres té?

Aún con todo, no parecía la mejor manera de comenzar una conversación.
[Imagen: 6xR1x5O.png]
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Tsukisame Takumi Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 2
Exp: 2 puntos
Dinero: 0 ryōs
#3
Takumi seguía enfrascado en sus pensamientos y en el momento que cruzó la puerta una voz inesperada le sobresaltó.

Buenos días.

El genin dirigió su mirada hacia dónde venía aquella voz, un chico de su edad aproximadamente, con el pelo azabache anudado en una larga coleta y con unos de un intenso verde esmeralda. Tenía que ser otro ninja de la Aldea.

¡¿Eh?! —Se sobresaltó un poco, no se esperaba que nadie más estuviera levantado a esas horas y el chico que estaba frente a él parecía ya muy despierto. —Ho... Hola b-buenos días.

El marionetista no es que fuera muy social, pero tenía un ligero miedo al relacionarse con otros shinobis y kunoichis, al fin y al cabo no dejaba de ser un refugiado en esas tierras y le aterraba tener conflictos con sus "compañeros de trabajo" por estos temas.

¿Quieres té? —Le preguntó.

Pues la verdad justo venía a por un té para desayunar y comenzar a entrenar. —Dijo con una ligera sonrisa mientras se rascaba el cogote nerviosamente. —Ay disculpa mis formas, que ni me he presentado. Me llamo Tsukisame Takumi, es un placer. —Se acercó su compañero shinobi que acababa de conocer y le ofreció la mano.
[Imagen: giphy.gif]

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