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Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#30
El láser salió despedido desde sus fauces con un silbido hipersónico. Chocó contra el gigante, y cada fibra de su ser se estremeció de excitación. ¡Por fin se pulverizaba! Era cierto que, después de todo, se necesitaba el poder de otro gigante para combatirlo. Y entre sus muros aguardaba su verdadera presa...

Pero toda aquella excitación se vio convertida rápidamente en un profundo sentimiento de frustración cuando el láser, lejos de alcanzarlo, fue absorbido en un extraño remolino que fue a parar a uno de aquellos condenados ojos.

—Ayame… ¡Ayame! Ahí atrás hay compañeros tuyos. Kaido. Daruu. Sé que eres mejor que esto. Sé que eres mejor que yo. Por favor… ¡detente!

Ayame se habría detenido, por supuesto. Aquella niña débil y demasiado buena para lo que le convenía lo habría hecho. Pero lo que se alzaba frente al Uchiha no era Ayame. Era un ser que transcendía a todos aquellos ridículos humanos. Y por eso le dedicó un bramido de ultratumba que reverberó por todas y cada una de las gradas.

Habían pedido espectáculo. Ella se los iba a dar.

Caos. Exclamaciones. Polvo. Chillidos de terror. Pasos apresurados y erráticos. Órdenes dadas al viento.Todo se arremolinaba a su alrededor como si de un enloquecido enjambre se tratara, pero la bestia se limitaba a ignorarlo deliberadamente. Tenía los ojos fijos en su presa, arrodillada y jadeante, ahora debilitada por el continuo uso del chakra, y se acercaba a él con pasos marcados. Se detuvo a pocos metros de él, y arrastró su mano por el suelo como lo haría un caballo o un toro a punto de embestir. Inclinó la cabeza, mostrando las puntas de sus cuernos...

Y entonces sintió unos brazos cerrándose en torno a su cuerpo. Un leve chisporroteo siseó en el aire cuando la energía que envolvía el cuerpo del Gobi abrasó la piel de aquellos que intentaban apresarla. Se revolvió sobre sí misma con un chillido y con el azote de una de sus colas se quitó de encima a una de las moscas. Un chiquillo de pelo verde. Pero no era el único. Junto a ella cayó otra persona, una a la que conocía muy bien...

«No...» «¡NO ME MIRES!»

Otra de sus colas se abalanzó sobre Amedama Daruu con la intención de barrerle, pero algo volvió a embestirla con fuerza...

Y cuando volvió a reincorporarse miró a su alrededor, crispada, airada. Ya no estaban en el estadio, ni siquiera estaban en Uzushiogakure. Todo lo que le rodeaba ahora eran llanuras. Llanuras interminables alfombradas de hierba verde oscuro y anegadas de charcos. Y no estaba sola. Tres molestas moscas la habían acompañado. Pero entre ellas no estaba la única a la que quería aplastar.

El Gobi bramó con toda la energía de sus pulmones, con toda la rabia del depredador que sabía perdida su presa.

Y entonces escuchó al otro de ojos carmesíes. Le daba instrucciones a su compañera para volver a sellarla. ¡Ah, no! ¡Claro que no! ¡No iban a detener la de nuevo! ¡¡NO AHORA QUE TENÍA LA LIBERTAD AL ALCANCE DE SUS PATAS!!

Una tercera cola apareció tras su espalda. Tres contra tres. Las sacudió hacia los tres shinobi, liberando una onda de chakra abrasador hacia cada uno y después echó a correr. A correr tan rápido como le permitían sus patas. No tenía ninguna dirección en mente, tan sólo huir hacia delante, y retomar la libertad que antaño le fue arrebatada.






PV:

78/200

-20 PV


CK:

86/220


230/500

-81 CK




[spoiler=Atributos]
Fuerza: 46
Resistencia: 50
Aguante: 40
1 turno restante

Agilidad: 90
Destreza: 45
Poder: 67
Inteligencia: 50
Carisma: 32
Voluntad: 20
Percepción: 70


· Bandana (Frente)
· Portaobjetos (Pierna derecha)
· Portaobjetos avanzado (Detrás de la espalda)
· Sello explosivo de clase C (Pegado en el Susanoo)





· Contacto: 12 PV a Daruu, Daigo y Akame
· Coletazo: 40 PV a Daigo
· Onda de chakra: 45 PV a Eri, Daruu y Akame



¤ Capa de Chakra (Versión 2)
- Tipo: Apoyo, Ofensivo
- Requisitos: Ninguno
- Gastos: 27 CK por onda de chakra
- Daños:
  • 12 PV por contacto
  • 40 PV por coletazo
  • 40 PV embestida
  • 45 PV por onda de chakra
- Efectos adicionales:
  • Se accede a la reserva de chakra de la Versión 2
  • +20 a Fuerza, Agilidad, Resistencia, Aguante y Poder
  • Defensa de 20 PV
  • -20 PV/turno en caso de no controlar al bijū
- Velocidad: Muy rápida (onda de chakra)
- Alcance y dimensiones: -
El chakra del bijū se convierte en una forma humanoide que concede al jinchūriki una enorme ventaja en el campo de combate sin liberar por completo a la bestia. Usando el cuerpo del jinchūriki como una especie de endoesqueleto, una capa de chakra puramente blanco lo envuelve. Las manifestaciones físicas del correspondiente bijū que son apenas apreciables en la primera capa se vuelven mucho más nítidas en esta versión, reproduciendo una especie de versión de la bestia en miniatura: la masa muscular se incrementa, y la cornamenta y las colas están claramente definidos ahora. Aunque, dado que el velo de chakra se atañe a la forma del cuerpo de su jinchūriki, las características físicas de este son aún distinguibles.

Al entrar en la versión dos de la capa de chakra se produce una masiva cantidad de chakra que es capaz de formar cráteres por debajo de su cuerpo y destruyendo en el proceso cualquier tipo de restricción que pudiera haber estado impidiendo sus movimientos previamente. Nuevamente se incrementan sus capacidades y la capa actúa como una especie de protección frente a ataques externos.

Entrar en esta etapa, para un jinchuuriki que no ha controlado a su bijuu, significa terminar por cederle el control de su propio cuerpo. Durante este estado, el jinchuuriki no puede utilizar técnicas de su repertorio. A cambio, puede lanzar ráfagas de chakra muy poderosas y acceder a la técnica más destructiva de los bijuu: la bijuudama.

En el momento en el que el jinchūriki le concede el total control de su cuerpo al bijū, su capacidad de distinguir entre amigos y enemigos se desvanece y atacará a cualquier cosa que se interponga en su camino hacia su objetivo. Esta forma acarrea numerosas consecuencias para el mismo jinchūriki también, ya que las propiedades corrosivas del chakra queman su piel. Las habilidades regenerativas garantizan que los daños se vayan curando, pero con el tiempo se va acortando su esperanza de vida por la masiva destrucción y creación de células. En el caso de que el jinchūriki controle a su bijū no sufrirá ninguno de estos daños, y se mantendrá consciente.

Para el jinchuuriki del Gobi que no ha controlado a su bijuu, a medida que va perdiendo el control de su cuerpo, va creciendo en su espalda la quinta y última cola. De formarse la última cola, el usuario moriría y el bijuu saldría al exterior.

[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
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Mensajes en este tema
RE: [Primer Combate] Uchiha Datsue vs Aotsuki Ayame - por Aotsuki Ayame - 4/09/2018, 09:49


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